domingo, 5 de febrero de 2023

Rafael Bernier, el dibujante de Hinojosa.

Una de las presentaciones que hice para los amigos, creo que en el 2021, fue la de “Bernier, el dibujante de Hinojosa”, basándome en los dibujos que realizó el artista cordobés para el especial de Feria de 1931. 


Se publicaron, entre otros periódicos, en el “Hinojosa”, el periódico fundado en 1930 por un grupo de profesionales de Hinojosa, entre ellas, fue clave el talento de mi biografiado, Domingo Rex, puesto que el periódico no sobrevivió a su marcha a Árgel, donde consiguió plaza como maestro.


Rafael Bernier fue quien mejor y más dibujos a plumilla hizo sobre Hinojosa. 


Pues bien, hace unos días, el Dr. Jesús Jurado Palomo, otro de esos raros y exquisitos especímenes que se dedican a recopilar e investigar la historia de Hinojosa, se puso en contacto conmigo para decirme que uno de los señores de la fotografía podría ser Domingo Rex, no lo es, desgraciadamente. Pensé que podría ser, acaso Bernier, pero en aquellos tiempos tenía bigote, así que tampoco. 


No obstante, mi sorpresa fue inaudita cuando pude comprobar que la fotografía es idéntica a la portada interior del extraordinario de Feria de 1931. Y para el colmo la ventana de la izquierda la he visto dibujada en varios sitios, pero no he logrado recordar dónde. 


He mantenido que Bernier estuvo en Hinojosa con Enrique, hermano del pintor Julio Romero de Torres, y tiraron varias fotografías, que sirvieron de soporte a Bernier para hacer sus dibujos a plumilla de nuestra historia. Esa imagen, lo demuestra. 


Una maravilla que entre unos y otros podamos ir contemplando la historia de Hinojosa.


Y mi agradecimiento a la página “Hinojosa es así” a la que se subió la fotografía.





miércoles, 11 de enero de 2023

Por San Sebastián «todo el mundo se transforma en devorador de piñones»


© María Dolores Rubio de Medina, 2023



Emiliana Rubio Pérez por WhatsApp, en nuestro grupo “COLODRAS”, recordó la cercanía de la festividad de San Sebastián de Hinojosa del Duque con este escueto mensaje: 

“Aviso q 21 y 22 es S Sebastián. Fue siempre la feria chica de invierno de Hinojosa”. En honor del santo y por si no llegáis a tiempo del autobús de Córdoba, pongo esta entrada reproduciendo la fiesta que se celebraba en los años 60 del siglo pasado, hace la friolera de más de 60 años.


El artículo que replico se publicó en un recuadro titulado “BALCÓN” en el periódico “CÓRDOBA”, el 24/01/1960. Anticipo que el periodista que lo escribió, Eugenio Solís, sabía bastante de la vida y milagros de San Sebastián, pero apenas tenía referencias de la “Feria chica de invierno de Hinojosa”.


Me pongo a la tarea y copio literalmente el texto:


CÓRDOBA

24/01/1960

BALCÓN


LAS FIESTAS DE SAN SEBASTIÁN EN HINOJOSA


“En otros artículos nos hemos referido a la devoción serreña por San Sebastián. Hoy vamos a limitas el fenómeno al caso de Hinojosa del Duque, cuya tradicional Hermandad de San Sebastián suele organizar una serie de fiestas religiosas y profanas de primera magnitud. El domingo 24 es el día elegido este año. La solemnidad empieza con una gran función religiosa en le Ermita del Santo, próxima al Convento de Carmelitas Calzados, reúne en esta plaza una muchedumbre que día y noche la anima y la alegra. A la solemne fiesta religiosa sucede una serie de casetas de tiro, barquillas o columpios, norias, etc..., el popular regocijo encuentra su natural culminación en concursos de tiro al pichón y otras competiciones. La devoción que se extiende desde Conquista y Torrecampo a Espiel y las estribaciones de la sierra de Córdoba repercute con gran fuerza en Hinojosa que vive en tal ocasión uno de sus días grandes.

No se limita la charanga del campo de atracciones la fiesta que en tal o en cual detalle revela supervivencias de otras épocas más sencillas. En varias localidades, como aquí en Hinojosa, es éste el día comer piñones, de jugar a la rueda o al corro y de otras mil inocentes distracciones, que nos asombra que aún perduren. Todo el mundo se transforma en devorador de piñones.

La devoción a San Sebastián está muy extendida en España. En Cataluña cuenta con más de 61 ermitas. En Italia donde están las Catacumbas que llevan su nombre es un santo popularísimo. La razón de su popularidad es como la de San Antonio Abad, su eficacia como abogado contra las pestes, epidemias y demás calamidades.

Desde el siglo X y aún antes, desde la época visigótica fue San Sebastián venerado con especial cariño en los pueblos y lugares de nuestra provincia. La vieja campana con inscripción mozárabe encontrada cerca de Espiel y conservada en el Museo Arqueológico Provincial es una prueba del culto rendido a San Sebastián desde los primeros tiempos del cristianismo. San Sebastián fue un mártir doble. Al segundo martirio no pudo resistir. Su cuerpo fue enterrado en las Catacumbas de su nombre, a extramuros de la Ciudad Eterna.

La muerte de San Sebastián fue impresionante, dejó perdurable huella en la fantasía, dando lugar a notabilísimas creaciones musicales y literarias. En la esfera de la creación artística el famoso ‘Martirio de San Sebastián’ de Guido Reni encuentra su perfecta replica en ‘Le Mártir de Saint Sebastien’, el magnifico poema dramático escrito en lengua francesa por Gabriel D’Annuzio. Una novela que muchos hemos leído en nuestra adolescencia, ‘Fabiola’ del cardenal Wissemann, nos familiarizó con la admirable figura del santo provenzal. Allí, en sus amenas y fervientes páginas, se nos presenta de mano maestra un vigoroso retrato del santo, cuya grandeza radica esencialmente en su actitud de militar profesional que no vacila en preferir la ley de Dios a las ordenanzas del César.

La devoción provincial a San Sebastián pareció concentrarse en otro tiempo en Córdoba capital. Son muchos los documentos probatorios. Dicha devoción cristalizó y encontró su exponente en la fundación de numerosas ermitas puestas bajo la advocación del santo y, sobre todo, en la creación del popular hospital cordobés conocido con el nombre de Hospital de San Sebastián de las Bubas o Mal francés.”

Eugenio SOLIS.


Recuadro del "Córdoba", 24/01/1960.

En fin, concluida la lectura nos invade el desasosiego. Manda arrobas con el dichoso Solís, mucho titular a Hinojosa en la cabecera del recuadro, pero se ve que cobraba el sueldo sin que sus jefes le discutieran el contenido de las crónicas que escribía, pues del santo lo acabamos sabiendo todo, pero de la  “feria chica de invierno” poca cosa, por no hablar que no menciona ni la “pañola”.


Las ritualidades vinculadas a esta fiesta, fueron representadas  teatralmente en el Barrio de San Sebastián por la Agrupación de Senderismo de Hinojosa del Duque, “Entrehinojos”, en la pieza titulada “Aquellas fiestas de San Sebatián”, el 14/8/2018, con motivo de la celebración del 75 aniversario de la Hermandad. (Cuestión aparte, los libretos o los vídeos de las representaciones teatrales de “Entrehinojos” deberían depositarse en la Biblioteca Pública, inclusive proyectar las obras, de vez en cuando, en el museo Etnológico, por su incidencia en rescatar la antropología local).


La palabra “pañola” no se encuentra en el Diccionario de la RAE. Por lo que me cuentan, era un pañuelo que el novio ofrecía en la fiesta de San Sebastián a la novia lleno de piñones, turrón, peladillas y otros dulces, comprados en los puestos que ofrecían el género en el Barrio, muchos de ellos de fuera. Por la calidad y cantidad de género se sabía la riqueza que tenía el pretendiente, como me dijo Emiliana Rubio, “no era lo mismo la ‘pañola' de un novio con apellido ilustre que la de un novio destripaterrones”.


Tengan buena feria chica de invierno y ¡Viva San Sebastián!



Sevilla, 11/1/2023.




domingo, 8 de enero de 2023

EL «AUTO SACRAMENTAL DE LOS REYES MAGOS» DE EL VISO DE LOS PEDROCHES



© María Dolores Rubio de Medina, 2023


De los tiempos inmemoriales en los que vestía baby blanco para ir al parvulario solo tengo recuerdo de dos obras de teatro populares: «Fuente Ovejuna» y «El Auto de los Reyes Magos». Los niños no teníamos edad para ir a esas funciones, especialmente al «Auto Sacramental de los Reyes Magos», del que se contaba que había que ir a verla con una manta para arroparse por el frío que hacía. Los espectadores tardaban varios días en sacudirse el frío de encima.


Cartel anunciador de la representación teatral.


«Fuente Ovejuna» tiempo ha que me tuvo como espectadora; me quedaba pendiente de ver el «Auto Sacramental», circunstancia nada fácil, habida en cuenta que es una obra cuya puesta en escena es muy difícil de asumir para una localidad que, en la actualidad, no llega a los 3.000 habitantes, por lo que se representaba por los vecinos de El Viso cada siete años; en la actualidad,  cada cuatro años. 

Los Pedroches, un páramo de teatro popular durante la mayor parte del siglo XX, a partir de los años 80, se fue transformando en una competición de unos pueblos con otros, en pos de la explotación del turismo rural. Cada cuatro años –si no hay pandemia o elecciones municipales que lo remedien–, cada pueblo tiene su «teatro y sus actores aficionados». Recuerdo así a lo pronto: en Belalcázar, «El Halcón y la Columna»; en Hinojosa del Duque, «La Vaquera de la Hinojosa»; en Alcaracejos, «Los Coloquios de la Infancia de Jesús»; y en El Viso, «El Auto de los Reyes Magos». «El Alcalde de Zalamea» y «Fuente Ovejuna», obras consolidadas y con un libreto extraordinario que deja en mantillas a cualquier otra obra popular de Los Pedroches –para mi gusto–, se representan en pueblos cercanos que no pertenecen a Los Pedroches. Excepto la obra que se representa en El Viso, el resto de los teatros populares de Los Pedroches son eventos modernos –aunque se basen en adaptaciones de textos o serranillas antiguas–; cierto es que algunos van a cumplir la friolera de 25 años, como es el caso de «La Vaquera» en Hinojosa. 

La representación de «El Auto Sacramental de los Reyes Magos» se pierde en la memoria colectiva de los habitante de El Viso y obtuvo su reconocimiento como Fiesta de Interés Turístico de Andalucía en marzo de 1999.

El libreto que sirve de soporte al «Auto Sacramental» es una adaptación de una obra escrita a finales del siglo XVIII por Gaspar Fernández y Ávila (1757-1799), titulada «La infancia de Jesu-Christo: poema dramático dividido en doce coloquios», compuesta alrededor de 1784. No obstante, no se representan los 12 coloquios, solo algunos episodios, concretamente hasta el momento en que los Reyes Magos, una vez tributado su homenaje al niño Jesús, avisados por un ángel, desvían su camino para no tener que dar cuentas de la visita a Herodes. 

En la «Biblioteca Virtual de Andalucía» se encuentra disponible, en formato digital, una versión en color y otra en blanco y negro de la obra original de Gaspar Fernández.

Sobre las escenas dramáticas adaptadas y que se representan en el escenario preparado para la ocasión, se sobreponen las danzas locales (jota viseña),  puestas en escena con una gran cohesión entre sus, aproximadamente, 70 miembros, que se acompañan por la música y  los villancicos tradicionales ejecutados por la Coral Viseña. Precisamente para que músicos, cantantes, bailarines y actores se organicen con unidad y maestría, enlazando la entrada y salida de las distintas escenas, personajes y bailes, la «Peña Cultural de los Reyes Magos» se encarga de organizar los ensayos, organizar la puesta en escena y recabar, junto con el Ayuntamiento, los patrocinios necesarios para representar la obra.

El «Auto» se representa durante cuatro días consecutivos en lo crudo de lo más crudo invierno, al descubierto; en la plaza principal del pueblo, que se transforma en un escenario con los atrezos de  cuatro subescenarios diferentes: una majada de pastores; el palacio de Herodes; el portal de Belén; y las fachadas de varias posadas o mesones y algunos negocios locales.  

La majada de los pastores.

En busca de posada.

Natividad.

Pastores en coloquio.

Escenografía sobre la jota viseña.


Desde el punto de vista antropológico, se trata de la primera obra de teatro a la que he asistido en la que se han puesto en juego los cinco sentidos: la vista; el oído; los olores –los pastores, en su majada, encienden candela y ponen al fuego comida, con los que a los espectadores les asalta los aromas de los distintos manjares y de la leña quemándose. Estos olores sorprenden más a los urbanitas que asisten a la representación que a los locales, más habituados a ellos–; el gusto –se ofrece a los visitantes chocolate caliente, dulces y migas con sus tropezones–; y el tacto –al abandonar las gradas de los asientos se hace por parte del escenario, en el que permanecen los actores, con los que es posible tocar los ropajes de estos, y apreciar, por ejemplo, los bordados. Algunos vestidos tienen una antigüedad de varias generaciones, por lo que se han subido, al menos, durante un par de siglos al escenario–.


Los espectadores reflejados en el casco de un soldado de Herodes.


En definitiva, mi objetivo no es el desmenuzar el argumento de la obra (conocido por todos: María y José buscan un lugar donde cobijarse, y una vez nacido el niño Jesús, éste es visitado por los pastores y los Reyes Magos), sino aclarar que se trata de un evento cultural consolidado; realizado en unas fechas atípicas –invierno– impropias de un teatro popular que se representa cielo abierto, al coincidir con el final del periodo navideño, en consonancia con la obra que representa. Es muy recomendable su asistencia puesto que, como espectadores, asistimos a la representación de la vida local que fue –y sigue siendo–, y a la que vuelven los urbanitas para conocer los momentos y la vida de la que ya no disfrutan.


Sevilla, 8/1/2023.




jueves, 29 de diciembre de 2022

¿PODRÍA SER ANTONIO MATEO BORREGO EL AUTOR DE «LA INMACULADA» QUE FUE PROPIEDAD DE LAS CONCEPCIONISTAS DE HINOJOSA DEL DUQUE?


© María Dolores Rubio de Medina, 2022


Quienes siguen este blog Barrunto Boronía saben de la obsesión que tengo con una Inmaculada atribuida a Murillo y luego a Valdés Leal que fue propiedad de las Concepcionistas de Hinojosa del Duque. Al asunto le dediqué algunas pinceladas, destacando la entrada de fecha de 24/02/2018, titulada: LA LEYENDA DEL MURILLO DE LAS CONCEPCIONISTAS DE HINOJOSA DEL DUQUE, siendo su enlace el siguiente:


http://baruntoboronia.blogspot.com/2018/02/la-leyenda-del-murillo-de-las.html


Esa entrada tuvo su origen en el descubrimiento de una fotografía de un cuadro en un famoso portal de compra-venta de segunda mano. La página de la revista apareció desgajada de los datos que permitían identificar la publicación dónde se insertó y es la siguiente imagen:





Gracias a la incansable labor recopiladora de D. Daniel Castellano Aranda puedo completar los datos de la publicación que sacó dicha imagen. Se publicó en la revista La Hormiga de Oro, el 20 de enero de 1912, en la página 35.


El pie de página de la fotografía dice lo siguiente: «Imagen de la Purísima, atribuida Murillo que a las religiosas Concepcionistas de Hinojosa ha donado una piadosa dama de Sanlúcar de Barrameda». Por ese intrigante texto, llevo tiempo tratando de averiguar la autoría del cuadro, quién fue la donante y el paradero actual de la tela.


En primer lugar, aclaro que rápidamente quedó solventada la falsa autoría atribuida a Murillo. El padre Juan Ruiz, en su La Ilustre y Noble villa de Hinojosa del Duque (1923: 268-269), menciona la existencia de dos Inmaculadas propiedad de las Concepcionistas que atribuye a Bocanegra y Valdés Leal, respectivamente. Nada mejor que reproducir sus palabras para situar el contexto de esta historia: 


«En el coro alto hay otros altares, y cuadros de relativo mérito. Tal vez sea el mejor una Inmaculada de Bocanegra. 

Pero, lo que pudiéramos llamar la joya de nuestra pintura está colgada a la izquierda del púlpito. Es un magnífico e interesante cuadro pintado por Juan de Valdez Leal. Representa a la Inmaculada; y no solo supera a muchos del mismo autor, por la composición y correcto dibujo, sino por ser una variante en su colorido, y más cuidadosa y encariñada ta manera de pintar. 

En la mayoría de sus cuadros, en su última época sobre todo, este genial artista abusó de las tonalidades doradas y bituminosas. En este cuadro, su pintura es más trasparente y rica, abundan más las tonalidades grises, azules y verdosas, en las medias tintas; lo que hace más brillantes, calientes y modelados los tonos claros. 

Es un Valdéz más parecido a la pintura moderna y, desde luego, más delicado y cuidadoso.

Es preciosa la figura de la Virgen; mejores los niños que la rodean. Más dueño del movimiento que todos los pintores, Valdéz, hace gala de ello en el manto azul de la Imagen; y, así como en los admirables de Murillo, están fijos, en cierto modo, éste se mueve, y se mueve por el viento, como lo hace una tela de seda finísima. ¡Es un verdadero acierto...! 

Los ángeles, más bonitos que los de sus otros cuadros; de escorzos atrevidos, cuya profundidad es, para los que dibujan y pintan, problema de difícil resolución. 

Este cuadro, que poco a poco va pulverizándose, convendría que lo refrescara y sujetara una mano experta, sin meterse para nada en restauración.» 


Insiste en la autoría de Valdés Leal, D. Rafael Bernier, en el artículo que publicó en el Hinojosa (extraordinario de feria de 1932), titulado «Hinojosa y el Arte» y que reproduce una fotografía del famoso cuadro.




 


Pues bien, a la luz de las investigaciones realizadas por D. Antonio Romero Dorado y D. José Manuel Moreno Arana, es posible que tampoco sea un Valdés Leal. El cuadro podría ser de un autor muy menor, gran admirador de Murillo, eso sí, Antonio Mateo Borrego.


A esta conclusión llegamos por la magia de las redes sociales. El día 25/04/2022 colgué en mi Twitter: @md_rubio, un pantallazo del cuadro. Solicité colaboración para localizar la tela. A mi pretensión contestó D. Antonio Romero Dorado, quien al parecer se encontraba investigando sobre cuadros similares. Ayer, 28/12/2022, el Sr. Romero Dorado volvió a dejarme nuevos avisos en Twitter, facilitándome la pista de un pintor desconocido para mi, Antonio Mateo Borrego. Además me envió enlaces a estos dos artículos:


1. Romero Dorado, Antonio, y Moreno Arana, José Manuel (2022). «Antonio Mateo Borrego (1660-1746): perfilando la figura de un pintor semidesconocido». Cuadernos de Arte de la Universidad de Granada, 53: 65-82.


El contenido del artículo puede descargarse en:


TEXTO DEL ARTÍCULO


2. Romero Dorado, Antonio; «Nuevas atribuciones al pintor Antonio Borrego (1660-1746)», Revista CARTARE, núm. 12, año 2022, págs. 65-82.


Para las notas biografías sobre Antonio Mateo Borrego, asentado en Sanlúcar de Barrameda, donde ejerció su profesión de pintor, me remito directamente al primero de los artículos citados, puesto que el mérito es de sus descubridores; no obstante, si me interesa señalar que dos cuadros muy similares al que perteneció a las monjas Concepcionistas de Hinojosa del Duque, atribuidos a Antonio Mateo Borrego, se encuentran en la actualidad en Sanlúcar de Barrameda y Castilleja de la Cuesta.


El primero de ellos, titulado “La Inmaculada Concepción, está en la Iglesia del Convento de Rergina Coeli, de Sanlúcar, a la que corresponde la siguiente imagen, tomada tomada del primero de los artículos mencionados:





El segundo cuadro, también titulado La Inmaculada Concepción, se encuentra en la Iglesia parroquial de la Inmaculada, en Castilleja de la Cuesta. El pantallazo del cuadro procede del artículo de D. Antonio Romero Dorado, publicado en la revista CARTARE, MÚM. 12, 2022.





En segundo lugar: ¿Quién sería la famosa «piadosa dama de Sanlúcar de Barrameda» que donó el cuadro? No queda otra que tirar del pasado y traer a colación a la familia del Condesito. Este fue el brigadier Francisco de Paula Romero Palomeque (Sevilla, 4/12/1811. Hinojosa del Duque, 15/05/1880), que tras la campaña de Marruecos (1859-1860)  pasó a ser conocido con el apodo de Mil hombres, aunque en nuestro pueblo, Hinojosa del Duque, es conocido como El Condesito, precisamente por ser hijo de Pablo Romero Carrasquillo, II Conde de Monteagudo (nacido en Sevilla), y su esposa Lorenza Palomeque, natural de Hinojosa del Duque).


La vinculación de los condes de Monteagudo con Sanlúcar es legendaria hasta el punto de que el IV Conde de Monteagudo, D. José Romero y Moreno (1848-1864), fue uno de los fundadores de las famosas carreras de caballos de Sanlúcar de Barrameda. En consecuencia, la donación de la obra a las Concepcionistas pudiera venir por vínculo familiar con la familia de los Condes de Monteagudo de Sanlúcar de Barrameda, ciudad en la que se asentó el presunto autor del cuadro. 


Una segunda hipótesis es que el cuadro procediese de una donación a resultas de alguna curación realizada por intersección de la Madre Teresa de Jesús Romero y Balmaseda, pues vagamente recuerdo haber leído algo sobre una curación en el libro Vida de Madre Teresa de Jesús Romero y Balseda (1989) de M.ª Espíritu Santo Gil Díaz. Precisamente, en La Hormiga de Oro, el 20 de enero de 1912, revista facilitada por D. Daniel Castellano Aranda, consta un milagro, pero es la curación de una persona residente en un pueblo de Murcia.


En tercer y último lugar, ¿dónde ha ido a parar La Purísima? Desgraciadamente solo tengo lo que jurídicamente se llama conjeturas, que no sirven «pa ná», pero contaré lo que me contaron, la historia que no me ha confirmado ningún representante de ninguna de las partes implicadas.


A parecer, cuando las Concepcionistas precisaron de fondos para acometer una obra muy importante en su Convento (la obra se realizó en los tiempos en que estudiaba mi Bachillerato en Sevilla, por lo que la sitúo en torno a los años 1977-1982), solicitaron un préstamo a Cajasur, en tiempos en los que fue presidente del banco el sacerdote D. Miguel Castillejo. La conjetura que me contaron es que el cuadro fue una contraprestación por el préstamo. 


No he logrado dar con alguna pista sobre el paradero de la tela; hay que tener en cuenta, no obstante, que mis gestiones han sido muy erráticas, pues empecé preguntando por un cuadro de Murillo, luego por un Valdés Leal y ahora, por lo que veo, cuando me decida volver a las andadas, tendré que preguntar por un presunto cuadro de Antonio Mateo Borrego.


Como me hizo observar  D. Antonio Romero Dorado, a través del Twitter, el cuadro que estuvo en Hinojosa y los cuadros en los que basan los artículos que menciono en esta entrada, «no son la misma obra que la que está en paradero desconocido pero, al menos, esta última también es atribuible a Antonio Borrego, lo que viene reforzado por su procedencia: Sanlúcar de Barrameda».


Concluyo con la esperanza de que el próximo año logremos dar con el paradero de la obra (o al otro, pues siempre estaremos en el próximo año), deseándoles un 


FELIZ AÑO 2023. 



Sevilla, 29 de diciembre de 2022.


Añadidos  y correcciones de 31/12/2022.




martes, 15 de noviembre de 2022

HINOJOSA DEL DUQUE, NI TRISTE NI ALEGRE



© María Dolores Rubio de Medina, 2022


Es mítica la proverbial tristeza que la novelista Fernán Caballero atribuye a Hinojosa del Duque en su novela La Farisea (publicada sobre 1865). Literalmente escribe: «Hinojosa es un pueblo de Extremadura, grande, tranquilo y triste, asentado en una llanura; (...)». Esa tristeza llega a extenderse al Valle de Los Pedroches, mentado en algunos escritos como «Valle de los Tristes». 

He recordado con una sonrisa este párrafo de La Farisea cuando, trasteando en la plataforma de los documentos digitalizados del C.S.I.C. –llamada SIMURG–, he localizado un Diccionario que desconocía y he leído las breves líneas que dedica a Hinojosa del Duque, precisamente por definirla con la palabra contraria a la tristeza, la alegría.

Antonio Vegas es el autor del Diccionario Geográfico Universal que comprende la descripción de las quatro partes del mundo...”, procedente de la Imprenta de Don Josef Doblado.  Madrid. 1814. La versión que he consultado es la séptima edición. 

En la pág. 213 del Volumen Tercero se despliegan los siguientes lugares: Hinojosa de la Sierra (Soria), Hinojosa (villa de España en Andalucía), Hinojosa del Duque (provincia de Extremadura), Hinojosa del Valle (Extremadura), Hinojosa (villa de España, Castilla la nueva), y La Hinojosa (Salamanca).





Basta enfrascarse en la lectura para comprender que el autor escribe partiendo de fuentes indirectas y secundarias; que toma datos de lecturas rescatadas quién sabe de dónde, lo que se demuestra cuando observamos que la segunda y la tercera villas que menciona en su Diccionario son la misma, la nuestra. 

Procedo a transcribir literalmente lo que dice en cada una de las entradas:


«HINOJOSA, v. de España en Andalucía, en el reyno de Córdoba en la Sierra, en situación hermosa y alegra. Tiene una magnifica iglesia parroquial, un convento de frayles, otro de monjas, un hospital y fábrica de paños comunes, bayetas y sayales de San Francisco. Cuenta con unos 1100 vecinos.

HINOJOSA DEL DUQUE, v. de España en la prov. de Extremadura, part. de Truxillo: es de señ. sec. Tiene una parroquia: es pueblo más que mediano, y sus cosechas son trigo, aceyte y vino».


En lo que parece coincidir Vegas con Fernán Caballero es que, en el s. XIX, estábamos ante pueblo importante por su industria y su número de habitantes; fuera de ello, queda claro con estas opiniones contrapuestas que Hinojosa del Duque no era ni tan triste, ni tan alegre, digamos que era –y es– una villa peculiar, como lo son todos los pueblos, que son únicos como ellos solos.


Sevilla, 15 de noviembre de 2022.