martes, 23 de junio de 2026

LA FIESTA DEL LIBRO



© MD Rubio de Medina, 2026.


En esta semana en que se pone en marcha la Feria del Libro de Hinojosa del Duque he querido hacer mi aportación por la puerta de atrás, desde mi blog, escribiendo un pequeño artículo, para ello elegí un librito bastante desconocido: La Fiesta del Libro de Alfredo Gil Muñiz, que adquirí sin saber lo que me deparaba su interior.


La fama de Alfredo le precedía para suponer que era una adquisición interesante, pues el autor fue, a principios del siglo XX, inspector de Primera Enseñanza, y lo suficiente prestigioso como para que algunos autores, como F. Pérez de Gracia y Domingo Rex (maestros en Hinojosa del Duque) le dedicasen «como testimonio de admiración y respeto» su libro de lectura titulado Reflejos (Córdoba, 1930).


En 1925, Alfredo Gil Muñiz publicó El Valle de Los Pedroches (Imprenta la Comercial, Córdoba. 40 páginas) que incluía 9 fotografías, dos dibujos de dos fachadas una aparentemente ficticia de «una casa de los Pedroches», otra de Alcaracejos y un croquis de la distribución de una casa, y un mapa de dos páginas del Valle de Los Pedroches.




El estudio con el mismo título y contenido también se publicó en el Boletín de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, núm. 12, abril-junio.1925. Tomando los datos de ese artículo publicó, posteriormente, un breve texto casi telegráfico en el Boletín de la mencionada Academia, núm. 16 de abril-septiembre, 1926, titulado «El país y sus habitantes» (Pp. 609-612).


Los estudiosos de este texto geográfico sobre el Valle de los Pedroches han señalado algunas inexactitudes; pero, al margen de ello, lo cierto es que fue uno de los primeros estudios que daban visibilidad de forma independiente, no incluyéndolo en otros textos, a una comarca bastante desconocida en los libros de Geografía. 


Con estos antecedentes expuestos, no es de extrañar que cuando tuve noticias de la existencia de un librito o folleto (28 páginas sin numerar) del mismo autor titulado: La Fiesta del Libro (Imprenta y papelería La Puritana, Córdoba, 1931. 21 x 13´50 cm.) sintiera cierta curiosidad sobre lo que podía contar el autor sobre los libros en una época en que era la única forma de adquirir cierta cultura, al no existir Internet.






Pues bien, el folleto me ha causado una desilusión tremenda, pues aunque el nombre de Alfredo Gil Muñiz aparece en la portada y puntualiza "notas recogidas", salvo tres de los textos que no vienen firmados, no son propios, sino que realiza una recopilación de escritos de otros autores –desconocidos casi todos ellos para mí– para crear un folleto escolar que es demasiado culto y con un grado de dificultad de lectura bastante alto, que no estaría alcance de niños de Educación Primaria de la época en que se publicó, aunque la formación escolar del siglo pasado era más sólida que la actual (es mi opinión, discutible como todo lo que ocurre en estos tiempos).


El contenido de La Fiesta del Libro es el siguiente:

«Padre Nuestro por los que no leen», poesía de M. R. Blanco Belmonte.

«Mi libro» poesía de Arcadio Herrera, escrita con motivo de la Primera Fiesta del Libro y dedicada a los niños de Córdoba. (Diría que a los adultos que fueron niños, pues no imagino que los niños de la época fuera capaces de comprender el texto).

«Pensamientos y máximas sobre el libro» que recopila algunas pinceladas de Sócrates, Cervantes, Gabriela Mistral, Plinio, etc.

«Referencia a grandes bibliotecas» en la que en unas escuetas líneas se limita a citar una por las siguientes ciudades: París, Berlín, Londres, Washington, Nueva York y Madrid.

«Por amor al libro», artículo de R. Tomás y Samper.

«Mandamientos del Libro», sin firma, los diez mandamientos son atribuibles por tanto a Alfredo. 

«La invención de la imprenta» poesía de Manuel José Quintana.

«Niño: escucha lo que te dice el libro», sin firma. 

«Cómo se hacen nuestros libros», texto extraído de algún documento de la editorial Seix Barral.


En resumidas cuentas, no se trata de una serie escolar, aunque esa frase  aparezca en la cubierta del librito. 


Confieso que en esta ocasión he errado en la lectura elegida, pero de eso se trata la vida, de acertar o desacertar en los textos que elegimos. El librito me ha servido, sobre todo, para reafirmarme en el hecho de que tener un nombre no significa que tengas capacidad sobrada para escribir un texto interesante (en esa reserva se incluye este texto, por supuesto).


¡Pobres los padres que tuvieron que comprar (si se dio el caso) el librito! Los directores de los colegios, tratándose un inspector de enseñanza, es lógico que lo añadieran a sus bibliotecas escolares.


Habrá otras lecturas más satisfactorias relacionadas con Los Pedroches, desgraciadamente mi elección no ha sido muy afortunada para poder añadir algo interesante para la Feria del Libro de Hinojosa del Duque.



Sevilla, 23 de junio de 2026.


martes, 19 de mayo de 2026

Escudos y símbolos exteriores de los Sotomayor-Zúñiga en La Hinojosa


En el año 2024 realicé una visita a Puebla de Alcocer para tomar notas, in situ, sobre un proyecto de novela enfocado en la vida de don Gutierre II de Sotomayor, II conde de Belalcázar, luego fray Juan de la Puebla. Comencé a prestarle atención al Orbe crucífero, cuando leí en los paneles informativos de la iglesia de esta localidad que el citado elemento era la divisa de don Gutierre I de Sotomayor, maestre de Alcántara, junto con la leyenda de Todo es poco

Efectivamente, el orbe se encuentra en la fachada norte de la iglesia de Santiago Apóstol (Imagen 1), zona de difícil apreciación, dado que en esta parte de la iglesia se encuentra muy elevada sobre el nivel de la calle, y esta es muy estrecha, lo que impide la realización de buenas fotografías.  Se dice que esta fachada, que no es la entrada principal que da a la Plaza, fue mandada construir por fray Juan de la Puebla, que incluyó en la misma los medallones de los reyes Fernando e Isabel ; más abajo dispuso otros dos medallones, a cada lado, por encima del arco de la puerta, con el Orbe y la Cruz.


Portada del núm. 17. Cuadernos Colodros.


La leyenda Todo es poco vinculada con el XXXIV Maestre de Alcántara da lugar a equívocos por la personalidad de un religioso que, sometido a los votos de pobreza y de castidad, no se privó de gozar de mujeres y de tener hijos ilegítimos por doquier. Se aseguró la permanencia de las donaciones de tierras y villas y fortalezas dadas por el rey Juan II, solicitando la legitimación de sus hijos, y constituyendo mayorazgos para que pudiesen heredar los bienes, al no poderlos detentar personalmente por el mencionado voto de pobreza. La leyenda no se refiere a la acumulación de bienes materiales en una persona, sino a que todo es poco para Dios.

Recientemente, en el mes de marzo de 2026, volví a Puebla de Alcocer con la intención de fotografiar con más detalle los mencionados Orbes crucíferos y encontrarles una vinculación con Hinojosa del Duque; los cuales aparecen tanto en edificios religiosos como civiles. Esos vínculos los expongo en este cuadernillo, advirtiendo que sólo son ideas rebatibles por quien tenga la cortesía de hacerlo.

Puede empezar, pues, la lectura picando en el enlace:


CUADERNOS COLODROS NÚM. 17



La Hinojosa, Hispalis, mayo 2026.

MD Rubio de Medina

jueves, 7 de mayo de 2026

LOS RETRATOS DE FRAY JUAN DE LA PUEBLA


Por las limitaciones investigaciones que están a mi alcance, tengo la sospecha de que, sobre el II conde de Belalcázar, don Gutierre II de Sotomayor y Zuñiga (* 28-5-1453 - † 11-5-1495), con el tiempo fray Juan de la Puebla, –designado informalmente venerable por la Orden Franciscana tras su muerte–, no se conservan cuadros, grabados o estatuas realizados en vida o post-mortem (mascarillas mortuorias sobre su cadáver, por ejemplo). 

No obstante, tras su fallecimiento, sí se realizaron obras (libros, grabados, estatuas y cuadros) basadas en su extraordinaria leyenda.

Su vida, inserta en la segunda mitad del siglo XV, es digna de una película, pues no solo renunció a un patrimonio inmenso y a un título nobiliario; sino que, además, se permitió el lujo de rechazar el ofrecimiento de doña Isabel I de Castilla, que quería proponerlo para ocupar la silla vacante del arzobispado de Toledo.

En este cuadernillo procedo a recopilar la información sobre sus retratos que, hasta la fecha, he reunido, que ordeno por fecha de antigüedad de la publicación o por la fecha en que hice el descubrimiento.

La Finojosa-Hispalis.

Abril-mayo de 2026.

MD Rubio de Medina






PICAR PARA VISIBILIZAR EL CUADERNO COLODRO NÚM. 16 

miércoles, 11 de febrero de 2026

El legado cultural de los periódicos "Hinojosa"

 Al finales de este mes, concretamente el 27 de febrero, se cumplirá un año desde que defendí mi discurso de entrada como Académica Correspondiente en Hinojosa del Duque en la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba, que giró en torno a «El legado cultural de los periódicos Hinojosa».

Momento de imposición de la medalla.

El artículo, en su integridad, acaba de ser publicado en el Boletín de la Real Academia, con el doy a conocer las peculiaridades de dos periódicos que llevaban en su cabecera el título de Hinojosa. En el primero destaco que fue fundado, entre otras personas, por Domingo Rex y Antón Garrido; y, en el segundo, lo más importante, que mi padre, Pablo M. Rubio Ramos fue uno de sus fundadores y su redactor jefe.


Portada del Boletín núm 174/2025.



Para las personas que estén interesadas en acceder al artículo, pongo al final de la entrada, el enlace de la Web de la Real Academia de Córdoba de correspondiente Boletín que da acceso al mismo.


Primera página de mi artículo

Cuadrante de los 154 números del Hinojosa (1930-1933).



Datos del artículo:


Rubio de Medina, María Dolores: «El legado Cultural de los periódicos Hinojosa», Boletín de la Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba. Año CIV. Número 174, 2025- Pp. 431-458.



BRAC-174-2025 A (Contiene artículo de MD Rubio de Medina)


lunes, 9 de febrero de 2026

LE GUIDE D’OCULISTIQUE



© MD Rubio de Medina, 2026.




La primera reproducción del manuscrito árabe de «La Guía del Oculista», de Mohammad ibn Qassoûm ibn Aslan al-Ghâfiqî la vi, hace unos años, en Belalcázar. Un cronista de Belalcázar,  Joaquín Chamero, me enseñó su impresionante colección de libros, documentos, periódicos, utensilios para encuadernar, etc., entre los libros tenía una reproducción, encuadernada por él mismo, de la «Guía» de Al-Gafequi, concretamente del manuscrito conservado en la Biblioteca de El Escorial. Al parecer, dicen, que existe otra copia en El Cairo.


Pues bien, Mohamed Al-Gafequi, cuyo nombre procede de su origen natal, Gafiq –con los años Gahete o Belalcázar–, fue un médico que había estudiado en el s. XII en Córdoba y Bagdab y se estableció en Córdoba donde ejerció. Fue uno de los primeros médicos que se atrevieron a operar las cataratas. En 1965, con motivo del VIII Centenario del nacimiento de Al-Gafequi, se colocó una estatua suya del escultor Miguel Arjona Navarro en la judería de Córdoba, concretamente en la Plaza del Cardenal Salazar.


A Mohamed Al-Gafequi se le atribuye la leyenda de haber dado nombre a las gafas, por el parecido de su nombre con la palabra árabe Gafo que significa curva, haciendo referencia a la parte curva de las patillas de las gafas que sirven para sostenerlas en las orejas.


Otra leyenda en torno a su persona dice que su manuscrito nunca había sido traducido. Es falsa, en parte. Descubrí gracias, entre otros a Jorge Hernández Morillo, que existe una traducción parcial. En 1933 los Laboratorios del Norte de España (Barcelona) publicaron una traducción parcial realizada por el Dr. Max Meyerhit, en francés. 



Sobrecubierta de la traducción francesa
de la "Guía del Oculista", sobre ellas
el chisme que me permite escribir esta
entrada: "mis gafas".


Al parecer se editaron 1500 copias, de la que tengo el ejemplar número 97, que he conseguido en la librería de segunda mano de Sevilla, Los Terceros, a un precio muy por debajo del que circula por internet. El ejemplar intonso (sin separar las páginas unas de otras) estaba salpicado de manchas, despegado y quebrado. Tardé una semana en recomponerlo, ajustarle las páginas, usar papel de seda para ocultar los defectos y dejarlo a mi gusto. 



Portadilla interior de 
"LE GUIDE D'OCULISTIQUE"

Se trata de un libro de grandes dimensiones con sobrecubierta de pergamino, con letras doradas en la portada y en el lomo de la sobrecubierta. Tiene 228 páginas. La delgadez del libro me causó desconcierto, pues recordaba el peso del imponente tomo encuadernado que había puesto en mis manos Joaquín Chamero. (Joaquín encuaderna como los ángeles, todo hay que decirlo).


Cuando, después de la restauración, me puse a sacar notas del libro, descubrí leyendo la introducción del Dr. Max Meyerhit que los laboratorios le consiguieron una copia fotográfica de calidad del manuscrito árabe que estaba custodiado en El Escorial y que, con ayuda del copista egipcio Mahmoud Sidqi Efendi, pudo descifrar el texto.


Desde la Introducción se observa cierta decepción por parte del traductor, pues descubrió que el contenido real del extenso manuscrito que tiene seis partes, distribuidas con la siguiente estructura:


«Tratado I: Explico las recomendaciones de Hipócrates, la nobleza de nuestro arte, los elementos, las diferencias entre ellos, y el temperamento .

Tratado II:  Explico la configuración de la cabeza, los órganos del ojo, las arterias, las venas, la descripción del ojo, los músculos, la mente. 

Tratado III: Explico el aire que rodea nuestro cuerpo, el movimiento y el descanso, los alimentos y las bebidas, el sueño y la vigilia, las excreciones.

Tratado IV: Explico las condiciones antinaturales, es decir, las enfermedades, sus géneros y especies, la descripción de las enfermedades orgánicas, la solución de la continuidad, las causas morbíficas, las enfermedades (de las partes) homogéneas [del cuerpo], las causas de las enfermedades orgánicas, los accidentes según las enfermedades, los tipos de (estos) accidentes, los accidentes que afectan el sentido de la visión, la calidad del disfrute y el dolor. A continuación, los accidentes que afectan el movimiento voluntario, los accidentes resultantes de la naturaleza o la enfermedad o de condiciones tanto naturales como mórbidas, los accidentes que afectan a la digestión y aquellos que por lo tanto afectan las condiciones del ojo.

Tratado V: Discuto la clasificación y las enfermedades y su tratamiento, los colirios secos (akhâl) y en pasta (chiyâfât), los polvos (Dharoûrât), los sternutatoires (sa'oûtât), los hieras (ayâridjât), los try-phéras (itrifâlât), los decoctos, bebidas, ungüentos (marâhim) y aceites (adhãn).

Tratado VI: Discuto el tratamiento del ojo.»



Página 107 de "Le Guide D'Oculistique",
reproduce el instrumental que Al-Gafequi
usaba para operar las cataratas.


De ese extenso contenido, según el traductor, sólo en la Sexta parte se discute de la materia propia de un médico oculista; el resto de los capítulos, al parecer, son generalidades médicas que se encuentran en otro tratados, por lo que elude traducirlos.


Esta es la razón de la delgadez del libro con respeto a la copia del manuscrito original que tuve en mis manos: el traductor se ha centrado, tan solo, en lo que considera más importante. Es una traducción fragmentaria que sólo reproduce con fidelidad los dibujos originarios del manuscrito.


Por su parte, Le Guide D’Oculistique, traducida por el Dr. Max Meyerhit, tiene la siguiente estructura:


Introducción.

Prefacio.

Primer Tratado del Libro. Este incluye la traducción de dos capítulos, uno «Sobre recomendaciones de Hipócrates» y otro «Sobre la nobleza de la profesión».

Sexto Tratado del Libro. Incluye los siguientes Capítulos:

Capítulo IV. «Sobre los males oculares de los niños».

Capítulo V. «Las discusiones de los males del ojo y sus tratamientos». Se distribuye en 37 secciones, cada una con su correspondiente título.

«El Capítulo sobre el nombre de los males de la conjuntivitis». Se desarrolla desde la sección 38 a la 73.

«Descripción sobre la operación de cataratas y su procedimiento».

«Nota del traductor a las secciones 74 a 95».

Apartado suplementario o Anexo. Este incluye los siguientes apartados:

-Glosario árabe-francés.

-Índice alfabético.

-Indice de ilustraciones. (Incluye las ilustraciones originales del manuscrito).


Es sorprendente que, con esta distribución, Le Guide D’Oculistique que tiene, como se ha dicho, 228 páginas, solo las páginas 17 a la 158 se dediquen específicamente a la traducción de partes del manuscrito de Al-Gafequi.



Detalle del título, en árabe, del manuscrito,
impreso en la sobrecubierta de pergamino
del libro que contiene la traducción francesa.

Y nada más puedo contar, pues al carecer de formación médica, no estoy facultada para opinar sobre los preceptos médicos de Al-Gafequi; no obstante, es un orgullo que sea de los nuestros uno de los padres de las primeras operaciones de cataratas y que haya dado nombre a las gafas.


Más pronto que tarde, espero que Belalcázar pueda presentar la traducción completa de «La Guía del Oculista» y que podamos contemplar la  estatua que se está realizando de Al-Gafequi, como ya nos congratulamos de visitar, en el terreno que ocupó el cementerio viejo, la estatua de Sebastián de Belalcázar.





Sevilla, 9 de febrero de 2026