sábado, 30 de septiembre de 2023

Fútbol femenino: las «Leonas» de Hinojosa


© María Dolores Rubio de Medina, 2023



Una ya tiene años para seleccionar recuerdos, arrojar a algunos en el olvido y rescatar aquellos que merecen la pena. Ahora que está tan de moda esto del fútbol femenino, quizá sea buen momento para recordar el primer partido de fútbol femenino que, de una forma más o menos oficial, se celebró en nuestro campo de fútbol. Fue en los tiempos en que por tener, sólo hallábamos un solar alargado cerrado con unas tapias de ladrillos malamente pintadas, una extensión de tierra con rayas de cal y dos porterías en pie. 


Estado del campo en 1975,
con la guardameta cordobesa.

Puede que no, quizás que no sea buena idea hablar de ese partido de fútbol; pero hoy, viéndolo con la perspectiva que dan los años, lo recuerdo  con mucho cariño, como una leyenda. Hoy podemos verlo como una cosa mítica, tanto por el resultado que arrojó el marcador, como por el encono de nuestras chicas, que más que «palomas», fueron auténticas «leonas», pues no tiraron la toalla en ningún momento, como veremos.


Si no me equivoco, el partido se celebró hace la friolera de 48 años, en 1975, en el transcurso de la Feria de San Agustín. Entre las actividades deportivas, se organizó un partido de fútbol femenino contra el Córdoba. Las jugadoras cordobesas llegaron en un autobús, seguido de coches particulares con sus familiares, todos muy pertrechados de sillitas de playa y neveras portátiles, llenas bebidas, tortillas y bocadillos. Los escasos hinojoseños que nos acercamos por allí, íbamos más arregladitos, que no en vano estábamos celebrando la Feria de San Agustín y se estilaba ponerse guapo.


Las fotografías que ilustran el reportaje son diapositivas, fueron tomadas por mi padre, Pablo Manuel Rubio Ramos. Son bastante apañadas para los medios de la época, donde tenías un carrete de 20 fotografías y disparabas sin saber si la fotografía sería buena o te saldría movida. 


Hinojosa (de amarillo), intentando robar un balón.


El partido, en mi memoria, lo recuerdo como una sesión de folklore, tal cómo eran los partidos de las artistas de los años sesenta, tiempos en que veíamos a las folclóricas intentando pegarle una patada al balón. En el partido femenino del año 1975, no había nacido, aún, nuestra Constitución (a la que ahora le quieren arrear un patadón), pero hubo de todo.


Cuando «las Leonas» saltaron al campo, apenas recibieron aplausos, por los escasos asistentes que nos acercamos al campo (había más familiares de las cordobesas que de las nuestras). Muchas de las muchachas iban vestidas con las camisetas oficiales del Hinojosa, del equipo masculino, que le sobraban por todos lados. Algunas llevaban el pantalón negro que usaban en la gimnasia del Instituto, otras llevaban muy atados los calzones azules del equipo masculino; y casi todas vestían las medias de los hombres, caídas en los tobillos. Nuestras chicas, cuando salieron de los vestuarios, iban mirándose las unas a las otras y partiéndose de risa de las fatigas que llevaban encima. Las cordobesas iban mucho mejor equipadas, con su camiseta roja de mangas blancas y sus medias rojas, de su talla.



Las familias de las cordobesas, quizás acostumbradas a los peroles y a los balonazos; se retiraron bastante de la banda y abrieron sus mesitas de playa, sus sillitas de tijera y sacaron de sus neveras sus bocadillos y refrescos, dispuestas a disfrutar del momento; mientras los hinojoseños estábamos en  el otro lateral del campo, en pie y muy guapos, en pleno agosto, mirando con envidia lo fresquito y bien montado que se traían el partido.


Y pitó el arbitro el comienzo del partido y desde el minuto cero se vio que las nuestras luchaban contra gigantes; las rivales estaban bien entrenadas y organizadas, las nuestras no eran capaces de correr pasándose la pelota unas a otras. Puede que las colodras hubieran corrido por el campo un par de tardes, por todo entrenamiento; mientras que a las cordobesas se les notaba que tenían horas y horas de partidos encima. Ni San Agustín, en cuyo honor se celebra la Feria de Hinojosa del Duque, pudo echarles una mano, o quizá sí, quizás les echó una miajita de suerte al final.


No tardaron las cordobesas en marcar el primer gol; y justo en ese momento, empezó el espectáculo de un señor que, con su sillita de playa, se había situado detrás de la portería defendida por la cordobesa, una chica con rodilleras y una camiseta verde que la recuerdo, con los escasos años que tenía en aquella época, grande como un armario. Supongo que la muchacha era su nieta, y era buena la condenada, puesto que atrapaba todo lo que, de higos a brevas, llegaba hasta su portería. Nuestra guardameta era una chica muy delgada, que tenía toda la pinta de haber destacado más como delantera que como portera. El abuelo sacó una botella de vino de su nevera de camping y un vasito de cristal. Con el primer gol, el señor se llenó el vasito hasta el borde, fue con él para arriba, para el centro y para dentro. A medida que se fueron sucediendo los goles, fue repitiendo el gesto, pero reduciendo la cantidad de vino, al final solo echaba un dedo en el vaso. O temía emborracharse o temía que no le llegara hasta el final del partido el vino. Siguieron los goles y los vasitos de vino: 2, 3, 4, 5... 6, 7, 8, 9...


Una hinojoseña cubriéndose la cara de desesperación.



"Oti", la única jugadora de la que recuerdo
su nombre de pila, con calzonas de hombre, 
luchando como una jabata por Hinojosa.

El marcador de campo era sólo de un dígito para cada contrincante. Iban colocando en una tapia, por dos muchachos, las placas numeradas correspondientes a los goles de las cordobesas... 5, 6, 7... 8. Cuando las cordobesas marcaron el noveno gol, como ya no había posibilidad de añadir más números en el marcador de las visitantes, los muchachos se bajaron de la tapia donde estaba el marcador y se sentaron cerca de la línea de la banda, en el suelo. Se miraban entre sí, con desesperación, mientras «las Leonas» lo intentaban, una y otra vez, con todas sus fuerzas.

 

El marcador se quedó 0-9 durante todo el resto del partido, al no poderse cambiar; no obstante, los goles de las cordobesas siguieron cayendo como una cascada: 10, 11, 12... Los hinojoseños, cada vez que nos marcaban otro gol, a fuerza de escarmentar, nos echábamos a reír. Mi padre y yo, además, porque mirábamos de reojo al abuelete y le veíamos echarse otro dedo de vino al coleto. 


–¡Cómo se está poniendo, el tío! –dijo mi padre, ya ofendido, cuando se pimpló el decimoquinto chato.


Todavía vinieron más goles: 16, 17..., 20 y chatos.


«Las Leonas» seguían intentándolo con todas su fuerzas, corriendo como locas por el campo, bien toreadas por las cordobesas. En el filo del pitido final, una colodra le pegó un patadón al balón desde poco menos de la mitad del campo que fue directo a la portería. La guardameta cordobesa lo intercedió, como la pelota llegaba rodando por el suelo, la frenó poniéndole una mano encima y apretándola contra el suelo. La había parado; pero, antes de que pudiera coger el esférico con las dos manos, salió corriendo como loca una colodra, más lista que el hambre, y le arreó un trallazo al balón que sujetaba la portera contra la tierra, y estrelló, con todas sus fuerzas, la pelota contra la red. 


¡1-20!, y justo en ese momento, pitó el arbitro gol y el final del partido, mientras todos los presentes en el campo, incluso las cordobesas, celebrábamos el gol con todo júbilo y aplaudiendo a rabiar. Hasta el abuelo levantó al cielo el vasito para brindar, esta vez vacío.






Fueron estas «Leonas» -los "palomos" serían los señoros que organizaron, deprisa y corriendo, el partido, sin prepararlas adecuadamente- las pioneras del fútbol hinojoseño. Quizás alguna de ellas se reconozca en las fotografías, que con todo orgullo muestro como un gran proeza. Ahí no es nada, meter un trallazo en la portería contraria cuando llevas 20 goles en contra, aunque a los chicos del marcador no le sobraron fuerzas para subir por la escalerilla a la tapia y poner un 1 en el marcador de Hinojosa.


Parafraseando nuestra leyenda: «Tan fuertes como los leonas, tan simples como las palomas».



Sevilla, 30 de septiembre de 2023.



viernes, 25 de agosto de 2023

El licenciado Juan Andrés Molero Cerro. El artista y La Vaquera

© María Dolores Rubio de Medina, 2023



Maese Juan Andrés prefiere que su magisterio académico se anteponga al artístico, por lo que de entrada hay que resaltar que es Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla (Promoción-2011). Tiene ubicado su Taller en el lugar de Hinojosa del Duque, bajo la denominación comercial de «Trabajos Artísticos Santa Rita». Desde esta pequeña ciudad  cordobesa sueña, crea, diseña, restaura, dora, esculpe, cincela, etc. y reparte su arte (restauración, escultura, pintura, ornamentos florales, grabados en láser, etc.) por estos mundos nuestros.

Maese Juan Andrés, en la cúspide de la treintena, tiene una copiosa producción repartida por los lugares terrenales de Dios, especialmente por tierras e iglesias de Los Pedroches. Al margen de su infatigable y sobresaliente labor como restaurador y creador de iconografía religiosa –no hay que olvidar que en su marca lleva a Santa Rita, como si hubiera algo imposible que sus manos no fueran capaces de crear-, es de mi interés, destacar dentro de su vertiente de «artista civil», sus vínculos con La Vaquera de la Finojosa.


El Licenciado Juan Andrés Molero Cerro presentando el grupo
escultórico de "La Vaquera de la Finojosa"
en el Centro Cultural de Hinojosa del Duque.

Como es sabido, la famosa VII Serranilla del Marqués de Santillana se ha convertido uno de los santos y señas de Hinojosa del Duque, desde que, en 1998, se pusiera en escena la I Edición de la obra teatral escrita por el dramaturgo Francisco Benítez. La representación ha arraigado en el ámbito socio-cultural hinojoseño con tal fuerza que, este agosto, se ha celebrado el XXV Aniversario de su representación. La puesta en escena de la obra se realiza, de ordinario, cada cuatro años, siendo la VIII Edición la última que se puso en escena, en agosto del año 2022.

Al tiempo que se ha ido asentado en el imaginario colodro la figura de La Vaquera, se ha ido afianzando el vínculo artístico-cultural de Maese Juan Andrés con la mujer que hizo exclamar al Marqués de Santillana: «Moça tan fermosa / non vi en la frontera, / como una vaquera / de la Finojosa», hasta el punto de materializarse en diversos hitos, que procedo a desglosar brevemente en las líneas siguientes:

1. Juan Andrés ha realizado los decorados de las representaciones teatrales de La Vaquera de la VI Edición (2014) y de la VIII Edición (2022), bajo la dirección escenográfica de José Manuel Murillo, técnico de Cultura.

2. En vistas de que se acercaba la celebración del XX Aniversario de la primera representación de la obra teatral de La Vaquera de la Finojosa (2019), realizó en metal las siluetas del Marqués y La Vaquera. El conjunto se encuentra colocado en el Parque de la Constitución de Hinojosa del Duque, alrededor del tronco de un árbol seco, con la  siguiente leyenda, grabada en una orla de metal:  «Moza tan hermosa / non vi en la frontera / como una vaquera / de la Finojosa».

En esta obra, mientras que la silueta de La Vaquera se representa en su fisonomía habitual, que se repite en  folletos, entradas y toda la cartelera propia de la obra teatral; la del Marqués tiene la particularidad de que resalta su papel guerrero -propio de los nobles de la época- más que literario, ya que lleva una espada al cinto.


El primer grupo escultórico con la temática de 
"La Vaquera y el Marqués" obra de Juan Andrés.



Detalle de las figuras principales.


La cartela que abraza el tronco del árbol,
con los versos que dan inicio a la famosa
Serranilla del Marqués de Santillana.

El origen de este grupo escultórico está en el encargo que recibió por parte de la alcaldía de realizar un trampantojo en el tronco seco del árbol, que permitiera contemplar la composición desde cualquier punto. El proyecto presentaba la dificultad de que su posible contemplación se complicaba por los cambios atmosféricos (día, noche, horas de luz, lluvia, etc.). El licenciado Molero Cerro, ante esa dificultad, ideó el conjunto resultante en metal: decoró el árbol para recordar La Vaquera en otro punto del pueblo, aprovechando la cercanía del XX Aniversario, para ello, como explica con sus propias palabras, hizo revestir «el tronco con el pergamino de chapa y parte de los versos de la Serranilla, desde las raíces al cielo, hacia el infinito». Así, el conjunto artístico «viene a dar el significado del pasado, presente y futuro, como una semilla plantada en 1998, que ha crecido robusta en nuestro pueblo y se abre paso al futuro en sus ramas» (del árbol).

3. Maese Juan Andrés ha intervenido como actor en las VI y VIII Ediciones de las representaciones teatrales. En el primer caso, como figurante en el grupo de pecheros de Alonso, el padre de La Vaquera; en el segundo caso, siendo doble del protagonista, el Marqués de Santillana, y dando réplica a las movidas escenas que protagoniza junto a Menga de Manzanares y la Serrana de Vox Mediano, en la versión dirigida por Pedro Calvo, que se puso en escena en la Plaza de la Catedral de Hinojosa del Duque, durante los días del 4 al 7 de agosto de 2022.

4. El día 14 de abril de 2023, el licenciado Juan Andrés hizo entrega al Ayuntamiento de Hinojosa de un cuadro con la reproducción de los folios núms. 250v. y 251r. de un manuscrito –en realidad, por la limpieza de los folios, de una buena copia del manuscrito realizada por un escribano de la época– con la VIII Serranilla del Marqués de Santillana. El extraordinario ejemplar se conserva en la Biblioteca Histórica de la Universidad de Salamanca. El cuadro con la copia de esos folios del manuscrito se expone, en la actualidad, junto a la entrada del despacho de la alcaldía.


Fotografia del cuadro que contiene la reproducción
de la VIII Serranilla. Se ha inutilizado el texto para no vulnerar
los derechos de reproducción, las partes señaladas
en color negro son las que contienen los versos de La Vaquera.

5. Por último, el lunes, 14 de agosto de 2023, a las 21:30 horas, se inauguró en el Centro Cultural de Hinojosa del Duque un conjunto escultórico de bulto redondo, en el contexto de la celebración del XXV Aniversario de La Vaquera, realizado por Juan Andrés Molero Cerro que representa, simbólicamente, uno de los momentos más sublimes de la Serranilla del Marqués de Santillana, exactamente el de los siguientes versos: «Non creo que las rosas / de la primavera / sean tan hermosas / nin de tal manera, / fablando sin glosa / si antes supiera / de aquella vaquera / de la Finojosa».

En el grupo escultórico creado por Maese Juan Andrés, el Marqués de Santillana, en la plena madurez, ofrece a La Vaquera, ataviada con ropaje pastoril, sombrero y cayado, una rosa. El Marqués sostiene en la mano derecha un pergamino de metal, grabado a láser, que llega hasta la peana, donde constan los versos del inicio de la Serranilla: «Moza tan fermosa / non vi en la frontera, / como una vaquera, de la Finojosa.»


El grupo escultórico presentado en el Centro Cultural de Hinojosa
en este mes de agosto.

Detalle de las cabezas de los protagonistas.

Ambas figuras –en pie y de estaturas similares– están soldadas sobre una peana rectangular con la leyenda «La Vaquera de la Finojosa» que es obra de Álvaro Molero Cerro (Empresa: Doble A, aluminio y carpintería metálica).

El grupo escultórico ha sido realizado con resina de poliéster y epoxi y tiene acabado con efecto bronce y rematado con delicadas tonalidades azules. El conjunto (esculturas y plataforma) tiene unas dimensiones de 225 x 130 cm, de ahí el cuidado con el que hubo de ser introducida en el interior de la sala expositiva, habida en cuenta que su puerta de entrada tiene una altura inferior al conjunto, de 2,15 m de alto.


Momento en que se introduce el conjunto
escultórico en el interior de la sala expositiva.

Y por ahora, solo por ahora, me detengo en este párrafo, pues no me quepa duda que el licenciado don Juan Andrés Moreno Cerro nos volverá a sorprender, artísticamente, con alguna nueva creación en la que los protagonistas sean La Vaquera y/o el Marqués de Santillana, habida en cuenta la admiración que profesa a la obra del insigne poeta.



Sevilla, 23 de agosto de 2023,

día del pistoletazo de entrada 

a la «Feria de San Agustín».

sábado, 22 de julio de 2023

La llegada del agua del grifo a Hinojosa del Duque

 En Hinojosa del Duque, la llegada del agua del grifo desde el pantano de Sierra Boyera a los hogares y los negocios, tiene casi la misma edad que la Constitución española. 

Hasta principios de 1976 no tuvimos agua del grifo,  muchos desconocen los avatares de ese avance, su coste y quiénes culminaron ese proyecto; por ello, para la historia local he volcado esa aventura en un nuevo Cuaderno Colodro, donde una de las personas que intervinieron en su puesta en marcha, Pablo Manuel Rubio Ramos, nos cuenta cómo se ejecutó y desarrolló ese avance.



El Cuadernillo es de descarga libre y puede obtenerse picando en el enlace siguiente:


Cuaderno Colodro, núm. 10

martes, 4 de julio de 2023

«Sobreviviremos en el país de las caricias», el nuevo poemario de Raquel Gil Espejo


© Santos Ortega Gómez, 2023




En la tarde del viernes 30 de junio, tuvo lugar en el patio de la casa de los Velarde de Añora, uno de esos actos que tanto se echan de menos en nuestra tierra, una explosión de sentimientos, cultura, y de amor a la literatura.




Cartel de presentación del poemario.

Raquel, presentó su nuevo poemario Sobreviviremos en el país de las caricias, un compendio de poemas que, una vez leídos, se quedan incrustados entre la piel y el alma, y nos conducen en un viaje a través del tiempo, de los sentimientos más profundos del ser, y de nuestra tierra, los Pedroches, entre adoquines y estrellas.



Libros e imanes de obsequio.
Fotografía: Santos Ortega Gómez.

El acto discurrió en un entorno de gran belleza como fue la ya mencionada Casa Museo de los Velarde, casa típica del Valle de Los Pedroches, donde se reúnen desde objetos de nuestro pasado más olvidado, hasta una de las muestras más bellas de la localidad y por ende, de nuestra comarca, la Cruz de Añora.




En el patio de la Casa de los Velarde,
presenta Inés María Muñoz, Concejala de Cultura
del Ayuntamiento de Añora, la acompañan:
Marisa Gil Espejo y la autora del poemario.
Fotografía: Santos Ortega Gómez.

El poder de la palabra se hizo evidente a medida que el público se sumergía en los versos recitados por la autora, experimentando una amplia gama de emociones, desde la alegría y la esperanza hasta la melancolía y la reflexión. Puedo decir, que una de las características más destacables del acto, fue la conexión que Raquel estableció con el público, palpable en una mágica atmósfera donde se fusionó la belleza y poder de la poesía.




Raquel, presentando al público su poemario.
Fotografía: María Luisa Gil Espejo.


El acto tuvo como colofón, la invitación de la autora a hacer partícipe al público allí presente, destacando el recital de un joven noriego, quien hiciera las delicias del público, declamando un poema elegido al azar, y despertando a partes iguales, emoción y sentimiento.


La literatura tiene ante sí, a una brillante y polifacética escritora, que con la delicadeza de su inspiración, el arrojo de sus sentimientos, y la misma valentía que aquellas grandes mujeres de la generación del 27, que lucharon contra los roles de género de su época, Raquel Gil Espejo está creando un legado de inspiración y belleza para el mundo literario.





Colofón: Raquel dedicando su libro 
al público asistente al acto.
Fotografía: María Luisa Gil Espejo.

Margarita Manso, Marga Gil Roesset, Concha Méndez, Maruja Mallo, Ángeles Santos, María Zambrano y Rosa Chacel, entre otras. «Las sin sombrero» se sentirían orgullosas de que su memoria haya sido rescatada por esta gran escritora de quien tenemos la fortuna, que las Moiras hayan hilado en nuestros destinos. 



El cronista de esta entrada y la autora del poemario.
Fotografía: Pablo Escudero Aranda.


Hinojosa del Duque, 03/07/2023.


sábado, 24 de junio de 2023

Fray Antonio de San Felipe, otro escritor hinojoseño



© María Dolores Rubio de Medina, 2023



Como siempre, cuando busco algo en lo que tengo mucho interés por Internet, acabo descubriendo lo que no busco. Esta vez la Providencia ha querido recompensar mi fracaso en la búsqueda de algún nuevo pliego de cordel firmado por Manuel Sancha de Belasco, llevándome hasta Zalamea de la Serena (Badajoz), pueblo que se encuentra, más o menos, a una hora en coche de Hinojosa del Duque. Zalamea es una gran veterana del teatro popular, donde representan El alcalde de Zalamea de Calderón de la Barca actores de primera fila a los que dan réplica los vecinos-actores. Pues bien, al parecer allí vivió el hinojoseño fray Antonio de San Felipe -P. Fr. Antonio de San Phelipe– en el siglo XVIII. Los hinojoseños, pese a estar tan cerca, desconocíamos que nuestro paisano es el autor de un libro en el que explica el origen y los milagros del famoso Cristo de Zalamea.



Portadilla interior del libro que se 
conserva en la Biblioteca Digital Hispánica.


En septiembre de 2021, año en que tenía que representarse El alcalde de Zalamea si no se hubiera cruzado la prolongación del aislamiento social decretado por la pandemia de COVID, hice, con mis amigas Paula y Emiliana, aún con mascarilla, una excursión por la zona. Entramos en la Parroquia de Nuestra Señora de los Milagros para visitar al Santísimo Cristo de la Quinta Angustia, sin saber que un paisano nuestro, fray Antonio de San Felipe, era el autor de un libro sobre el Cristo, y que había sido reeditado en el año 2004 por la Asociación Cultural Dístylo y la Asociación Patrimonio de la Serena. 





Cristo de Zalamea de la Iglesia
de Nuestra Señora de los Milagros.

Al día de hoy, prácticamente desconozco todo sobre el padre Antonio de San Felipe, solo he podido averiguar que era natural de Hinojosa del Duque; y que fue fraile Trinitario, Lector de Sagrada Teología, Ministro de los Colegios de Zalamea y Baeza y Definidor General del Orden de Descalzos de la Santísima Trinidad y Redención de Cautivos de la Corte (Madrid). 


A su pluma se deben, al menos, los siguientes libros:


1744: Oración panegrífica, predicada en las plausible fiestas que en la vida de Jódar se celebraron a la colocación del SSmo. Cristo de la Misericordia en su nuevo templo. Impresor: Tomás Copado, Jaén.


1745: Origen, y milagros de la Sagrada Imagen del Ssmo. Christo de Zalamea, que se venera en su Real Capilla del Hospital de la Quinta Angustia de dicha Villa, con una breve noticia de su antiguedad, y Varones Ilustres, que la han ennoblecido. Impresor: Antonio Marín. Madrid. 333 páginas.


Esta última obra está dedicada a Doña María Policarpa Ximenez, Cebadera, Arce, Reynoso y Armengol. Un ejemplar de esta obra se encuentra en abierto en la Biblioteca Digital Hispánica (Biblioteca Nacional Española), y responde a la signatura núm. 3/19903.


El volumen consta de dos partes plenamente diferenciadas, el Libro Primero, formado 14 capítulos, está centrado en desarrollar los orígenes históricos de Zalamea, la historia de sus hombres notables, mártires, religiosos y monjas. Su Libro Segundo, está formado por 33 capítulos, a través de los cuales describe el hallazgo de la pequeña imagen, su sustitución por otra de tamaño natural y la relación de milagros que atribuye al Cristo.


En el libro he leído que el título de la Quinta Angustia, con el que se identifica el Cristo, se le dio por ser una imagen pequeña que se encontraba situada en la capilla de un Hospital. Ciertamente, un hospital es un lugar donde las angustias de la curación de los enfermos son palpables, y más en el siglo XVIII en el que cualquier enfermedad, prácticamente, era mortal por los escasos avances de la medicina y la farmacología. La imagen era sacada en penitencia el Jueves Santo por los hermanos de la Veracruz. El pueblo de Zalamea recabó limosna para comprar una imagen de tamaño natural, que al parecer, dice nuestro paisano, que se adquirió en Sevilla. El relato de su adquisición, tal como está narrado en el libro es otro milagro más, por lo que mejor, si están interesados, consultan el libro, cuyo enlace a la Biblioteca que lo alberga se encuentra al final de esta entrada.


Si optan por la versión rápida, pueden leer aquí los milagros que aparecen en el libro y que están relacionados con personas vinculadas a Hinojosa. He localizado cuatro milagros (igual hay alguno más en el que no he reparado), que transcribo a continuación: 


- Pág. 248: 

Juana Fernandez, muger de Matheo Sanchez, vecinos de la Lancha, Aldea de Hinojosa, vino á esta Santa Capilla con un niño de edad de un año, que estaba quebrado; y porque no fuese mayor la rotura, ó se saliesen las tripas, tenia puesto un braguero. Encomendóle la piadosa madre al Santo Christo, pidiéndole , librase aquel inocente de los dolores, y molestias, que padecia. Apenas hizo su súplica, quando el niño fe halló perfectamente sano, y el braguero se cayó hecho muchos pedazos. Empezó esta muger á dar voces, publicando el milagro, de que era el braguero despedazado gran testigo.

- Págs. 296-297:


Cathalina García, muger de Martin Gómez, vecino de la Villa de Hinojosa, mi patria, estababa ahechando un poco de Trigo. Llegóse allí una hija que tenia, llamada Maria Antonia, niña dé poca edad: esta tomó una espiga, que estaba entre el Trigo, y sin el reparo, ni conocimiento del peligro, sé la entró en la boca: pasó la espiga á travarle en la garganta, y luego que sintió el estorvo, con mayor inocencia se entró la manecilla en la boca, y en lugar de sacarla, la entró tan dentro, que era imposible sacarla. Dába la niña muestras de ahogarle, y la madre gritos viendo aquella desgracia. Acudieron algunos vecinos: vino el Medico, y Cirujano; y aunque hicieron grandes diligencias, no pudieron sacar la espiga, ni hacer, que pasase dentro. Declararon, no tenia remedio, y en esta forma estuvo veinte y quatro horas la pobre niña, quebrantando el corazón de todos, y mas el de sus padres, los que viendo, que su hija se ahogaba sin remedio, acudieron á implorar el favor Divino, invocando con gran fervor al Santo Christo de Zalamea, y ofreciendo traerla á su Santa Casa, si la libraba de aquella congoja. Apenas hicieron la suplica, quando la niña, fin hacer fuerza, ni tener molestia, arrojó la espiga, quedando alegre, y risueña, como si no huviera padecido tan grande fatiga. Todos reconocieron el favor Divino, y sus padres procuraron cumplir su voto. 

- Págs. 301-302:


Bien conoció esta verdad Isabèl de Reyna, muger de Francisco García, vecinos de la Villa de Hinojosa. Padecía esta un zaratán en un pecho. En espacio de un año creció tanto, que ya se hacia preciso el sacarlo , porque si no, peligraba la vida. El Cirujano, que la havia de curar, la exortó xarcó á que confiase en Dios, y tuviese buen animo, que él la curaría. Contristose mucho la pobre muger, considerando los dolores, que havia de sufrir al abrir el pechó, cortar, arrancar, y cauterizar. Si nó se dexaba curar, miraba por otra parte cierta su muerte, pero aun no le parecía tan amarga, como la curativa. Hallabase en gran conflicto: y aunque se resolvió dexarse curar, no se mitigó fu aflicción; antes se aumentó, considerando ló que havia de padecer. Viendose en esta congoja, la noche antecedente al dia, que se havia de hacer la sangrienta curativa, alzando los ojos al Cielo, invocó el favor Divino: encomendóse al Santo Chrifto de Zalamea, pidiendo al Señor, que tuviese de ella piedad; y que por aquella herida, que en su Divino pecho padeció en la Cruz, la librase de aquel accidente, para que el suyo no fuese tan cruelmente herido, que le ofrecía venir á darle las gracias en su Capilla, si lograba este favor. Quedóse dormida, y quando por la mañana vino el Cirujano cargado de instrumentos para la cruel curativa, al descubrir el pecho, le halló perfectamente sano. Todos reconocieron el favor Divino, por lo que postradós en tierra dieron á su Magestad las gracias, y Isabel de Reyna, acompañada de fu marido, vino a cumplir su voto. 

- Págs. 302-303:


Phelipe Férnandez Jurado, vecino de la misma Villa de Hinojosa, tenia puesto todo su cariño en un hijo suyo, llamado Juan, de edad de ocho años, el qual fue repentinamente asaltado de una grave perlesía, que le baldó un brazo, y una pierna. Acudieron los Médicos, aplicando muchas medicinas; pero en espacio de tres meses no surtieron efecto alguno, ni tuvo el menor alivio el enfermo. Viendo esto su amoroso padre, hincado de rodillas, y puestos sus ojos en el Cielo, imploró el favor Divino por medio de esta Santa Imagen, ofreciendo traerlo á Zalamea, á ponerlo en su presencia, y ofrecerlo en sus aras si le daba salud. Apenas hizo el piadoso padre esta suplica, y prometía, quando él niño empezó á decir: Ya estoy bueno y extendiendo el brazo, y la pierna, saltando de la cama, dio á entender con la evidencia:, que el Señor havia usado con él de fu misericordia, por lo que el padre alegre, y agradecido, vino á cumplir su voto. 

Finalizo esta entrada con el enlace a la Biblioteca Digital  Hispánica que da acceso al libro; y con la esperanza de que el redescubrimiento de la bibliografía del padre Antonio de San Felipe, sirva para acrecentar la lista de los escritores locales de los que tenemos conocimiento en Hinojosa del Duque.



LIBRO SOBRE LOS MILAGROS DEL CRISTO DE ZALAMEA




Sevilla, día de San Juan, 2023.







jueves, 15 de junio de 2023

REDESCUBRIENDO EL CONVENTO DE SAN DIEGO DE HINOJOSA


©  MD Rubio  de  Medina, 2023

© Santos Ortega Gómez, 2023



Cuando, por un azar del destino, accedimos a un documento manuscrito de difícil lectura, hallado en el Archivo del Arzobispado de Sevilla, nos dimos cuenta de que nos encontrábamos ante un documento histórico inusual, que nos permitía empujar nuestra pequeña historia local para adelante, pues nos mostraba aspectos insólitos del desaparecido Convento de San Diego de Alcalá, desconocidos por todos.


Hemos trabajado como es nuestra costumbre, a distancia, con los medios tecnológicos que los tiempos han puesto a nuestro alcance, hasta tener recopilados todos los papeles sobre el convento que han caído en nuestras manos y que hemos volcado en Cuadernos Colodros, núm. 9.


No queremos olvidarnos de la generosidad de nuestro cronista local, D. Luis Romero Fernández, que puso a nuestra disposición muchos de los documentos que citamos en este trabajo, razón por la que hemos optado por dedicarle el trabajo.


Sin más, ofrecemos este nuevo trabajo a todos las personas interesadas en la historia hinojoseña, que pueden descargárselo gratuitamente picando en este enlace:


CUADERNOS COLODROS, NÚM. 9



Sevilla e Hinojosa del Duque, 

15 de junio de 2023.