viernes, 28 de agosto de 2026

Relación de fuentes sobre la ocupación francesa del castillo de Belalcázar


© MD Rubio de Medina, 2026.




Este mes de agosto me han preguntado si había algún libro relacionado con el desmantelamiento del castillo de Belalcázar por las tropas napoleónicas (1808-1813). No tengo conocimiento de ello, a diferencia del cercano pueblo de Belmez que sufrió un episodio similar (ocupación de su castillo durante la invasión francesa), y celebró una jornada sobre este hecho, a resulta de la cual se editó un libro coordinado por Alberto Díaz-Villaseñor Cabrera, que lleva por título: Belmez en la Guerra de la Independencia. 2011


Castillo de Belmez. Todo un reto llegar hasta él,
 con razón los franceses se parapetaron en su interior.


No obstante, respecto a Belalcázar, sí existen algunas pinceladas sueltas repartidas en documentos, libros y revistas. He realizado una revisión de mi archivo y de mi biblioteca y procedo a exponer, ordenados por fecha de publicación, una serie de textos que hacen referencia, o no, al tema, a efectos de que sirvan de ayuda a las personas que quieran realizar una investigación más profunda. En todo caso son pinceladas que sirven para tener unas nociones básicas sobre la materia.


1. 1808:

De este año hay un documento descargable en la web Biblioteca Nacional de España, concretamente en su apartado Biblioteca Digital. Es una  especie de folleto de 4 páginas que finaliza con unas décimas dedicadas al rey Fernando VII. El documento comienza así:


«Belalcazar, capital del condado á que dá nombre en la provincia de Extremadura: 7 de junio de 1808. Hallandose en la mañana de este día el licenciado D. Pedro Jacobo Pizarro ... único Juez ordinario de esta Villa ... efectuando con el Ayuntamiento y Junta el alistamiento de hombres ... se presentaron quatro soldados de voluntarios de Estado, que habian desertado de Madrid por los horrores que vieron cometer á los franceses, …».


Como se desprende del texto, describe un episodio de cuatro desertores que llegan a Belalcázar, espantados por los horrores cometidos por los franceses. 


2. 1840:

Ramírez de las Casas Deza, Luis María: Manuscrito de Corografía histórico estadística de la Provincia y Obispado de Córdoba. El manuscrito, de su puño y letra, se encuentra disponible en versión digital en la Biblioteca Virtual de Andalucía.


No obstante, para este trabajo he utilizado: Ramírez y las Casas-Deza, Luis María: Corografía histórico-estadística de la provincia y obispado de Córdoba. Tomo I. Córdoba : Imp. de Noguer y Manté. 1840, que se encuentra disponible en la Web de la Biblioteca Nacional de España. 


La obra de este autor ya se encuentra libre de derechos de autor, hecho que no exime que sea citado debidamente cuando se utiliza, cosa que no parece haber hecho algún autor, como se verá.


En este tomo I se describen minuciosamente diversos aspectos  relacionados con Belalcázar (históricos, económicos, patrimoniales, etc.). El libro tiene la particularidad de que tiene dos paginaciones diferentes, una en la parte superior de la página y otra en la inferior. Cito la que figura en la cabecera de las páginas. 


2026. Panorámica con el castillo de Belalcázar, vista
con la maravillosa luz nocturna que ha estrenado este año.

La descripción de la villa de Belalcázar se realiza de la página (104) a la (151), se centran en el castillo las páginas (129) a (134). En lo que se refiere a la Guerra de la Independencia y su incidencias en el castillo y la localidad de Belalcázar, expone lo siguiente:


«Los franceses, que en 1810 se apoderaron de este castillo y lo repararon y dispusieron para su seguridad y defensa, desmontaron, segun parece, las almenas, que eran labradas á manera de flor de lís, y ya no se encuentra ninguna en el día, sin duda para evitar que si llegaba á ser batida la fortaleza con artillería, los fracmentos que pudiesen saltar de ellas, se convirtiesen en su daño. El costo de las obras que se hicieron para reparar la fortaleza en los años que la ocuparon los franceses, ascendió a 106986 reales.» [pág. (135)].


Más adelante, en las págs. (136)-(139) describe la ocupación francesa. No hay que olvidar que los datos pueden proceder de fuentes orales directas, habida en cuenta que el autor nació en 1802, año en que se inició al conflicto bélico. La narración que nos ha legado Ramírez de las Casas Deza es la siguiente:

 

«La tarde del 16 de Enero de 1810 se dejaron ver las tropas francésas por la primera vez en ella. Eran sesenta dragones procedentes del ejercito del mariscal Victor que se hallaba en Almaden, é iba á entrar en Andalucía. Estuvieron pocas horas; pero los vecinos temerosos de que el ejército pasase por la villa la abandonaron, y con sus familias y efectos que pudieron llevar se fueron á las dehesas de las Alcantarillas, Cachiporra, Armijos y Madroñiz, y hasta las monjas se salieron del convento, quedando apenas en el pueblo cuarenta vecinos, entre ellos los curas párrocos; mas el ejercito no pasó por allí, ni los franceses se volvieron a ver hasta el sábado, víspera de Ramos 14 de abril, en que se presentaron 180 hombres para exigir al vecindario una contribución de 100.000 reales, de que solo pagó la mitad, por haber el general Desolle, que á la sazón estaba en Córdoba, perdonado la otra mitad. A últimos de mayo volvió á ir esta villa una compañía de infantería, y el primero de junio por orden del gobernador general de la provincia se principió a habilitar el castillo para alojamiento de las tropas francesas que se posesionaron de él á últimos del mismo mes, quedando de guarnicion unos 200 hombres de infantería y caballería.


El 25 de febrero de 1811 entraron en el convento de los cinco mártires de Marruecos unos 5.000 españoles prisioneros con su general Virues procedentes de Ebora: los oficiales estuvieron en el castillo. El 18 demo se alojó en el mismo convento la guarnición de Badajoz que constaba de 8 á 10.000 hombres, y los oficiales en el pueblo, donde había más de 5.000 hombres entre franceses y españoles, por lo que era estrecha la villa para contener tanta gente.


El 6 de mayo de 1811 una división de 5 á 6.000 ingleses puso sitio al castillo que era, y lo fue en adelante, almacén general de provisiones y solo tenía unos cuarenta hombres de guarnición al mando de Mr Charpentier, teniente del regimiento 51 de línea: colocaron las baterías hacia la fuente llamada de Ulloa, sitio algo elevado no muy distante de la fortaleza por la parte de oriente, y habiéndole arrojado mas de 200 balas de cañon con dos de á cuatro que traían, no consiguieron otra cosa que desconchar levemente el muro de aquel lado: hicieron igualmente contra los pocos franceses allí encerrados mucho fuego de fusileria y sin mas resultados que la muerte de dos ingleses y algunos pocos heridos, desesperados de tomarlo, á las veinticuatro horas levantaron el sitio.


El 6 de junio siguiente, el brigadier D. Pablo Morillo con unos 1.000 hombres sorprendió diestramente á las once y media de la noche, a pesar de la brillante claridad de la luna, á 560 franceses que componían la columna móvil del parido de la sierra. Les hizo 113 prisioneros, entre ellos un capitán de dragones, y otro de infantería, y le tomó mucho equipage; mas sin embargo el combate que se trabó y del mucho fuego que se hizo dentro del pueblo, sucedieron pocas muertes y desgracias, pues solo murieron tres españoles y cuatro franceses, y hubo pocos heridos. Finalmente, el 28 de agosto de 1812 abandonaron el castillo y el pueblo, y el 11 de setiembre entró en este una división mandada por el conde de Penne y el brigadier Morillo.».


3. 1923:

Ruiz, Padre Juan: La ilustre y noble villa de Hinojosa del Duque, Jerez de la Frontera, 1923.


El carmelita apenas traza unas líneas sobre los franceses, las cuales se valoran debidamente reproduciéndolas, pues no es un libro específico sobre Belalcázar, aunque ofrece bastante información sobre esta u otras localidades de Los Pedroches. El padre Juan Ruiz escribe:


«En estas, llegó el calamitoso año de 1810; y, con él, las continuas visitas de las huestes francesas, para exigir tributos a las Villas; sobre todo, cuando en el primero de Junio, y por orden del Gobernador general de la Provincia, se principió a habilitar el castillo de Belalcázar para alojamiento de las tropas francesas, que se posesionaron de él a últimos del mismo mes, quedando de guarnición unos 200 hombres de infantería y caballería». Pág. 166.


4.1925-1928:

Hay trabajos extensos en relación conflicto armado con la ciudad de Córdoba. El académico Miquel Ángel Orti Belmonte escribió «Córdoba durante la Guerra de la Independencia. 1808-1813», por capítulos que fueron publicados en el Boletín de la Real Academia de Córdoba (en siglas, BRAC). 


Procedo a relacionar los números en los que se publicaron los distintas partes del extenso trabajo con sus respectivas páginas.


Año IV. Enero-Marzo, 1925. 1. Pp. 77 y ss.

Año IV. Julio-Septiembre, 1925. 1. Pp. 317-34

Año IV. Octubre-Diciembre, 1925. 1. Pp. 415-44

Año V. Enero-Marzo, 1926. 1. Pp. 508-52.

Año V. Abril-Septiembre, 1926. 1. Pp. 648-66.

Año V. Octubre-Diciembre, 1926. 1. Pp. 779-79

Año VII. Enero-Marzo, 1928. 2. Pp. 253-276.

Año VII. Abril-Junio, 1928. 22. Pp. 277-292.

Año VII. Octubre-Diciembre, 1928. 24. Pp. 293-302 


No he consulado todos los números para comprobar si hacen referencia específica a Belalcázar, puesto que el estudio se centra en Córdoba capital y, sobre todo, porque el autor publicó en 1930 un libro que agrupó todo su trabajo, en el que sólo aparece mencionada una vez Belalcázar, como vemos en las líneas siguientes.


5. 1930:

Orti Belmonte,, Miguel Ángel: Córdoba durante la guerra de la Independencia: 1808-1813, Córdoba La Comercial, 1930, 302 págs.


El autor se limita a mencionar que una de las guerrillas fue mandada por un cura de Belalcázar, llamado Clemente, sin más añadidos.


6. 1969:

Fernández Gonzalez, Rafael: El castillo de Belalcázar, separata del trabajo publicado en el Boletín de la Real Academia de Córdoba (BRAC), núm. 89, 1969. 


El texto se centra exclusivamente en la descripción del castillo y la vinculación medieval del mismo con los Sotomayor-Zúñiga. Mientras que los datos que da sobre el castillo son relevantes, los que se refieren a los personajes o los episodios históricos hay que tomarlos con prudencia habida en cuenta que no siempre son correctas las fechas o las edades de los personajes. 


No he encontrado notas acerca de a permanencia de los franceses en el castillo.


7. 1983:

Ramírez de Arellano, Rafael: Inventario Monumental y Artístico de la Provincia de Córdoba, editado por la Diputación de Córdoba en 1983.


Esta obra siempre la he considerado extraordinaria, sobre todo porque dispongo de un ejemplar en papel procedente de la biblioteca de mi padre, pero después de haber contrastado la información que ofrece con la del libro de Ramírez de las Casas Deza, en lo que se refiere a los los avatares de los franceses en Belalcázar (págs. 637-638), parece ser un plagio. No he localizado las comillas ni la cita a Ramírez, por esta razón he optado por no realizar la misma comprobación en la descripción arquitectónica del castillo que desarrolla en las págs. 638-640.


Por esta ausencia de citas, en lo sucesivo, pongo en stand by este libro para mis futuras investigaciones.


8. 2000:

Moreno Valero, Manuel: «Saqueo de las tropas francesas en Córdoba». BRAC. Año LXXVIII. Enero-Junio, 2000. 13. A partir pág. 215.


Para elaborar su artículo el autor utilizó la documentación depositada en el Archivo General del Obispado de Córdoba, en la Sección Despachos Ordinarios número 17, e indicó que hace referencia exclusiva a la capital.


9. 2001:

Rodríguez Estévez, Juan Clemente: «Las fortificaciones medievales en Andalucía Occidental. Un legado a conservar». PH Boletín núm. 36, 2001.


El autor se limita a mencionar el deterioro causado en el castillo por las tropas francesas, sin más detalles.


10. 2011:

Molinero Merchán, Juan Andrés: Palacio renacentista de Belalcázar- Servicio de Publicaciones de la Universidad de Córdoba. 2011. 510 página.


Es el mejor libro, en mi opinión, para conocer en profundidad el castillo de Belalcázar; no obstante, la referencia a los franceses se limita a destacar la incidencia que tuvieron la fiebre amarilla y los franceses en el descenso demográfico de Belalcázar en 1803-4 (Pág. 56). En nota a pie de página cita las fechas de la ocupación francesa en la villa tomadas directamente del libro de Ramírez de las Casas-Deza.


11. 2026:

García del Junco, Francisco: Los robos de Napoleón en España: Crónica del mayor saqueo del patrimonio español. Esfera de los libros, 2026.


De publicación reciente, llama la atención por su título, muy comercial; no obstante, ofrece una información básica y superficial. Tiene un capítulo dedicado a Córdoba, pero se centra en la capital, no en la provincia; además, parece ser que alguna de sus fuentes son los Boletines de la Real Academia de Córdoba, así que no aporta novedades en relación a Belalcázar. Su mérito es acercar al gran público el expolio del patrimonio español cometido por los franceses. 


Finalizo esta entrada con dos observaciones; la primera, para señalar que no se ha estudiado, que sepa, la intervención de la familia de Corpus Barga que se instaló en en Belalcázar, en la Casa Grande. Al parecer fueron proveedores de alimentos del ejército o guerilla que luchó contra los franceses. No recuerdo exactamente el libro del que saqué el dato, probablemente sea un tomo de las memorias de Corpus Barga.


La segunda observación, ante la falta de información fiable, la traigo a colación porque este verano he leído el libro de la hermana Paloma M.ª de Dios titulado Una obra de Dios y de la Inmaculada, Hinojosa del Duque, 2026, que recoge las aportaciones de la madre Teresa de Jesús Romero a la causa de canonización de Santa Beatriz de Silva. 


En este libro, publicado por las hermanas Concepcionistas de Hinojosa del Duque, cuyo convento también fue saqueado por las tropas francesas, se señala que intentando localizar el expediente de inicio de la canonización se buscó en París porque los documentos de otros conventos españoles, saqueados por los franceses, habían aparecido allí. No se encontró en Francia, sino en Toledo, pero la referencia a archivos en territorio francés me ha llamado la atención, pues es un dato que se debería tener en cuenta en el futuro al recopilar información. 


En resumen, menos mal que nos queda Ramírez de las Casas Deza.



Sevilla, 2 de agosto 2026.


domingo, 23 de agosto de 2026

HINOJOSA DEL DUQUE: 99 FERIAS DE SAN AGUSTÍN SIENDO CIUDAD

Reproduzco el artículo que he publicado en la REVISTA DE FERIA Y FIESTAS DE SAN AGUSTÍN 2026 de Hinojosa del Duque, titulado «Hinojosa del Duque: 99 Ferias de San Agustín siendo ciudad». Edita Ayuntamiento de Hinojosa del Duque. Imprenta Buenestado. Hinojosa del Duque. 2026. Pág. 31.


Portada de la Revista.



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HINOJOSA DEL DUQUE: 99 FERIAS DE SAN AGUSTÍN SIENDO CIUDAD



En 1923, Hinojosa del Duque contaba con 10.959 habitantes, en esa década se produjeron hitos que no podemos valorar al margen del contexto socioeconómico de la primera mitad del siglo XX. Destaco la mejora de las comunicaciones con Córdoba, Belmez y Cabeza del Buey, o la inauguración del teléfono, el 1 de noviembre de 1928. En 1930, el Ayuntamiento tenía una plantilla de 40 personas, que incluía puestos de trabajo con funciones incompresibles hoy en día, como el de «Voz Pública» o el «Encargado del reloj». En lo que se refiere a los presupuestos de ese año, el capítulo de «Gastos de Ferias y Festejos», que era de 17.618 pesetas, cubría las tres ferias existentes: Feria del 15 de mayo, Feria de San Isidro y Feria del 28 de agosto o de San Agustín; su evento más importante eran los toros, corridas que se celebraban en una plaza portátil. La plaza de toros de Hinojosa se hundió un afortunado 29 de agosto de 1902 (en plena feria, sí); escribo afortunado porque Machaquito logró matar al toro antes que arremetiera contra las personas asistentes que cayeron al ruedo, evitando desgracias mayores. En la Feria de agosto de 1926, el hito para la población fue ver un aeroplano aterrizando en el Prado de la Quica.


La reforma urbanística de esta década fue la remodelación de la hoy conocida como Plaza de la Catedral, se dispuso una elevación circular de tierra prensada que se completó con la incorporación de naranjos y de bancos de hierro fundido; además, en línea con los avances sociales, se comenzó a abonar el Retiro Obrero de los trabajadores contratados por el Ayuntamiento. 


El principal problema de la localidad que impedía que los avances socio-económicos y sanitarios fueran mayores, fue el mismo que padecieron otros pueblos hasta el último cuarto del siglo XX: la ausencia de agua «del grifo»; por lo que una parte de sus presupuestos estaba destinada a la limpieza de los pozos y de las fuentes de abastecimiento de agua potable. No obstante, este desarrollo a base de pequeñas proezas, que es lo que permitía el escaso presupuesto anual, fue lo suficiente significativo como para que el 5 de agosto de 1927, el rey Alfonso XIII firmase en Santander el Decreto núm. 1381 con el que mostró su real aprecio a la villa de Hinojosa del Duque «[…] por el creciente desarrollo de su agricultura, industria y comercio […]», concediéndole el título de CIUDAD. Este reconocimiento fue publicado en la Gaceta de Madrid, el 9 de agosto de 1927.


Así pues, este mes agosto celebramos 99 Ferias de San Agustín como ciudad (cierto, en algún año de este periodo no se celebró). Es pertinente sugerir que se programe algún evento para celebrar esta efeméride; por ejemplo, la Feria de San Agustín de 2027 podría estar dedicada a conmemorar el CENTENARIO DE HINOJOSA DEL DUQUE COMO CIUDAD.


Finalizo estas líneas con el deseo de que todas las personas –residentes o transeúntes– disfruten de una espléndida Feria de San Agustín en nuestra casi centenaria ciudad.


María Dolores Rubio de Medina

Académica correspondiente de la Real Academia de Ciencias, 

Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba en Hinojosa del Duque.


BELALCÁZAR, TUS AÑOS COMO GRANDE DE ESPAÑA

Reproduzco el artículo que he publicado en la REVISTA DE FERIA Y FIESTAS EN HONOR A SAN ROQUE 2026 de Belalcázar titulado «Belalcázar, tus años como Grande de España». Edita Ayuntamiento de Belalcázar. Imprenta Buenestado. Hinojosa del Duque. 2026. Págs. 106-107.




Portada de la Revista.


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BELALCÁZAR, TUS AÑOS COMO GRANDE DE ESPAÑA


Comienzo de manera inusual, agradeciendo a Jorge Hernández Morillo su ayuda. Ha sido mi proveedor de la «materia prima» que sirve de soporte a estas líneas.


La conversión del núcleo de población llamado Gahet, Gaete o Gahete (mucho antes Gafiq) en una villa llamada Belalcázar es algo difuso; no obstante, temporalmente se sitúa en la segunda mitad del siglo XV, cuando la dinastía de los Sotomayor pasó a detentar la propiedad —muy discutida, por cierto— de la villa. Cuenta frey Alonso Torres y Tapia en su Crónica de la Orden de Alcántara (1763), en el capítulo XLI, dentro del apartado «Edificios lustrosos que el Maestre mandó hacer», donde describe algunas de las edificaciones que mandó levantar y/o reedificar frey Gutierre de Sotomayor, XXXIV maestre de Alcántara, lo siguiente: «En la villa de Gahet mandó labrar el Maestre para palacio de los Señores de aquel Estado sucesores suyos un insigne Alcazar fuerte y lustroso. Dicen que pasando por allí la Reyna D. Isabel de gloriosa memoria, se aposentó en el, y agradada de la lindeza del edificio, luego que entró dixo: Bello Alcazar habeis Conde, y desde aquel día tomo aquella Villa este nombre…».


La Crónica no indica el año, pero sí sabemos que se refiere a la madre de Isabel I de Castilla (reina en 1474), Isabel de Portugal (1428-1496), segunda esposa del rey Juan II, con el que se casó en 1447. Salvo que exista otra fuente más concreta y detallada, hay que prestar atención a esta leyenda para explicar el cambio del nombre de Gahete. La descripción real del castillo: «Bello Alcázar», aún en construcción, pasó a asociarse con un título nobiliario, concretamente con la concesión (sobre 1456), por parte de Enrique IV, del título de conde de Belalcázar a don Alonso de Sotomayor, hijo del Maestre, un hombre que por su profesión estaba sometido a los votos de castidad y de pobreza. Y sí, soy consciente de que se discutirá esta elección sobre quién fue el primer detentador de este título de nobleza. Con el tiempo, sobre todo a partir de 1466, en los legajos que se conservan en el Archivo Histórico de la Nobleza (Toledo) podemos observar que la villa de Gahete pasa a ser citada como Belalcázar. Como sabemos, el nombre del título, con el tiempo, pasó a agrupar territorios, villas, fortalezas y otros lugares bajo la denominación «Condado de Belalcázar».


El título de conde de Belalcázar no está asociado, por sí mismo, con la máxima categoría del escalafón de los títulos nobiliarios: la Grandeza de España; no obstante, aquí ha saltado la sorpresa: en el Archivo Histórico de la Nobleza se conserva un expediente que deja claro que en el s. XVIII se otorgó, durante unos años, al conde de Belalcázar la merced de ser «Grande de España». 


Este honor fue otorgado por Felipe V, quien mediante decreto firmado el 22 de julio de 1732, concedió «título y merced de Grande de España» al conde de Belalcázar (AHN: OSUNA, C334 D1-2). La razón alegada por el rey para conceder ese reconocimiento fue el mucho amor con el que le había servido y le servía el duque de Béjar, a instancias del mismo, realizada con motivo de la boda de su primogénito el conde de Belalcázar con N. de Marsan, hija mayor del Principe de Pons. La dignidad le fue concedida «para que gocéis de este honor durante la vida de buestro Padre, pues despues de ella, se à de extinguir esta grandeza, y permanecer solo la que heredareis.»


En 1732, el XI duque de Béjar fue don Juan Manuel López de Zúñiga Mendoza, que falleció el 2 de diciembre de 1747; y al que le sucedió su hijo don Joaquín Álvaro López de Zuñiga y Castro, quien se casó en Madrid con Leopoldine Élisabeth Charlotte de Lorraine, hija mayor del príncipe de Pons —D. Charles Louis de Lorraine Marsan (1696-1755)—. De 1732 a 1747, don Joaquín Álvaro López de Zuñiga y Castro, que por alguna circunstancia que desconozco, disfrutaba del título de conde de Belalcázar en vida de su padre, gozó del rconocimiento como Grande de España hasta la muerte de su progenitor, honor asociado al nombre de Belalcázar. Este nombramiento conllevaba los siguientes privilegios: «os sean guardadas todas las honras, gracias, antelaciones, ceremonias, preheminencias, y perrogativas que han, y gozan, pueden y deben a ver, y gozar, así por derecho, y Leyes de estos mis Reynos como por costumbres antiguas, y modernas de ellos, los otros Grandes de España; Y podáis trahèr, y traigáis todas las Insignas, y usar, y exercer todas las ceremonias que por esa razón se pueden trahèr, usar y exercer; y seais llamado, tenido y respetado por tal Grande de estos los mis Reynos, sin que para ello sea necesario otro Mandamiento, Licencia, ni Despacho mio, ni de los Reyes mis subcesores; …».


En resumen, durante el segundo cuarto del s. XVIII, el título asociado al nombre de la villa de Belalcázar, por sí mismo, formó parte de los títulos nobiliarios con Grandeza de España; y ya que estamos, me uno a la moda de proponer estatuas de personajes célebres de la localidad, sugiriendo los nombres de doña Elvira de Zuñiga e Isabel de Portugal, esposa de Juan II de Castilla.


Y sin más, que disfruten de una gran Belalcázar vestida de Feria.


María Dolores Rubio de Medina

Académica correspondiente de la Real Academia de Ciencias,

Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba en Hinojosa del Duque





Nota: 

El documento AHN: OSUNA, C334 D1-2) tiene la siguiente nota aclaratoria: «Título y merced de Grande de España, concedido por Felipe [V, rey de España] a Joaquín Diego López de Zúñiga Sotomayor, [futuro XII duque de Béjar, XIV] conde de Belalcázar, para que goze de ella durante la vida de su padre [Juan Manuel López de Zúñiga Mendoza Sotomayor, XI] duque de Béjar».