© MD Rubio de Medina, 2026.
Antes de nada, mi eterno agradecimiento a mi documentalista
de cabecera en lo que se atañe al condado de Belalcázar,
don Jorge Hernández Morillo, por su paciencia infinita y
por poner luces en mis incursiones librescas.
Estos días he andado enfrascada en lecturas sobre el condado de Belalcázar y he dado con material para meter algún zasca –como se dice ahora en el reino de Twitter, rebautizado como X– a algunas leyendas que discurren por ahí.
I. La leyenda más enredada es la determinar quién fue el primer conde de Belalcázar.
La historia no es para menos, puesto que el especialista en el condado de Belalcázar, el historiador Emilio Cabrera Muñoz en su monumental El condado de Belalcázar (1444-1518), editado por Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba, 1977, designa a Alfonso I de Sotomayor, como II señor de Gahete, Hinojosa y la Puebla (1453-1464); y le atribuye a Gutierre II de Sotomayor y Zuñiga, el título de I conde de Belalcázar, dignidad condal que abandonó para abrazar la vida religiosa en Guadalupe como monje Jerónimo y, posteriormente, como monje Franciscano.
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| Portada del monumental manual del don Emilio Cabrera Muñoz. |
Pues bien, al margen de todas las pruebas que existen en los archivos, hay dos libros relacionados con Hinojosa del Duque que, antes que publicase el profesor Cabrera Muñoz su tesis doctoral, ya señalaban que el hijo legitimado del maestre de Alcántara, don Gutierre I de Sotomayor, Alonso I fue el primer conde de Belalcázar. Estos libros son:
a) La ilustre y noble villa de Hinojosa del Duque del Fr. Juan Ruiz, C.A.O. (Jerez de la Frontera, 1923), quien tuvo el privilegio de consultar los documentos conservados en el archivo de Hinojosa del Duque, papeles que fueron destruidos, a propósito, en transcurso de la Guerra Civil, desapareciendo con ello un extraordinario fondo documental. El padre Juan Ruiz no deja dudas, al relacionar a la dinastía de los Sotomayor, en su pág. 126, menciona a «Don Alonso de Sotomayor, I Conde de Belalcázar (1466)»;.
Aquí ya hay otra confusión porque Alonso es Alfonso para otros. En los documentos del Archivo de la Nobleza y en los inventarios que se conservan sobre la casa de Osuna (en la que se integró el condado de Belalcázar) se cita de las dos maneras. Personalmente lo llamaré «Alonso» y se acabó.
b) El segundo libro que cita a don Alonso de Sotomayor como el I conde de Belalcázar es el Portafolio Fotográfico de España. Aquí ha saltado mi sorpresa, porque he tenido el libro delante toda mi vida, ya estaba en la biblioteca de mi padre cuando yo nací, pero nunca he reparado en el texto, subyugada por la belleza de las fotografías de mi pueblo, que reproducen el patrimonio destruido en la Guerra Civil y la Hinojosa que fue. Las fotografías, aunque no están firmadas, son de Pedro Gómez Gil, beato; se puede saber porque algunas son las mismas fotografías que conserva, ampliadas, su familia en alguna casa de Hinojosa, por lo que no hay dudas.
El Portafolio Fotográfico de España (A. Martín, editor. Barcelona), no lleva fecha de edición; no obstante la serie empezó a editarse en el año 1911, aunque lo más lógico es que las 15 fotografías sobre Hinojosa que recoge sean de finales de los años 20 del siglo pasado, fechas en las que, también, comenzaron a publicarse en diversos periódicos locales o cordobeses.
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| Portada del Portafolio fotográfico de España. |
Pues bien, ese Portafolio está agrupado por partidos judiciales, y da algunas notas sobre el partido judicial hinojoseño que comprendía Belalcázar, Fuente la Lancha, Hinojosa del Duque, Santa Eufemia, Villaralto y El Viso.
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| Página del Portafolio con los pueblos que comprendían el Partido Judicial de Hinojosa del Duque. |
Me ha llamado la atención un apunte en el que no había reparado hasta el momento, sobre Belalcázar, dice: «En 1445, Don Juan II donó esta villa al maestre de Alcántara Gutierre de Sotomayor, a quien se atribuye la fundación de la magnifica fortaleza que ha dado nombre a la población.
La erección del condado se debe a Don Enrique IV, siendo el primero de dicho título don Alonso de Sotomayor, hijo del maestre anteriormente mencionado, habiendo pasado últimamente a los duques de Osuna.».
No puedo citar la página porque, desgraciadamente, el Portafolio no está paginado, pese a su extensión fotográfica, no obstante pongo las fotografías de las páginas.
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| Página con la referencia al primer conde de Belalcázar. |
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| Continuación de la página anterior. |
En fin, dos aportaciones más para combatir la leyenda del profesor Cabrera Muñoz, que dice que el primer conde de Belalcázar fue Gutierre II de Sotomayor, posteriormente fray Juan de la Puebla. Con esta cita solo reitero que los que tomaron las notas, consultaron documentos originales, pues se publicaron cuando Hinojosa conservaba «sus papeles de viejo» en su archivo municipal.
II. Vamos, ahora, a descabezar la segunda leyenda. Cuentan que la reina Isabel dijo un día, mirando la fortaleza de Gahete (Gaete o Gahet): «Qué bello alcázar tenéis, conde».
Se rumorea que ese conde sería el conde Lozano, don Gutierre III que cayó en la guerra de Granada, en los alrededores de Casarabonela; y se dice que esa reina Isabel fue la reina Católica. La leyenda es creíble, pues ambos personajes se conocieron y guardaron una relación estrecha, pues el apodado conde Lozano, por su apostura y gallardía, nacido Álvaro de Sotomayor y Zuñiga y que cuando su hermano renunció al condado tuvo que adoptar el nombre de Gutierre III y fue el III conde de Belalcázar, estaba casado con Teresa Enríquez, prima hermana de Fernando el Católico.
Pues bien, ¿y si no fuera Isabel la Católica la que pronunció esa frase? ¿Y si no fuese el conde Lozano, el mentado? No es para menos el peso que tiene esa frase en la historia del condado, pues a partir de ahí, Gahete, Gaete o Gahet, empezó ser conocida como Belalcázar (Bello + Alcázar).
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| El Bello Alcázar. |
Las crónicas hablan de una reina Isabel, pues bien, resulta que hubo otra reina con este nombre por estos años, fue Isabel, infanta de Portugal, la segunda esposa de Juan II, el padre de Enrique IV de Castilla y de Isabel I de Castilla.
Juan II, el famoso coprotagonista del mural de Belalcázar pintado por el artista gráfico Art Kato fue el que le dijo al Maestre de Alcántara: «de no ser por vos, nos fuéramos rey de Castilla», se casó en agosto de 1447 con Isabel de Portugal, de la que se cuenta que yendo camino de no sé que destino, se alojó en la fortaleza de Belalcázar.
¿En qué fecha se atribuye la frase? Por lo que cuenta Domingo Sánchez Loro en El parecer de un Dean (Publicaciones del Movimiento, Cáceres, 1959), sería en 1453. El libro dice textualmente en su página 161 lo siguiente: «Dicen que, pasando por allí la reina doña Isabel –esposa de don Juan II– de gloriosa memoria se aposentó en él y, agradada de la lindeza del edificio, luego que entró, dijo: Bello Alcázar tenéis, Conde. Y desde aquel día, tomó la villa este nombre, que es, con poca corrupción, el que ahora conserva, dejando el antiguo. (…). Fue esto el año 1453».
Aunque me cuadra la historia, la referencia al año 1453 me deja completamente perpleja, pues tenía entendido que Alfonso I fue conde en 1455 o 1456. No obstante, conviene precisar que en 1453 ya era rey Enrique IV, el hijo del marido de Isabel de Portugal, por tanto, cuando se pronunció la famosa frase, Isabel era la viuda del rey Juan II.
Hay otras citas que atribuyen a una reina Isabel la frase «Qué bello alcázar tenéis, conde», pero sin entrar en detalles sobre qué reina se trataba; por ejemplo, la historia incompleta se repite en la Crónica de la Orden de Alcántara de fray Alonso de Torres y Tapia (Madrid, 1763).
III. Y por último, retomando las cosas del conde Lozano, en algunos blogs circulan versiones del famoso y bellísimo romance que dice: «Álora, la bien cercada / tú que estás a par del río / cércote el Adelantado / una mañana de domingo…», señalando que el Adelantado es el conde Lozano; que por cierto, tampoco es el que aparece en el Romance del Mío Cid.
Este conde Lozano fue, como se ha mencionado, el III conde de Belalcázar, nacido como Álvaro y conocido como Gutierre III de Sotomayor, III conde de Belalcázar, casado con Teresa Enríquez, la hija del Almirante de Castilla y prima hermana del rey católico, Fernando I. Murió el 21 de junio de 1484 en Casarabonela, atravesado por una saeta envenenada, a la lozana edad de los 22 o 24 años (la edad cambia según el cronista que cuenta la historia), pero no fue el Adelantado citado en el romance.
El romance de «Álora, la bien cercada» cuenta la muerte del II Adelantado Mayor de la frontera de Andalucía y Notario Mayor, Diego Gómez de Ribera (también conocido como Diego de Ribera) que murió en las murallas de la villa de Álora, no en Casarabonela, años antes, en 1434.
Y acabo ya; quizás –que no lo sé–, alguna otra vez vuelva a combatir alguna otra leyenda; pero de momento doy por terminado este capítulo. Disculpen lo que he enredado con los nombres y las fechas, pero la culpa es de esos Sotomayor, que se cambiaban los nombres como si fueran curas rebautizándose varias veces a lo largo de sus vidas, provocando que a los interesados en el pasado nos traigan por el camino de la amargura cuando enredamos entre legajos.
Sevilla, 18 de enero de 2026





