viernes, 31 de julio de 2026

¿Por qué se cambió la fecha de la Feria de San Agustín de Hinojosa del Duque?

He leído el artículo de Juan-Ramón Barbancho Rodríguez en Nosotros del mes de agosto de 2026 que se titula "Y llegó agosto". Me ha llamado la atención desde la primera palabra, pero destaco solo una parte del primer párrafo, en el que me voy a detener por su frivolidad. 

    El autor escribe sobre el cambio de las fechas de celebración de la Feria de San Agustín de Hinojosa del Duque, que antes era a caballo entre la última semana de agosto y la primera de septiembre, dice:

 “Hace tiempo era los últimos días de agosto y primeros de septiembre, pero se cambió. Nunca lo he entendido. Yo lo hubiera resuelto diciendo miren ustedes, la feria de Hinojosa es en estos días, ¿que no pueden venir? Pues a más garrapiñadas caemos y problema resuelto, pero esto no es muy popular.”

    Juan Ramón: no acabo de entender esa falta de empatía por el cambio de fecha, aunque la encubras de un toque humorístico. También fuiste testigo de cómo, en los setenta del siglo pasado, se produjo un cambio demográfico importante en nuestra localidad y en Los Pedroches: la gente se iba del pueblo buscando mejor trabajo. Es una suposición mía, puesto que hemos jugado en la plaza de niños, en el escudo, en los tiempos en que se llamaba "Plaza de los Mártires", hoy "Plaza de la Catedral".

    Voy a explicarte la razón del cambio: se hizo a petición de las familias hinojoseñas obligadas a emigrar a Madrid, Barcelona, Bilbao y otros lugares (por cierto, emigraban a pueblos de los cinturones urbanos, pero todos estaban en una capital, cosa extrañísima) para conseguir mejoras laborales y económicas.

    Esas personas trabajadoras que se habían ido, a su pesar, de Hinojosa, volvían a su localidad natal en sus vacaciones de verano. Volvían con gran ilusión para descansar en su pueblo y en los últimos días de agosto tenían que volver a su lugar de trabajo y de residencia para poner en marcha la intendencia necesaria para que sus hijos comenzaran el nuevo curso escolar, que comenzaba a principios de septiembre, y preparar su reincorporación al trabajo. Las familias cortaban sus vacaciones cuando en Hinojosa comenzaban las fiestas grandes para atravesar toda España en un coche atestado hasta topes de maletas y de cosas del pueblo (dulces, jamones, morcillas, las macetas de barro para plantar flores, los regalos para los vecinos y los compañeros de trabajo…). Dos días de viaje echaban los que volvían a Barcelona, por un poner, y ese retorno casi siempre les coincidía con el paseo de los gigantes y cabezudos que daban inicio a la Feria de San Agustín.

    Esas familias trabajadoras fueron la primera generación “exiliada” que continuó viviendo todos sus agostos en el pueblo, hasta que sus hijos, nacidos en Hinojosa, crecieron y dejaron de volver porque las costumbres de pasar el veraneo ya eran otras. 

    Cierto, que hubo otra gente que se fue más lejos: Suiza, Alemania, Francia... Esos trabajadores, por lo común, no se llevaban a la familia, que se quedaba en el pueblo esperando la vuelta del cabeza de familia, que apenas volvían una vez al año, si  podían, que de todo había.

    Pues bien, la fecha de la feria se cambió a petición de esas personas que, cada vez que venían a su pueblo y se cruzaban con el alcalde, rogaban que cambiara la fecha para poder disfrutar un par de días en la feria en su pueblo.

“Manolo, pordió, ¿no puedes adelantar unos días la feria, que tengo que volver a la fábrica?”.

    Esa gente que luchaba por mejorar la vida de su familia yéndose muchos kilómetros lejos, sufría por no poder disfrutar con los suyos o con los amigos un par de días feria, puesto que comenzaba el 28 agosto (creo que era esa fecha) y acababa a mitad de la primera semana de septiembre, mes en el que tenían que reincorporarse al trabajo.

    Venían al pueblo como trabajadores sometidos a una disciplina laboral: tenían las vacaciones cuando se las daba su empresario o su fábrica, no cuando les placía.

    A eso se le llama escuchar a tu pueblo y valorar si el cambio de fecha perjudicaba o no a Hinojosa.

    El cambio se hizo por ellos para que disfrutaran de un par de días de la Feria de San Agustín.

    Juan Ramón: no espero que estas líneas te sirvan de explicación, puedes cuestionarlas a tu gusto; no obstante, ya tienes datos de primera mano de la razón por la que se cambió. Y no te preocupes, si te pasas por la feria, cómprate cinco bolsas de almendras garrapiñadas y me mandas el tique, que te pongo un bizum para que te las comas a la salud de aquellos hombres y mujeres de Hinojosa que pidieron lo único que la vida les permitía en los 70 del siglo pasado: vivir dos días de feria en su pueblo.  

(Por cierto, no hablo de oídas: soy testigo del tono de impotencia con que pedían esos trabajadores el cambio de fecha).

martes, 28 de julio de 2026

HINOJOSA DEL DUQUE: UN TÍTULO DE «CIUDAD» CASI CENTENARIO


© MD Rubio de Medina, 2026.



Estamos en puertas de un evento que debería ser recordado, dentro de un año, en el mes de agosto, Hinojosa del Duque cumplirá un siglo de vida con el título de CIUDAD, honor que le fue otorgado por Alfonso XIII.


El reconocimiento se publicó en la Gaceta de Madrid, el martes 9 de agosto de 1927, en la página 834.


Portada de la Gaceta del 9 de agosto de 1927.
Subrayado parte del Sumario en el que se reseña la concesión.

Bajo el rótulo del MINISTERIO DE LA GOBERNACIÓN, se publicó el Real Decreto Núm. 1.381, con el siguiente contenido:



«Queriendo dar una prueba de Mi

Real aprecio a la villa de Hinojosa

del Duque, provincia de Córdoba, por

el creciente desarrollo de su agricul-

tura, industria y comercio, y su cons-

tante adhesión a la Monarquia,

Vengo a concederle el título de

Ciudad.

Dado en Santander a cinco de

Agosto de mil novecientos veintisiete.


ALFONSO


El Ministro de la Gobernación,

SEVERIANO MARTÍNEZ ANIDO.»





Texto del reconocimiento publicado en la Gaceta.


La apoteosis vendrá en agosto de 2027, momento en el que seremos una «CIUDAD» CENTENARIA.


Sevilla, 28 de julio de 2026.


domingo, 26 de julio de 2026

«TEATRO INCÓMODO» de FRANCISCO ROMERO



© MD Rubio de Medina, 2026.


No conozco mejor «artesano de la escritura» que Francisco Romero (Torralba de Calatrava, 1961), todo un «gremio medieval» concentrado en su persona y negocio que administra con dedicación desde la Plaza Mayor de Almagro (Ciudad Real), uno de los paraísos del teatro.


Desde la primera vez que visité Almagro, para ser espectadora de su famoso «Festival Internacional de Teatro Clásico», al lado del «Corral de las Comedias», me llamó la atención «La Tienda de las Comedias». El propietario del establecimiento, Francisco Romero escribía en un ordenador portátil sentado detrás el mostrador y, de vez en cuando, levantaba la mirada. Además de ver a propios y forasteros, contemplaba a través de, escaparate y la puerta de su negocio, las majestuosas columnas que sostienen los soportales de una plaza famosa por su uniformidad arquitectónica, en la que salta la sorpresa visual de quedarte sugestionada con el verde oscuro con el que están pintadas las ventanas de los pisos superiores.


"La Tienda de las Comedias".
"Libros de Francisco Romero".

Vista de la Plaza Mayor de Almagro,
desde el lateral del "Corral de las Comedias".

Francisco es un artesano literario en el más estricto sentido de la palabra: escribe, corrige, edita y vende sus libros en su tienda. Normalmente el proceso de publicar el manuscrito suele venir de la mano de editoriales. Aunque se centra en la novela, que muestra un cartel en la fachada de la tienda como reclamo, tiene una notable incursión en el teatro, el cuento, el guión y las guías turísticas.


La puerta de "La Tienda de las Comedias".

Durante mi última visita a Almagro, en mayo de este año, entré en su tienda y mantuve una agradable conversación con Francisco Romero entre libros, imanes del «Corral de las Comedias», marionetas, barajas y grabados, detalles, entre otros, que vende en su tienda. Los libros solo ofrece los suyos, tal como aparece debajo del rótulo de la tienda.


Cartel publicitario con las novelas de Francisco Romero.

Le pregunté si tenía algún libro de teatro, solo tenía Teatro incómodo que agrupa cinco obras de teatro. Me comprometí a escribir algunas líneas en mi blog, aunque no de inmediato. Últimamente tardo mucho en leer los libros que no forman parte de la documentación sobre la novela o la investigación en la que estoy trabajando, así que esta crónica ha tardado un poquito.



Portada de libro.

Teatro incómodo, Baobab Ediciones, Almagro, 2017, agrupa cinco obras de teatro:

1. «El legado de Julie Newman» (Premio Muñoz Seca de Teatro 1999).

2. «Terapia» (Premio Alejandro Casona de Teatro, 2003).

3. «Se precisa hombre bien dotado para importante labor social».

4. «Shylock Gallerie» (Premio Ciudad de San Sebastián de Teatro, 2007).

5. «De Algeciras a Estambul».


En la primera obra, «El legado de Julie Newman, el autor parte de un tema muy socorrido: los conflictos familiares provocado por las herencias. La novedad es que estamos ante una herencia condicional o con cargas, que requiere que los coherederos tenga que aceptar la condición inexplicable puesta por el testador. Esta carga recuerda bastante al ingenio disparatado y sarcástico de Muñoz Seca. ¿Aceptará o no aceptará esa familia desestructurada la herencia, que la obliga a seguir unida, a su pesar? 


En «Terapia», una víctima de terrorismo, escéptica sobre la posibilidad de que su angustia tenga curación, asiste a terapia con una psicóloga. Las conversaciones entre médica y paciente hacen que ambas cuestionen su forma de ver y entender la vida. ¿Es culpable la paciente?


En la tercera obra, «Se precisa hombre bien dotado…», un hombre cuyo matrimonio hace aguas y atraviesa un profundo periodo de incomunicación, de la que es culpable, recurre a una «agencia» que presta ciertos servicios especiales para hacerle un regalo a su esposa. ¿De qué regalo se trata?


«Shylock Gallerie» está ambientada en el mundo del arte. A lo largo de su desarrollo se muestran las «tretas» que una galerista pone en práctica para lograr que sus protegidos lleguen a alguna parte en el mundo del arte con letras mayúsculas y ella pueda hacer caja. Es una profunda reflexión sobre las interioridades del negocio del arte. 


La última obra, «De Algeciras a Estambul» es la más humana e intima de todas las que figuran en el libro, así como con la que más he disfrutado. Dos pacientes de infarto (uno pobre y otro acomodado) comparten una habitación en un hospital público, con el trasfondo de la canción «Mediterráneo» de Serrat, reflexionan sobre su pasado, su presente y su futuro; haciendo que el choque entre dos clases sociales diferentes les haga cuestionarse todo lo vivido y lo que les queda por vivir.


Las cinco obras teatrales tienen ciertos elementos en común. En primer lugar, los temas que trata, que no he expuesto al hacer el resumen de las obras, para evitar quitar la sorpresa a los lectores o espectadores: son inesperados e incomodos. En segundo lugar, su teatro se limita a desarrollar el diálogo. Francisco Romero da unas pinceladas introductorias sobre el escenario y no indica cuáles deberían de ser los gestos de los personajes, si deben de hablar en tono normal o enfadado, el lenguaje corporal, etc. Deja claro que esa labor le corresponde al director que ponga en escena la obra. Por otro último, son obras con pocos personajes, en ocasiones solo dos. Esto permite que los actores teatrales que desarrollen esos personajes puedan lucirse y, al mismo tiempo, sufran mayor desgaste, ya que prácticamente intervienen desde el principio al final de la obra. 


El teatro de Francisco Romero es muy recomendable: hace reflexionar a los lectores o los espectadores, los cuales llegarán a preguntarse, al menos me ha sucedido a mí, cuál sería tu límite en el caso de enfrentarte a esos mismos acontecimientos. Es un Teatro Incómodo, como aclara en el título, que busca alterar y hacer reflexionar al mundo.


Francisco Romero y la autora del blog.

Si alguna vez visita Almagro, no deje de entrar en «La Tienda de las Comedias». No tiene pérdida, está en la Plaza Mayor, pegada al famoso «Corral de las Comedias». Merece la pena disfrutar de la experiencia de conocer un auténtico «artesano de la escritura» que ha enfocado su vida profesional desde una perspectiva muy intima y autónoma.



Sevilla, 26 de julio de 2026.


martes, 23 de junio de 2026

LA FIESTA DEL LIBRO



© MD Rubio de Medina, 2026.


En esta semana en que se pone en marcha la Feria del Libro de Hinojosa del Duque he querido hacer mi aportación por la puerta de atrás, desde mi blog, escribiendo un pequeño artículo, para ello elegí un librito bastante desconocido: La Fiesta del Libro de Alfredo Gil Muñiz, que adquirí sin saber lo que me deparaba su interior.


La fama de Alfredo le precedía para suponer que era una adquisición interesante, pues el autor fue, a principios del siglo XX, inspector de Primera Enseñanza, y lo suficiente prestigioso como para que algunos autores, como F. Pérez de Gracia y Domingo Rex (maestros en Hinojosa del Duque) le dedicasen «como testimonio de admiración y respeto» su libro de lectura titulado Reflejos (Córdoba, 1930).


En 1925, Alfredo Gil Muñiz publicó El Valle de Los Pedroches (Imprenta la Comercial, Córdoba. 40 páginas) que incluía 9 fotografías, dos dibujos de dos fachadas una aparentemente ficticia de «una casa de los Pedroches», otra de Alcaracejos y un croquis de la distribución de una casa, y un mapa de dos páginas del Valle de Los Pedroches.




El estudio con el mismo título y contenido también se publicó en el Boletín de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, núm. 12, abril-junio.1925. Tomando los datos de ese artículo publicó, posteriormente, un breve texto casi telegráfico en el Boletín de la mencionada Academia, núm. 16 de abril-septiembre, 1926, titulado «El país y sus habitantes» (Pp. 609-612).


Los estudiosos de este texto geográfico sobre el Valle de los Pedroches han señalado algunas inexactitudes; pero, al margen de ello, lo cierto es que fue uno de los primeros estudios que daban visibilidad de forma independiente, no incluyéndolo en otros textos, a una comarca bastante desconocida en los libros de Geografía. 


Con estos antecedentes expuestos, no es de extrañar que cuando tuve noticias de la existencia de un librito o folleto (28 páginas sin numerar) del mismo autor titulado: La Fiesta del Libro (Imprenta y papelería La Puritana, Córdoba, 1931. 21 x 13´50 cm.) sintiera cierta curiosidad sobre lo que podía contar el autor sobre los libros en una época en que era la única forma de adquirir cierta cultura, al no existir Internet.






Pues bien, el folleto me ha causado una desilusión tremenda, pues aunque el nombre de Alfredo Gil Muñiz aparece en la portada y puntualiza "notas recogidas", salvo tres de los textos que no vienen firmados, no son propios, sino que realiza una recopilación de escritos de otros autores –desconocidos casi todos ellos para mí– para crear un folleto escolar que es demasiado culto y con un grado de dificultad de lectura bastante alto, que no estaría alcance de niños de Educación Primaria de la época en que se publicó, aunque la formación escolar del siglo pasado era más sólida que la actual (es mi opinión, discutible como todo lo que ocurre en estos tiempos).


El contenido de La Fiesta del Libro es el siguiente:

«Padre Nuestro por los que no leen», poesía de M. R. Blanco Belmonte.

«Mi libro» poesía de Arcadio Herrera, escrita con motivo de la Primera Fiesta del Libro y dedicada a los niños de Córdoba. (Diría que a los adultos que fueron niños, pues no imagino que los niños de la época fuera capaces de comprender el texto).

«Pensamientos y máximas sobre el libro» que recopila algunas pinceladas de Sócrates, Cervantes, Gabriela Mistral, Plinio, etc.

«Referencia a grandes bibliotecas» en la que en unas escuetas líneas se limita a citar una por las siguientes ciudades: París, Berlín, Londres, Washington, Nueva York y Madrid.

«Por amor al libro», artículo de R. Tomás y Samper.

«Mandamientos del Libro», sin firma, los diez mandamientos son atribuibles por tanto a Alfredo. 

«La invención de la imprenta» poesía de Manuel José Quintana.

«Niño: escucha lo que te dice el libro», sin firma. 

«Cómo se hacen nuestros libros», texto extraído de algún documento de la editorial Seix Barral.


En resumidas cuentas, no se trata de una serie escolar, aunque esa frase  aparezca en la cubierta del librito. 


Confieso que en esta ocasión he errado en la lectura elegida, pero de eso se trata la vida, de acertar o desacertar en los textos que elegimos. El librito me ha servido, sobre todo, para reafirmarme en el hecho de que tener un nombre no significa que tengas capacidad sobrada para escribir un texto interesante (en esa reserva se incluye este texto, por supuesto).


¡Pobres los padres que tuvieron que comprar (si se dio el caso) el librito! Los directores de los colegios, tratándose un inspector de enseñanza, es lógico que lo añadieran a sus bibliotecas escolares.


Habrá otras lecturas más satisfactorias relacionadas con Los Pedroches, desgraciadamente mi elección no ha sido muy afortunada para poder añadir algo interesante para la Feria del Libro de Hinojosa del Duque.



Sevilla, 23 de junio de 2026.