domingo, 5 de marzo de 2023

De las Rebecas de los 30 a la emigración femenina de los 50



© María Dolores Rubio de Medina, 2023


Como siempre, se acerca el día de la mujer y empieza mi desasosiego, nunca me he sentido cómoda con los oropeles que rodean el 8-M.  Quizá porque siempre he hecho lo que he querido. No obstante, me parece oportuno mostrar dos formas de reflejar los sentimientos de la mujer hinojoseña; y lo hago reproduciendo dos artículos, el primero de ellos publicado en «El Guadalete» (1933) y el segundo de ellos en el «Hinojosa» (1957).


I. El 26-11-1933, en el periódico «El Guadalete» (Jerez de la Frontera) publicó un artículo una tal María de Xerez, que lo único seguro es que vestía faldas, y no por la época, sino porque estoy convencida que era el seudónimo de algún fraile carmelita. El texto de María nos sirve de reinterpretación del famoso mito de la mujer hinojoseña, portadora del cántaro del agua para la familia.  


Las Rebecas. Fotografía: Pedro Gómez, sobre 1930.


Leemos:

<<(…) Cesan los montes con sus caminos peligrosos, dejando entre ellos una gran llanura meseta de la Sierra de 50,387 hectáreas de extensión, en cuyo centro como zagala recostada entre trigales nos muestra su caserío la joven ciudad -desde hace poco ostenta esa categoría- de Hinojosa del Duque.

En el pasado siglo fué su huésped la insigne novelista Fernán Caballero que nos la describe del siguiente modo:

«Es un pueblo granda, tranquilo, asentado en una llanura; sus horizontes los forman montes que lo encierran en su llano y hacen difíciles las comunicaciones. Al salir de una dehesa de encinas, se atraviesa un llano o prado, en el que en verano se disponen las eras, y se llega a una gran cruz de piedra que sobre su frente lleva el pueblo en señal de cristiano. A la entrada del pueblo se ve el ‘pilar’ de la abundante fuente, a la que van las can mujeres por agua, ocupación que da siempre un aire patriarcal a los pueblos que escapan del sacudimiento de lo que llaman adelantos.» (1).

Y todo sigue casi como en aquellos tiempos. El mismo bosque de encinas, la misma pradera donde grandes piedras clavadas verticalmente marcan el sitio de amarre de las caballerías en la época de las eras; la cruz en su base de piedra y la fuente rodeada de eucaliptos.

Esta fuente es alma, vida y carácter del paisaje y del pueblo. A todas horas matronas y doncellas van y vienen a ella con un cántaro sobre la cabeza y otro bajo el brazo. Estas Rebecas modernas marchan con su carga erguidas, airosas y gráciles como estatuas en la arcada de un imafronte, sosteniendo en la cabeza con elegancia natural, sin rigidez ni precaución, el cántaro de breve base y alta redondez de ánfora helénica, sartal viviente de  agua que sacia la sed de un pueblo que carece de ella.

Hinojosa duerme la siesta de los siglos bajo los tejados verdirojos que cobijan sus casitas de un solo piso bajo, el corral al fondo y junto al alero las ventanitas del desván por las que asoman sus redondeces grandes calabazas, vislumbrándose en la penumbra la blancura de las ristras de ajos, los pardos montones de patatas, o el verdoso de los tomates que esperan madurez y colores del sol... Son los graneros.

Entre estas casitas típicas destacan las modernas construcciones pertenecientes a las clases acomodadas, decoradas y elegantes, cómodas y pulcras con sus patios y jardines.

En las viviendas clásicas carentes de patio y zaguán, alárgase desde la puerta al corral un pasadizo o galería empedrada, en algunas con piedras de colores formando dibujo, como la paso para la cuadra instalada en la gran corraliza entre aperos de labranza, gallinas y flores. En este pasadizo ábrese un grande espacio ocupado por el fogaril que sirve de cocina y sala de recibo.

Allí relucen los cobres en la espetera, en el extenso llar de piedra arden enormes troncos, en derredor ollas y cacerolas hierven y gorgorean a impulsos del calor; más retirados familla y amigos hablan al dulce arrullo de la llama crepitante, que al deshacerse en humo orea jamones y chorizos colgados en la amplia chimenea, dosel de aquel hogar patriarcal que ya solo se ven en estos pueblos rezagados en la marcha vertiginosa del tiempo.

Aquí casi no existen pobres, hasta los más humildes poseen una casita y unas cuantas hectáreas de tierra que ellos mismos labran y que les mantiene holgadamente durante todo el año; las comodidades son desconocidas para ellos; tampoco tienen curiosidad para encontrarlas. Ni las necesitan ni las añoran.

El trabajo es rudo y sano para estos cuerpos curtidos por el aire vivificante de la siesta. Las mujeres se levantan al amanecer, muchas oyen misa, después, la artesa sobre la frente, se dirigen al arroyo o la fuente para lavar la ropa, mientras las hijas acarrean el agua para las faenas domésticas, tocadas con el rojo cántaro, corona singular de una existencia activa y laboriosa.>>


(1) Fernán Caballero. “La Farisea”, cap. VII.



II. A finales de los años cincuenta, desde las páginas del períodico local «Hinojosa» de agosto de 1957 (cabecera recuperada durante un breve periodo de tiempo de un año y medio, más o menos) una tal «Alicia» firmó un artículo titulado «Las chicas del ‘truje’ y el ‘haiga’» en que muestra las repercusiones para las mujeres hinojoseñas del despegue económico de los sesenta. 

Escribe Alicia: 

«La emigración es un problema que se nos ha planteado en estos últimos años, y que ahora se agudiza en todas sus facetas. Emigración de hombres, mujeres, y masas formadas por numerosas familias de diversa condicionés sociales.

Aparte de que en la mayoria de los casos es una necesidad vital buscar en otros sitios trabajos más remunerativos, algunas veces sucede, que sólo es espíritu de aventura el que anima estos movimientos humanos. Se da el caso con mucha frecuencia en la mujer. Y, ya no es solo la mujer dedicada al servicio doméstico o a ganar un módico jornal en el campo, sino que se extiende a la clase media. Re-conozcámoslo, lo que produce ganancias materiales, no siempre es fuente de beneficios sociales. Esto es lo que me ha hecho pensar, y más de una vez, en la transformación que la mujer de Hinojosa está sufriendo.

Estamos en crisis. Bien es verdad que todo el mundo la padece, pero nosotros debemos solucionar la nuestra sino queremos perdernos en lamentaciones y divagaciones inutiles.

¿Es necesaria, e imprescidible, la emigración femenina? Me atrevo a afirmar que en general no lo es. Y me baso para hacerlo en que el principal producto, individual y social, es el lujo. Es dificil saber si este desmesurado afán que padecemos las mujeres de Hinojosa, copia exacta del que padece la mujer de la capital, es causa, o por el contrario, efecto, de la emigración. Lo cierto es que existe y que ha minado el alma femenina por sus cuatro costados.

Yo aconsejaría a las madres, a todas las de Hinojosa, unos momentos de reflexión antes de hacer las maletas a sus hijas. ¿Acaso no es verdad que muchas veces vuelven con el alma rota o vacía en el mejor de los casos portando costumbres ajenas a su posición social y llenas de abalorios ridículos a su condición campesina?

Alerta, pues, a las madres que han pasado del excesivo puritanismo al más incomprensible desentendimiento de su función vigilante y orientadora.

Sin embargo, ya que la emigración se produce, vamos a darles un matiz propio, no dejemos que la capital absorva nuestros valores.

Yo hago un llamamiento a toda la juventud femenina de Hinojosa en orden al cultivo de esos valores, de nuestra virtudes, pues no cabe duda que existen, para asi afirmar nuestra personalidad frente a innovaciones absurdas. Y esto, creo que viene ahora bien para las que pasan entre nosotros sus descansos o vacaciones como para las que quedan en la Patria Chica, quizá con secreta envidia hacia las que parten.

Tengo gran fé en que sabremos ese traje que nos regala la mujer de la capital con sus hábitos tan difeientes a los nuestros, porque muy distinta es también la ideología que los anima.

No es que yo me oponga al progreso, todo lo contrario, pero creo que este debe partir de la cultura, y lo que encuentro perfecto en una mujer de Madrid o Barcelona por ejemplo, es censurable en una de nosotras, por falta de preparación. Tratemos, pues, no de tomar formas sino contenidos; y ya que es difícil el problema de adaptación ha de hacer a base de asimilar lo mejor que se encuentra en los demás sin perder lo bueno que uno tiene, y siempre dándole una forma personal que nos libre de hacernos mujeres Standard, o si lo queréis en Castellano, tipo único.

Cultura primero, después progreso, forma como adorno del contenido; así no se producirá el lamentable espectáculo de contemplar a una mujer elegante por sus vestidos y formas recortadas que en tres frases ha dicho dos «trujes» y un «haiga».

Luchemos por destacar nuestra personalidad en ambientes distintos al nuestro, tomando lo bueno que nos ofrezcan y haciendo ver a los demás que tenemos la sinceridad suficiente para obrar siempre de acuerdo con nuestros principios.

Me resta decir a los hombres, que ellos pueden ayudarnos en esta tarea, ridiculizando algunas posturas y actitudes falsas, postizas.

Y como espero que lo hagan, mil gracias.»


III. Aunque tengo valor de firmar lo que pienso sobre el día de la mujer con mis nombres y apellidos... ¡Qué quieren que les escriba! No tengo ganas, me siento particularmente asqueada por el hecho de que errores políticos que denigran y dejan desprotegidas a las mujeres no den lugar a la necesaria asunción de responsabilidades. 





Sevilla, 05/03/2023.






domingo, 19 de febrero de 2023

El carnaval de Santos Peñas (de burros y chorizos)



© María Dolores Rubio de Medina, 2023


Llevaba días angustiada, no encontraba material para hacer una entrada para el día 20/2/2023, el lunes de Carnaval, que es festivo en mi pueblo. Dudaba si escribir sobre los «Chorizos de Hinojosa», los aprendices de políticos que tenemos, o sobre los cuadernillos de las comparsas de 1988 («Los Bienvenidos» y «Arrequetefo») que conservo como una joya.


Tenía mucho ruido y pocas nueces. Lo de los chorizos, no me sean mal pensados, que bromas, las justas. El asunto va porque en el  periódico «La Paz de Murcia», del sábado, 5 de febrero de 1881,  en la pág. 3, leí una noticia. Está redactada de tal manera que lo primero que pensé, fue: «parece una letrilla de carnaval. ¡Vaya forma de contar desgracias!». 


Lean, lean... 

“A consecuencia de la falta de celo en determinadas autoridades, la prensa ha venido publicando algunas noticias nada halagüeñas referentes á defunciones ocurridas en Córdoba por efecto de la trichina.

El domingo se procedió á hacer la autopsia de un molinero que habia fallecido en el Hospital, y se vió claramente la presencia de aquella en cantidad extraordinaria, toda vez que el infeliz habia comido chorizos de Hinojosa del Duque.

El juzgado entiende en el asunto; pero si por quien correspondiese vigilara, otras serian las consecuencias de semejantes hechos, que desdicen el buen nombre de nuestras costumbres y nuestra Administración.”


En fin, muy «católico» no andaría el plumilla, para escribir un óbito como si fuera un carnaval. No obstante, dudaba que fuera suficiente para mi blog. Así que he tirado del cuadernillo del Carnaval ’88 de «Arrequetefo» y me he topado con la letrilla dedicada a Manolo y su burro. De pronto me vengo arriba, anda... Manolo... el del «El Conde Von Parkus», el de «Los Heraldos del Rey»... ¿Cómo se llamaba el fulano?... ¡Manolo el que se recorrió España con un burro!...



Cuadernillos de las letras del Carnaval Hinojoseño de 1988.


Transcribo el «Pasodoble» del cuadernillo:


Primero ha sido Jesús Hermida

diciendo en televisión

ese del burro quién es (Bis)

por los caminos de España

con su tartana pasó

desde Gerona salió,

y hacia Hinojosa marchó.

¡Ay! Manolillo qué güevos le has echado

que a los colodros

muy altos nos has dejao.

¡Ay! Manolillo por Dios,

lo que queremos saber

después de tantos kilómetros

cómo te huelen los pies.

¡Ay! Manolillo del alma mía

tú no te esperabas

una entrada tan triunfal

y te ofrecieron presentes,

como si fueras

la misma Virgen de la Antigua.

Vaya pasada que nos tiramos

los colodrillos

que desde ahora vamos a salir

en los chascarrillos

habiendo cosas aquí,

por las que hay que luchar

y como catetos como Camilo

hemos quedao una vez más.


¿Cuáles eran los apellidos? ¡Cómo eran? Me pongo a buscar como una descosida el libro en la biblioteca... El que le dedicó a mi padre, que fue el responsable de que Manolo se preocupase «por el punto, la coma y otras puñeterías», tal como escribió de su puño y letra en la dedicatoria del libro, pues fue su profesor. 


Encuentro el libro... El "Pasodoble" del Carnaval del 88 estaba dedicado a Manuel Santos Peñas. 



Portada de "Los Heraldos del Rey",
Editorial Edimundial, 2000 S.A., Barcelona.
344 páginas.


Manolo Santos Peñas fue un fenómeno a finales de los 60, principios de los 70 (s. XX). Nos daba de vueltas a todos los teatreros del pueblo... Insisto, un fenómeno, el que coescribió y estrenó como director «El Conde Von Parkus» en el «Lady Pepa», el primer café-teatro de Madrid. 


Por cierto, me he encontrado el tarjetón de la obra de teatro entre las páginas del libro «Los Heraldos del Rey» (Editorial Edimundial 2000 S.A., 1976), para mi pasmo. Mis padres fueron ex profeso a Madrid para ver el «El Conde Von Parkus», de ahí que tenga el tarjetón, pero ese lujo lo mostraré en otra ocasión.


Y volviendo al carnaval y a la plana política que anda preparando las municipales, no hay mucho que decir, ya lo pronosticó el «Pasodoble»  en el 88:


«Vaya pasada que nos tiramos

los colodrillos

que desde ahora vamos a salir

en los chascarrillos

habiendo cosas aquí,

por las que hay que luchar

y como catetos como Camilo

hemos quedao una vez más.»


(Camilo, me han soplado por el FB, era el nombre del burro).




Sevilla, 19/2/2023.






domingo, 5 de febrero de 2023

Rafael Bernier, el dibujante de Hinojosa.

Una de las presentaciones que hice para los amigos, creo que en el 2021, fue la de “Bernier, el dibujante de Hinojosa”, basándome en los dibujos que realizó el artista cordobés para el especial de Feria de 1931. 


Se publicaron, entre otros periódicos, en el “Hinojosa”, el periódico fundado en 1930 por un grupo de profesionales de Hinojosa, entre ellas, fue clave el talento de mi biografiado, Domingo Rex, puesto que el periódico no sobrevivió a su marcha a Árgel, donde consiguió plaza como maestro.


Rafael Bernier fue quien mejor y más dibujos a plumilla hizo sobre Hinojosa. 


Pues bien, hace unos días, el Dr. Jesús Jurado Palomo, otro de esos raros y exquisitos especímenes que se dedican a recopilar e investigar la historia de Hinojosa, se puso en contacto conmigo para decirme que uno de los señores de la fotografía podría ser Domingo Rex, no lo es, desgraciadamente. Pensé que podría ser, acaso Bernier, pero en aquellos tiempos tenía bigote, así que tampoco. 


No obstante, mi sorpresa fue inaudita cuando pude comprobar que la fotografía es idéntica a la portada interior del extraordinario de Feria de 1931. Y para el colmo la ventana de la izquierda la he visto dibujada en varios sitios, pero no he logrado recordar dónde. 


He mantenido que Bernier estuvo en Hinojosa con Enrique, hermano del pintor Julio Romero de Torres, y tiraron varias fotografías, que sirvieron de soporte a Bernier para hacer sus dibujos a plumilla de nuestra historia. Esa imagen, lo demuestra. 


Una maravilla que entre unos y otros podamos ir contemplando la historia de Hinojosa.


Y mi agradecimiento a la página “Hinojosa es así” a la que se subió la fotografía.





miércoles, 11 de enero de 2023

Por San Sebastián «todo el mundo se transforma en devorador de piñones»


© María Dolores Rubio de Medina, 2023



Emiliana Rubio Pérez por WhatsApp, en nuestro grupo “COLODRAS”, recordó la cercanía de la festividad de San Sebastián de Hinojosa del Duque con este escueto mensaje: 

“Aviso q 21 y 22 es S Sebastián. Fue siempre la feria chica de invierno de Hinojosa”. En honor del santo y por si no llegáis a tiempo del autobús de Córdoba, pongo esta entrada reproduciendo la fiesta que se celebraba en los años 60 del siglo pasado, hace la friolera de más de 60 años.


El artículo que replico se publicó en un recuadro titulado “BALCÓN” en el periódico “CÓRDOBA”, el 24/01/1960. Anticipo que el periodista que lo escribió, Eugenio Solís, sabía bastante de la vida y milagros de San Sebastián, pero apenas tenía referencias de la “Feria chica de invierno de Hinojosa”.


Me pongo a la tarea y copio literalmente el texto:


CÓRDOBA

24/01/1960

BALCÓN


LAS FIESTAS DE SAN SEBASTIÁN EN HINOJOSA


“En otros artículos nos hemos referido a la devoción serreña por San Sebastián. Hoy vamos a limitas el fenómeno al caso de Hinojosa del Duque, cuya tradicional Hermandad de San Sebastián suele organizar una serie de fiestas religiosas y profanas de primera magnitud. El domingo 24 es el día elegido este año. La solemnidad empieza con una gran función religiosa en le Ermita del Santo, próxima al Convento de Carmelitas Calzados, reúne en esta plaza una muchedumbre que día y noche la anima y la alegra. A la solemne fiesta religiosa sucede una serie de casetas de tiro, barquillas o columpios, norias, etc..., el popular regocijo encuentra su natural culminación en concursos de tiro al pichón y otras competiciones. La devoción que se extiende desde Conquista y Torrecampo a Espiel y las estribaciones de la sierra de Córdoba repercute con gran fuerza en Hinojosa que vive en tal ocasión uno de sus días grandes.

No se limita la charanga del campo de atracciones la fiesta que en tal o en cual detalle revela supervivencias de otras épocas más sencillas. En varias localidades, como aquí en Hinojosa, es éste el día comer piñones, de jugar a la rueda o al corro y de otras mil inocentes distracciones, que nos asombra que aún perduren. Todo el mundo se transforma en devorador de piñones.

La devoción a San Sebastián está muy extendida en España. En Cataluña cuenta con más de 61 ermitas. En Italia donde están las Catacumbas que llevan su nombre es un santo popularísimo. La razón de su popularidad es como la de San Antonio Abad, su eficacia como abogado contra las pestes, epidemias y demás calamidades.

Desde el siglo X y aún antes, desde la época visigótica fue San Sebastián venerado con especial cariño en los pueblos y lugares de nuestra provincia. La vieja campana con inscripción mozárabe encontrada cerca de Espiel y conservada en el Museo Arqueológico Provincial es una prueba del culto rendido a San Sebastián desde los primeros tiempos del cristianismo. San Sebastián fue un mártir doble. Al segundo martirio no pudo resistir. Su cuerpo fue enterrado en las Catacumbas de su nombre, a extramuros de la Ciudad Eterna.

La muerte de San Sebastián fue impresionante, dejó perdurable huella en la fantasía, dando lugar a notabilísimas creaciones musicales y literarias. En la esfera de la creación artística el famoso ‘Martirio de San Sebastián’ de Guido Reni encuentra su perfecta replica en ‘Le Mártir de Saint Sebastien’, el magnifico poema dramático escrito en lengua francesa por Gabriel D’Annuzio. Una novela que muchos hemos leído en nuestra adolescencia, ‘Fabiola’ del cardenal Wissemann, nos familiarizó con la admirable figura del santo provenzal. Allí, en sus amenas y fervientes páginas, se nos presenta de mano maestra un vigoroso retrato del santo, cuya grandeza radica esencialmente en su actitud de militar profesional que no vacila en preferir la ley de Dios a las ordenanzas del César.

La devoción provincial a San Sebastián pareció concentrarse en otro tiempo en Córdoba capital. Son muchos los documentos probatorios. Dicha devoción cristalizó y encontró su exponente en la fundación de numerosas ermitas puestas bajo la advocación del santo y, sobre todo, en la creación del popular hospital cordobés conocido con el nombre de Hospital de San Sebastián de las Bubas o Mal francés.”

Eugenio SOLIS.


Recuadro del "Córdoba", 24/01/1960.

En fin, concluida la lectura nos invade el desasosiego. Manda arrobas con el dichoso Solís, mucho titular a Hinojosa en la cabecera del recuadro, pero se ve que cobraba el sueldo sin que sus jefes le discutieran el contenido de las crónicas que escribía, pues del santo lo acabamos sabiendo todo, pero de la  “feria chica de invierno” poca cosa, por no hablar que no menciona ni la “pañola”.


Las ritualidades vinculadas a esta fiesta, fueron representadas  teatralmente en el Barrio de San Sebastián por la Agrupación de Senderismo de Hinojosa del Duque, “Entrehinojos”, en la pieza titulada “Aquellas fiestas de San Sebatián”, el 14/8/2018, con motivo de la celebración del 75 aniversario de la Hermandad. (Cuestión aparte, los libretos o los vídeos de las representaciones teatrales de “Entrehinojos” deberían depositarse en la Biblioteca Pública, inclusive proyectar las obras, de vez en cuando, en el museo Etnológico, por su incidencia en rescatar la antropología local).


La palabra “pañola” no se encuentra en el Diccionario de la RAE. Por lo que me cuentan, era un pañuelo que el novio ofrecía en la fiesta de San Sebastián a la novia lleno de piñones, turrón, peladillas y otros dulces, comprados en los puestos que ofrecían el género en el Barrio, muchos de ellos de fuera. Por la calidad y cantidad de género se sabía la riqueza que tenía el pretendiente, como me dijo Emiliana Rubio, “no era lo mismo la ‘pañola' de un novio con apellido ilustre que la de un novio destripaterrones”.


Tengan buena feria chica de invierno y ¡Viva San Sebastián!



Sevilla, 11/1/2023.




domingo, 8 de enero de 2023

EL «AUTO SACRAMENTAL DE LOS REYES MAGOS» DE EL VISO DE LOS PEDROCHES



© María Dolores Rubio de Medina, 2023


De los tiempos inmemoriales en los que vestía baby blanco para ir al parvulario solo tengo recuerdo de dos obras de teatro populares: «Fuente Ovejuna» y «El Auto de los Reyes Magos». Los niños no teníamos edad para ir a esas funciones, especialmente al «Auto Sacramental de los Reyes Magos», del que se contaba que había que ir a verla con una manta para arroparse por el frío que hacía. Los espectadores tardaban varios días en sacudirse el frío de encima.


Cartel anunciador de la representación teatral.


«Fuente Ovejuna» tiempo ha que me tuvo como espectadora; me quedaba pendiente de ver el «Auto Sacramental», circunstancia nada fácil, habida en cuenta que es una obra cuya puesta en escena es muy difícil de asumir para una localidad que, en la actualidad, no llega a los 3.000 habitantes, por lo que se representaba por los vecinos de El Viso cada siete años; en la actualidad,  cada cuatro años. 

Los Pedroches, un páramo de teatro popular durante la mayor parte del siglo XX, a partir de los años 80, se fue transformando en una competición de unos pueblos con otros, en pos de la explotación del turismo rural. Cada cuatro años –si no hay pandemia o elecciones municipales que lo remedien–, cada pueblo tiene su «teatro y sus actores aficionados». Recuerdo así a lo pronto: en Belalcázar, «El Halcón y la Columna»; en Hinojosa del Duque, «La Vaquera de la Hinojosa»; en Alcaracejos, «Los Coloquios de la Infancia de Jesús»; y en El Viso, «El Auto de los Reyes Magos». «El Alcalde de Zalamea» y «Fuente Ovejuna», obras consolidadas y con un libreto extraordinario que deja en mantillas a cualquier otra obra popular de Los Pedroches –para mi gusto–, se representan en pueblos cercanos que no pertenecen a Los Pedroches. Excepto la obra que se representa en El Viso, el resto de los teatros populares de Los Pedroches son eventos modernos –aunque se basen en adaptaciones de textos o serranillas antiguas–; cierto es que algunos van a cumplir la friolera de 25 años, como es el caso de «La Vaquera» en Hinojosa. 

La representación de «El Auto Sacramental de los Reyes Magos» se pierde en la memoria colectiva de los habitante de El Viso y obtuvo su reconocimiento como Fiesta de Interés Turístico de Andalucía en marzo de 1999.

El libreto que sirve de soporte al «Auto Sacramental» es una adaptación de una obra escrita a finales del siglo XVIII por Gaspar Fernández y Ávila (1757-1799), titulada «La infancia de Jesu-Christo: poema dramático dividido en doce coloquios», compuesta alrededor de 1784. No obstante, no se representan los 12 coloquios, solo algunos episodios, concretamente hasta el momento en que los Reyes Magos, una vez tributado su homenaje al niño Jesús, avisados por un ángel, desvían su camino para no tener que dar cuentas de la visita a Herodes. 

En la «Biblioteca Virtual de Andalucía» se encuentra disponible, en formato digital, una versión en color y otra en blanco y negro de la obra original de Gaspar Fernández.

Sobre las escenas dramáticas adaptadas y que se representan en el escenario preparado para la ocasión, se sobreponen las danzas locales (jota viseña),  puestas en escena con una gran cohesión entre sus, aproximadamente, 70 miembros, que se acompañan por la música y  los villancicos tradicionales ejecutados por la Coral Viseña. Precisamente para que músicos, cantantes, bailarines y actores se organicen con unidad y maestría, enlazando la entrada y salida de las distintas escenas, personajes y bailes, la «Peña Cultural de los Reyes Magos» se encarga de organizar los ensayos, organizar la puesta en escena y recabar, junto con el Ayuntamiento, los patrocinios necesarios para representar la obra.

El «Auto» se representa durante cuatro días consecutivos en lo crudo de lo más crudo invierno, al descubierto; en la plaza principal del pueblo, que se transforma en un escenario con los atrezos de  cuatro subescenarios diferentes: una majada de pastores; el palacio de Herodes; el portal de Belén; y las fachadas de varias posadas o mesones y algunos negocios locales.  

La majada de los pastores.

En busca de posada.

Natividad.

Pastores en coloquio.

Escenografía sobre la jota viseña.


Desde el punto de vista antropológico, se trata de la primera obra de teatro a la que he asistido en la que se han puesto en juego los cinco sentidos: la vista; el oído; los olores –los pastores, en su majada, encienden candela y ponen al fuego comida, con los que a los espectadores les asalta los aromas de los distintos manjares y de la leña quemándose. Estos olores sorprenden más a los urbanitas que asisten a la representación que a los locales, más habituados a ellos–; el gusto –se ofrece a los visitantes chocolate caliente, dulces y migas con sus tropezones–; y el tacto –al abandonar las gradas de los asientos se hace por parte del escenario, en el que permanecen los actores, con los que es posible tocar los ropajes de estos, y apreciar, por ejemplo, los bordados. Algunos vestidos tienen una antigüedad de varias generaciones, por lo que se han subido, al menos, durante un par de siglos al escenario–.


Los espectadores reflejados en el casco de un soldado de Herodes.


En definitiva, mi objetivo no es el desmenuzar el argumento de la obra (conocido por todos: María y José buscan un lugar donde cobijarse, y una vez nacido el niño Jesús, éste es visitado por los pastores y los Reyes Magos), sino aclarar que se trata de un evento cultural consolidado; realizado en unas fechas atípicas –invierno– impropias de un teatro popular que se representa cielo abierto, al coincidir con el final del periodo navideño, en consonancia con la obra que representa. Es muy recomendable su asistencia puesto que, como espectadores, asistimos a la representación de la vida local que fue –y sigue siendo–, y a la que vuelven los urbanitas para conocer los momentos y la vida de la que ya no disfrutan.


Sevilla, 8/1/2023.