domingo, 22 de enero de 2017

Tickets y nóminas sin papel: dos caras del presunto ahorro


© María Dolores Rubio de Medina


A principios de 2017 una multinacional de supermercados acaparó titulares periodísticos al anunciar su nueva política de ahorro de costes, que pasaba por eliminar un porcentaje de los tickets de papel de la compra, así como de los cheques de ahorro y los cupones. Algo tan simple como las tiras de papel que te da el personal que presta servicio en el área de las cajas del super ,junto con la vuelta —de haberla—, está vinculado con las nuevas directrices económicas. La emisión del comprobante de compra se sustituirá por una aplicación digital que enviará al móvil del comprador las anotaciones contables, sustituyendo al ticket de papel. La medida empresarial se justifica en una mejora del medioambiente al generar menos basura y, sobre todo,  en el ahorro de los costes empresariales. 
El anuncio entra dentro de las innovaciones generadas por los avances tecnológicos y el uso masivo del móvil para gestionar operaciones contables cotidianas, aunque me llamó la atención que las noticias relacionadas con el medio ambiente incidieran en la disminución de los residuos, más que en la ralentización de la deforestación. De inmediato, las asociaciones de defensa de los consumidores se apresuraron a informar que la medida requería la colaboración expresa de los consumidores, al estar protegidos por la normativa en vigor, en concreto el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General de Defensa de los Consumidores y Usuarios. Es decir, que las medidas de mejora ambiental (y de paso, el ahorro de costes de las empresas,) pasaban por la voluntad del consumidor, el cual puede elegir si le sirven papel —producto muy provisional puesto que el ticket se borra con el paso del tiempo, en el supuesto que no se pierda o destruya— o un documento digital. 
Ahora bien, en términos medioambientales, el presunto ahorro es muy relativo, puesto que repercutirá en un incremento de los beneficios de la cuenta de la empresas comerciales, pero incrementará el coste de los usuarios, puesto que estos tendrían que consultar en un ordenador, móvil, tableta, etc. los tickets, incluso no repercutirá en absoluto cuando el comprador decida imprimir la factura o el ticket en su propia casa y con su propia impresora. 
Curiosamente, sin mencionar aspectos relacionados con el medioambiente, que como hemos visto tendrían un impacto muy relativo, la Sala de lo Social del Tribunal Supremo se pronunció a favor de suprimir el papel en las nóminas en su sentencia de 1 de diciembre de 2016, que analizó si era nula la decisión unilateral de una empresa de sustituir la nómina en papel por el envío digital de la misma. La citada sentencia interpretó:
  1. Que no existe norma o disposición que concrete en qué formato tiene que entregarse la nómina a los trabajadores, lo que establece el art. 29.1 del Estatuto de los Trabajadores es que la nómina se extienda en el modelo aprobado por el Ministerio competente, salvo que por Convenio Colectivo o por acuerdo entre la empresa y los representantes de los trabajadores, se acuerde otro modelo. 
  2. Que el modelo oficial se estableció en la Orden de 27 de diciembre de 1994, modificada por Orden de 6 de diciembre de 2014; a resultas de la cual: «Se exige la entrega al trabajador de recibo individual justificativo del pago de salario, en el modelo aprobado por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, pero que no establece el soporte en el que ha de entregarse dicho recibo».
  3. Que aunque la Orden de 27 de diciembre de 1994 establece que la firma del duplicado de la nómina da fe de la percepción por el trabajador del importe, hay que tener en cuenta que «se admite que el trabajador no firme el duplicado del recibo de salarios cuando quede constancia de su abono mediante el comprobante que expide la entidad bancaria, por el hecho de que no se entregue el recibo de papel se ajusta a esta última previsión».
  4. Que el recibo en soporte informático es el equivalente a la entrega al trabajador de la copia del recibo de salarios, aparte que «no supone perjuicio ni molestia alguna para el trabajador. En efecto, la aprensión de las nóminas, que antes se realizaba acudiendo al buzón que al efecto había dispuesto para cada trabajador, ahora se efectúa acudiendo a la terminal informático efectuado junto a dichos buzones. La operación antes consistía en abrir el buzón mediante una llave, ahora se realiza introduciendo en el terminal el numero del DNI y la clave. No puede calificarse gravoso el hecho de que si el trabajador quiere una copia de su nómina en soporte de papel tenga dar la orden de ‘imprimir’ y esperar brees segundos a que la impresión se efectúe».
Observen que la sentencia expuesta analiza un caso en el que la impresión en papel de la nómina repercute en los costes de la empresa, puesto que se establecen en la misma los medios para que el trabajador pueda imprimir la nómina a cargo de la empresa; es decir, que si tuviera que imprimirla en su casa, el sistema sí sería gravoso para el trabajador. 
Al final, el resultado para el medioambiente, cuestión que no se analiza en la sentencia como se ha dicho, es el mismo que la no emisión de tickets en papel por los supermercados, depende de la voluntad del receptor de la nómina o la compra; la diferencia entre ambos mecanismos está en la carga, en quién soporta el coste de la posible impresión en papel, la empresa en la nómina y el comprador en el supermercado.

En conclusión, poca credibilidad ambiental tiene la adopción de medidas que trasladan los posibles costes que antes soportaba la empresa a los consumidores cuando éstos, tras su compra, no piden el ticket en papel.

martes, 10 de enero de 2017

Escritores vinculados a Hinojosa del Duque citados en el Ensayo (1921) de Rafael Ramírez de Arellano


Escritores vinculados a Hinojosa del Duque citados en el Ensayo de un catálogo biográfico de escritores de la provincia y Diócesis de Córdoba (1921) de Rafael Ramírez de Arellano.

Portadilla interior del libro


El magnífico estudio de Rafael Ramírez de Arellano, titulado Ensayo de un catálogo biográfico de escritores de la provincia y Diócesis de Córdoba. Tomo I. Madrid. 1921, nos permite hacernos idea aproximada de algunos de los escritores vinculados a nuestra tierra. 
El ensayo es una portentosa obra de 726 páginas (en la numeración moderna del pdf al que he tenido acceso), premiada por la Biblioteca Nacional en el Concurso Público de 1916. Este estudio permite seguir la pista de escritores hoy olvidados, a través de las sus obras que ocupan las baldas de muchas bibliotecas, se encuentren catalogadas o no. 
En esta obra, el autor expone el fruto de su esfuerzo, realizando un exhaustivo catálogo de autores cordobeses recopilados a lo largo de toda una vida, concretamente durante 40 años, como señala en la advertencia preliminar, escrita en 1914.

La estructura del libro es la siguiente:
  1. Advertencia Preliminar. Págs. VI a VIII.
  2. PRIMERA PARTE. ESCRITORES NACIDOS EN LA PROVINCIA DE CÓRDOBA. Págs. 1 a 705; en la que desarrolla los autores por orden de apellidos, añadiendo breves pincelas biográficas, desglosando, a continuación, las obras de ese autor de las que tiene conocimiento personal o a través de las citas de otros autores.
A lo largo del libro, Ramírez de Arellano cita, numerándolas —salvo excepciones— 2226 fuentes bibliográficas, siendo la cifra que aparece antes del título de cada obra. Las menciones pueden ser libros, poderes, documentos escritos por escribanos, pliegos de cordel, hojas sueltas, poemas, cartas pastorales, sermones, documentos depositados en ayuntamientos, etc. En ocasiones reproduce parte de su contenido, recurso que utiliza, fundamentalmente, cuando relaciona obra poética; incluso reproduce, cuando tiene conocimiento de la misma, la firma de los autores que cita, desgraciadamente en las entradas relacionadas con los autores hinojoseños no se incluyen. 

En esta ocasión, mi búsqueda se ha centrado en tratar de identificar todas la referencias relacionadas con mi pueblo, Hinojosa del Duque, que se hacen en el libro. De la totalidad de las 726 páginas del libro, en 11 de ellas existe alguna referencia a Hinojosa del Duque, en concreto en las páginas número 83, 106 y 107, 227, 282 y 283, 297 y 298, 599, 704 y 705 (siguiendo la numeración del libro). He seleccionado, pues, autores que nacieron o vivieron en Hinojosa, y en uno de los casos, por citarse un documento en el que aparece el nombre de Hinojosa.

Concretamente los autores que cita el autor son los siguientes:
BRAVO (Fr. Diego).
CARAVACA (D. José).
GÓNGORA Y ARGOTE (D. Luis de).
Jerez y Caballero (D. Manuel).
Leyva (D. Pedro de).
Sancha de Belasco (D. Manuel).
Zamorano (D. Juan José.)

A continuación, reproduzco el contenido de las páginas literalmente, sin ningún otro añadido.

Pág. 83:
«BRAVO (Fr. Diego). Natural de Belalcázar. Religioso franciscano de la provincia de los Angeles. Murió en Hinojosa en 1651, de sesenta y dos años.
Escribió:
251. Manual de notarios. Sevilla, 1623. Por Simon Fajardo.
En 8.º
252. Exposición de la regla de San Francisco. Valencia, 1627.
253. Gobierno espiritual y guia de penitentes a la perfección. Sevilla, 1637.
En 4.º
254. Guia de confesores. Sevilla, 1637.
255. Dialogos espirituales y ejercicios de oración. Sevilla, 1637.
256. Vocación del fraile menor. Sevilla, 1640.
La trae Nicolás Antonio de esta forma:
‘Vocación de fraile Menor, en que se da a entender la intención del Glorioso Pdre. San Francisco. Por Francisco de Lyra: en Sevilla 1640.’
257. Del oficio de Síndico. Sevilla, 1640.
(Ramírez de Arellano, D. Carlos)».

Págs. 106-107.
«CARAVACA (D. José). Natural de Castro del Río, religioso franciscano, secularizado después y vicario y cura párroco de Hinojosa del Duque. Murió en 1830.
319. Novena del glorioso martir San Torcuato. Córdoba, 1823.
En 8.º.
Ramírez de Arellano (D. Carlos).»

Pág. 227.
GÓNGORA Y ARGOTE (D. Luis de), este escritor, de sobra conocido por todos, nació en Córdoba; en el libro que nos atañe se cita en relación con Hinojosa en los siguientes términos:
«Durante los meses de abril y mayo de 1890 desempeñó el cargo de secretario del cabildo, y están las actas escritas de su mano y autorizadas con su firma; el 10 de julio fue nombrado de nuevo diputado de la Hacienda Capitular (I). Durante los meses de agosto, septiembre y octubre se ocupó de cobrar de Cristobal Aguirre de Salinas, Andrés de Paniagua t Bartolomé Gutiérrez, 7 fanegas, 7 celemines y 3 cuartillos de pan terciado que le debía por libranza Alonso Suárez, mayordomo del cabildo, de los frutos de su ración de aquel año (2); otro poder a Anton de las Misas -escribano de Pedroche, para cobrar de Alonso Ortiz y Andréz Rodriguez, arrendatarios del diezmo de pan de Belalcázar e Hinojosa. 17 cahíces y 6 fanegas de pan terciado que el debían como raciones (3)».

Págs. 282 y 283.
«Jerez y Caballero (D. Manuel). Natural de Hinojosa. Nació en 6 de enero de 1832 y murió en 2 de febrero de 1895. Estudió la carrera eclesiástica en San Pelagio, donde después fué rector, llegando a doctor en Teología. Fué coadjutor en la parroquia auxiliar de San Basilio de Córdoba y cura, por oposición, de la iglesia de Villanueva de Córdoba, y después, por traslación y ascenso, de Omnium Sanctorum de Córdoba. En 1868 fué nombrado lectoral en la Catedral, y en febre- ro de 1869 penitenciario, ambas canongías obtenidas por oposición. En 1883 se le designó por el obispo para rector del Seminario Conciliar. También fué director del Monte de Piedad. Fué árcade de Roma, con el nombre de Rosmeno Cefisio. 
Escribió:
865. Monte de Piedad del Señor Medina. Memoria leida en la solemne instalación y apertura de la Caja de Ahorros de la provincia de Córdoba, en este benéfico Establecimiento, el 24 de octubre de 1878.-1878, Imprenta, librería y litografía de estatutos. Reglas y ejercicios piadosos. Diario de Córdoba, San Fernando, 34, y Letrados, 19. 
En 4.º—26 págs. 
La Memoria está firmada por Jerez, como director-gerente.
866. Discurso leído el día de la inauguración del curso académico de 1879 a 80 en el Seminario Conciliar, por el muy ilustre señor Canónigo Penitenciario D. Manuel Jerez y Caballero, 1879. Imprenta, lib. y lit. del Diario de Córdoba. San Fernando, 34, y Letrados, 18. 
En 8.º mayor, y algunos ejemplares en gran papel,en 4.° mayor.—70 págs. 
Port. V. en b.—Texto. 
867. El ontologismo de Rosmini. 
Ms. 
868. Apuntes para la Historia de la Teología Moral. 
Ms. 
869. Refutaciones de las proposiciones rosminianas condenadas. 
Ms.— Las tres obras, inéditas, en poder de su familia. 
870. Los dones del Espíritu Santo. Córdoba. Imprenta de "La Actividad", 1873 y 1874.
2 tomos.—En 4.° 
871. Congregaciones establecidas en el Seminario Conciliar de S. Pelagio con sus estatutos. Reglas y ejercicios piadosos. Córdoba. Imprenta de "El Comercio", 1885. 
En 4.º 
A la muerte del Sr. Jerez se publico en su honor un opúsculo que creemos tiene aquí su lugar, y es éste:
872. A la buena y santa memoria del M. I. Sr. D. Manuel Jerez y Caballero, dignísimo Rector del Seminario Conciliar de San Pelagio, mártir, O. E. R. el Claustro de Profesores. 2 de febrero 1896-
En 8.º—32 hs. sin numerar.
Contiene oraciones, indulgencias, necrología por el Dr. D. Manuel González Francés, y artículos de D. Esteban Torres, D. Marcial López Criado, D. Juan Aguilar, D. Juan E. Seco de Herrera y D. Ruperto Cuadrado y Aranda, todos eclesiásticos.»

Págs. 297 y 298.
«Leyva (D. Pedro de). Natural de Castro del Río, presbítero, excelente predicador, muy elocuente y fervoroso. Era vicario ecónomo cuando, en 14 de agosto de 1616, entraron en Castro las religiosas del convento de Corpus Christi de Córdoba a fundar en la ermita de la Madre de Dios, y antes había sido cura de Castro y vicario de Hinojosa. Tuvo el favor del obispo D. Fr. Domingo Pimentel, que con frecuencia le llamaba a Córdoba para consultarle asuntos graves. 
Murió en Castro en 13 de marzo de 1649. 
Dejó manuscritos algunos tomos de sermones,
(Rodríguez Carretero.)»
Pág. 599.
Sancha de Belasco (D. Manuel), Natural de Hinojosa del Duque. 
Escribió:
1889. Núm. 102. Romance nuevo, en que se expone al publico un monstruo de naturaleza Aviforme, que apareció el diez y seis de Noviembre del año pasado de mil setecientos ochenta y ocho en un bosque, llamado el Monte Dorésta, catorce millas de la Santa Ciudad de Jerusalém, y los estragos que hizo en los Turcos, y toda clase de ganados, hasta su fin. Su Autor Don Manuel Sancha de Belasco, natural y vecino de la villa de Hinojosa del Duque. Primera parte. (Al fm.) Con licencia : En Córdoba, en la Oficina de D. Luis de Ramos y Coria, Plazuela de las Cañas, donde se hallará todo genero de surtimento, y Estampas en negro, e iluminadas.
En 4.º—2hs.
Número.— La estqampa del monstruo. — Encabezamiento y a seguida el texto a dos columnas. — Nota final.
El Sr. Valdenebro, que da esta noticia en su Imprenta en Córdoba, dice que no ha visto ejemplar de la segunda parte. 

Págs. 704 y 705..
«Zamorano (D. Juan José). Natural de Espejo, fraile capuchino, examinador sinodal del Arzobispado de Granada y Obispado de Guadix, socio de la Económica de Belalcázar. Secularizado cuando ila expulsión de los frailes, fué beneficiado de la parroquia de San Miguel de Córdoba, cura de Hinojosa y capellán del batallón de la Milicia Nacional de Córdoba. 
Murió en 1843. 
Algunos dicen que nació en Hinojosa y no en Espejo, como asegura D. Carlos Ramírez de Arellano. 
Escribió:
2223. Oración fúnebre pronunciada en la Santa Iglesia Catedral de esta Ciudad de Córdoba el dia 23 de octubre del presente año de 1837 en el aniversario que mandó celebrar el Ecsmo Ayuntamiento Constitucional de esta Capital. En sufragio por las almas de los milicianos y patriotas que murieron en la defensa de esta Ciudad, y mientras prisioneros por la llamada facción de Gómez en el año pasado de 1836. La dijo D. Juan José Zamorano, Ecsaminador Sinodal del Arzobispado de Granada y Obispado de Guadix, Socio corresponsal de la de Amigos del Pais de Belalcazar, actual  Cura Párroco de Hinojosa de Córdoba, y capellán del Batallón de su Milicia Nacional. (Viñeta.) Córdoba: Imprenta de Santaló, Canalejas y Compañía I.º de Noviembre de 1837. 
En 4.º. 2 hs. sin foliar y 31 págs. numeradas. 
Port. V. en b.—Dedicatoria al Ayuntamiento de Córdoba, firmada.—P. b.—Texto.—Notas. 
2224. Discurso en la función solemne de la bandera para el batallón de MilicianosNacionales de la Hinojosa de Córdoba, verificada en la Iglesia Parroquial el dia 27 de Enero de 1839. La pronunció D. Juan José Zamorano, cura párroco y Capellán del mismo batallón. Córdoba: Imprenta a cargo de Manté, 20 de febrero de 1839. 
En 4.º—24 págs. numeradas. 
2225. Obras de M. Tomas. Traducidas por D. Juan José Zamorano. 
Ms. 
2226. Sistema de educación para el Del- tin por Bossuet. Traducción de D. Juan José Zamorano. 
Ms. 
Estas dos últimas obras las cita D. Carlos Ramírez de Arellano.»


sábado, 17 de diciembre de 2016

Testimonio fotográfico de la Hinojosa que fue (I). Interior de la Iglesia de San Juan Bautista.


Sobre el primer Retablo Mayor de la Iglesia de San Juan Bautista de Hinojosa de Duque (Córdoba) se sabe que fue de estilo barroco. Fue construido entre 1714 y 1791 bajo un proyecto de Jorge Mexia, siendo destruido por el Frente Popular en 1935 [Nieto Cumplido (1972 : 73)].  La referencia al maestro escultor "Gorge Mexía" se encuentra debidamente reseñada por el Fr. Juan Ruiz, C.A.O. (1922 : 247), quien dejó escrito que fue dorado por don Joaquín Moreno y que el retablo anterior era de estilo plateresco <<(obra del siglo XVI), con cinco órdenes, pintado y dorado, con historias de imágenes. En medio de él estaba la imagen de S. Juan Bautista, de bulto, pintada y dorada, en su tabernáculo; y más arriba otra imagen también de bulto. Al lado de dicho Retablo, un sagrario pintado y dorado. Este altar fué costeado (...) con los bienes que legó para ello, en 1507, Francisco Blasco, hijo de Antón Sánchez Blasco.
Una hermosa baranda de bronce, sobre zócalo de mármol negro, cierra el Presbisterio; cuyo conjunto, a pesar de las paredes en blanco es suntuoso>> [Juan Ruiz, C.A.O. (1922 : 248)].
Un testimonio de lo que se destruyó en la iglesia en 1935, incluyendo el archivo parroquial del siglo XV, podemos encontrarlo en las palabras de Juan Jurado Ruiz, Pbro., a las que me remito -Vid. [Nieto Cumplido (1972 : 92 y 93)]-. En cuanto al testimonio gráfico del altar, este se encuentra en el maravilloso libro Portfolio Fotográfico de España, Andalucía, Provincia de Córdoba, editado por A. Martín, Barcelona. El ejemplar que  he consultado no hace referencia a  ninguna fecha de edición; sin embargo, por mis búsquedas en internet sitúo la fecha del inicio de la serie de fotografías del Portfolio sobre 1911.

Portada del Portfolio fotográfico.

Página interior del Portfolio con los datos relativos al volumen y las localidades cordobesa,
distribuidas por partidos judiciales, que contiene.

Retablo Mayor originario de la Iglesia destruido en 1935.
La fotografía permite observar otros detalles, como las lámparas y el suelo de la iglesia,
así como el ornamento del púlpito.

La reconstrucción del destruido altar, en palabras de Juan Jurado Ruiz, Pbro., es obra del Taller de <<Félix Granda en Madrid. Lo costeó todo la piadosa señora doña Ana Rosales, viuda de Cárdenas. Sólo ella sabe lo que le costó. Hinojosa del Duque nunca pagará bastante la esplendidez de su bienhechora ilustre. También son obra de los mismos talleres, el sagrario de bronce cm esmaltes que está en la capilla del sagrario y el Sagrado Corazón de la misma. Esta capilla la decoró don Rafael Díaz Peno, de Córdoba. Finalmente, el maravilloso "Cristo yacente" para el Viernes Santo, también es obra de los Talleres Granda, costeada por su Hermandad Titular del Santo Sepulcro.
La bendición e inauguración del retablo del Altar Mayor la ofició, el 12 de octubre de 1947, el Excmo. y Rvdmo. Fray Albino González Menéndez-Reigada O.P., Obispo de la Diócesis, en Misa Pontifical, en la que un coro y orquesta de la ciudad interpretó la "Iª Pontificales" de Perossi>>, (Nieto Cumplido 1972 : 93).

2016, el Retablo Mayor en la actualidad.
Fotografía: MD Rubio de Medina.


En los años 70, conseguir que los monumentos locales tuvieran repercusión fuera de la provincia era poco menos que imposible sin la colaboración de las cajas de ahorro rurales, las cuales, de vez en cuando, se preocupaban por impulsar el conocimiento del patrimonio local. En 1972, la revista «Alto Guadalquivir. Córdoba y Jaén» me deslumbró por su espectacular portada, siendo la primera vez que contemplé, a todo color, la portada de una revista ilustrada con una fotografía de la iglesia de mi pueblo.

La imagen permite contemplar el ábside central sin las restauraciones a las que se ha sometido desde 1972, así como el brutal amarilleo de la pared sobre la que se recortan las esculturas de la parte alta del retablo, probablemente producto del afloramiento del humo, puesto que las imágenes y el retablo anterior fueron quemados en 1935. 



1972. Portada de la Revista, ábside central.

Primera página interior de la revista dedicada a la iglesia, texto de Manuel Nieto Cumplido.

Segunda página interior de la revista dedicada a la Iglesia, texto de Manuel Nieto Cumplido.
Incluye algunas notas sobre el Camarín de la Iglesia Virgen del Castillo.

2016, ábside central en la actualidad.
Fotografía: MD Rubio de Medina.



Bibliografía:
  • Nieto Cumplido, Manuel: Iglesia de San Juan Bautista. Hinojosa del Duque. Córdoba. 1982.
  • Juan Ruiz, C.A.O. La Ilustre y Noble Villa de Hinojosa del Duque. Jerez de la Frontera. 1922.
  • Porfolio Fotográfico de España, Andalucía, Provincia de Córdoba, editado por A. Martín, Barcelona.
  • "Revista Alto Guadalquivir. Córdoba y Jaén". 1972.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

EL PRECIO DE LA TIZONA: MIL MARCOS DE ORO VALDRÁ

La espada tizón o la tizona con su aureola de leyenda -atribuida a la propiedad de el cid campeador en el Cantar del mío cid, compuesto en torno a los siglos XII-Xiii- ha provocado batallas después de vendida, hasta el punto que ha llegado a ser materia de litigio en la sala de lo civil del Tribunal supremo, nada menos.


El articulo ha sido publicado en  el azogue (revista digital).






OTROS ARTICULOS QUE HE PUBLICADO EN LA MISMA REVISTA:



Publicado el día 3/8/2016.


Publicado el día 8/6/2016.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Los toros en Hinojosa del Duque. Segunda parte. El hundimiento de la plaza de toros.


María Dolores Rubio de Medina, 2016.


Como se sabe en Hinojosa del Duque (Córdoba), el 29 de agosto de 1902, en plena feria, se hundió la plaza de toros de la localidad, provocando escenas de pavor y desesperación entre los asistentes a la corrida. La desgracia no pasó a males mayores por la heroica intervención del espada contratado para la fiesta, Rafael González, Machaquito, que mató de inmediato al toro. Su valentía fue merecedora de la cruz de Beneficencia, que le fue impuesta al año siguiente.
Al recabar datos concretos sobre este suceso, observamos que las crónicas de la época son auténticos folletines a la mayor gloria del torero. No se practica un auténtico periodismo de investigación, puesto que no se señalan detalles que hoy sería muy útiles para la historia de nuestra localidad; tales como el lugar dónde estaba situada la plaza, las razones técnicas de su hundimiento (¿exceso de aforo o malos materiales?), o las lesiones que el suceso ocasionó a los espectadores. Las crónicas se limitan a mencionar la existencia de un herido grave, un vecino de Dos Torres. 
Aún dudando mucho de la autenticidad de buena parte del contenido de las crónicas, puesto que describen mi pueblo con prosa idílica, procedo a transcribir los datos sobre el suceso, expuestos por orden cronológico. Curiosamente, dos biografías del torero accesibles en internet son los textos que ofrecen mayor número de datos. 
Se advierte que las fechas de la concesión de la cruz y la celebración del correspondiente banquete son distintas según el medio en el que se publique; en todo caso, se reproduce el literal del texto.


I. El periódico El Toreo (Madrid), 26/10/1903, pág. 3, dio noticia del «Banquete á Machaquito», documento ya reproducido en la primera parte de «Los toros en Hinojosa del Duque», publicada en este blog.




II. La biografía de Rafael Gonzalez, editada por Ginés Carrión, en Madrid, en 1906, describe el suceso en sus páginas 39 y 40.

Portada del libro.

 
Pág. 39.
Pag. 40. 

El texto del libro es el siguiente:

«En ese año registramos un hecho digno de perpetua recordación, el cual constituye glorioso timbre en la historia taurina de Machaquito.
Era el día 29 de Agosto.
En Hinojosa del Duque efectuábase la segunda corrida de feria.
Al mediar la lidia de uno de los toros, hundióse parte del tendido, arrastrando en el derrumbamiento á más de cien personas, que amontonadas en horrible confusión cayeron al redondel, con peligro inminente de ser acometidas por la fiera.
Machaquito evitó la hecatombe.
Dominando con su valor las angustias de aquel momento, sereno, arrojado, pronto à salvar el conflicto, dirigióse al toro provisto de muleta y estoque, y desviando la atención del bicho lejos del sitio donde yacían las víctimas del percance, lo recogió con algunos muletazos oportunísimos, arrancó a matar y agarró una estocada que hizo rodar, sin vida, al cornúpeto.
La explosión de entusiasmo que aquel hecho produjera, no es para descrita.
Los espectadores, en masa, llorando de alegría, tributaron al joven espada una ovación que jamás olvidará seguramente el bravo cordobés.
Aumentada considerablemente desde 1902 la popularidad de Machaquito, ofreciósele brillante la temporada de 1903, durante la cual afianzó el buen nombre conquistado en lid honrosa».

III. El periódico Palmas y Pitos (Madrid) 28/4/1913, núm. 6, dedica su página 3 a explicar «La cruz de Beneficencia de `Machaquito´», siendo la descripción del suceso muy detallada, aunque fantasiosa. El texto está firmado por Claridades, seudónimo de Fernando Gillis.



No se trata de un artículo original, sino que la noticia, a dos columnas, reproduce unas páginas de un libro del mismo autor; en concreto un extracto de su biografía sobre el torero, titulada Machaquito, el torero de la emoción; concretamente las páginas 81 a 84 del libro.

Portada "El torero de la emoción".

Páginas 80-81. "El torero de la emoción".

Páginas 82-83. "El torero de la emoción"

Páginas 84-85. "El torero de la emoción"


Ambos escritos dicen lo siguiente:

«En este año de 1902, Machaco el temerario, el valiente hasta la exageración, entra en el escalón de héroes. Resuelto y abnegado, salva con temerario arrojo, de un día de luto a todo un pueblo. Sobre su noble pecho brilla orgullosa la cruz de Beneficencia, símbolo augusto de un proceder heroico.
En ese desenvolvimiento de la española fiesta que se llama la historia del toreo, pocos casos análogos se sucedieron. El de Gordito, que en la estación de Valencia dió muerte a un toro que se había escapado de un cajón; el de Frascuelo, que libró de las llamas de un incendio a una familia entera; el de Ángel Pastor, en el descarrilamiento de Quintanillejas; el de Limiñana, en el incendio del teatro Eldorado, y no recuerdo alguno más. El caso de Machaco, sin darle mayor mérito, es digno de grabar en los recuerdos.
Fue en el pueblo de Hinojosa del Duque, un pueblecito cordobés, alegra y limpio como pueblo andaluz; fue en la tarde del día 29 de Agosto de aquel año, tarde de sol, de toro, y fué en la placita del pueblo, arreglada con travesaños de madera y pies derechos, como plaza de toros principal.
La gente abarrotaba los tendidos, que estaban aquí a medio tender; de los pueblos de al lado había llegado un gran gentío.
—¡Camará, y como estaban las poses!
Machaquito, el nuevo héroe cordobés. ¡el paisano famoso!, toreaba aquella tarde cuatro morlacos de Lozano, un ganadero vecino de Priego, muy conocido allí; y como el diestro, en la tarde anterior, había demostrado con cuatro toros de los Cartelones, ¡allí todo se quedaba en el terruño!, que no eran bulos de los papeles sus dotes de torero excelentísimo, pues… las comadres del lugar, y la gente del campo, y… ¡qué sé yo! se gastaron los cuartos aquella tarde en ver a Machaquito.
Y salieron las cuadrillas, llevando Machaquito a la derecha a su primo Camará; y salió el primer toro, un animal negro zaino, de lámina preciosa, que atendía por Perdigón —«vaya un nombrecito»— decían los que se acordaban del triste fin del Espartero.
—¡Y dió lo suyo el nombre!
Entre «¡a ver si lo picas bien! ¡que lo rajas, no seas bárbaro!, ¡al toro, al toro!» y demás excitantes de esta clase de fiestas pueblerinas, Formalito y el piquero que salía de reserva le pusieron seis varas.
Machaquito acudía a los quites con alegría y adornos; la gente se volvía loca de contenta.
—¡Ese, ese es nuestro torero!
Tocaron a banderillear, Rafael se fué al sitio de los capotes a recoger los trastos y Chatín se adelantó con un par a los medios, en donde estaba el toro, y lo clavó muy bien.
Sonó un crujido horrible, gritos de angustia y de dolor surgieron clamorosos.
—¿Qué pasa?
—¡La plaza, que se hunde!
Una de las ochavas del tendido de sol se vino al suelo en siniestro hacinar de carne humana y trozos de madera.
La situación era bien crítica. Quedaba un enorme boquete que daba paso al pueblo; sobre la arena se movían, heridos, algunos espectadores que cayeron. ¡Si el toro se arrancaba!…
—¡Toro, jú! ¡La espá, la espá!
Machaco, con el cuerpo, citó a la res a combate; fué un momento de suprema emoción; llego Camará con el estoque, lo cogió Machaquito, y sin dar tiempo a más, lo hundió en el morillo de la res, que rodó por la arena.
Acabados los gritos de dolor, surgió un clamor de gracias y plácemes.
Machaco fue paseado triunfalmente por el ruedo. El presidente de la fiesta, el teniente alcalde señor Fernández López, bajó a abrazar al héroe.
¡Se acababan de arrancar algunas vidas a la muerte!
¡Machaquito surgía benemérito!
Se dió la orden de suspender la fiesta. De la catástrofe sólo el vecino de Dos Torres, Plácido Blanco, resultó con contusiones graves; los demás poca cosa. Las navajas de los salvajes empezaron á cortar trozos de la res muerta. El capitán de la guardia dió orden de despejar el ruedo…
Machaquito fué conducido en hombros á la fonda. Hubo serenatas y fiestas en su honor. Una comisión presidida por el Alcalde, y de la que formó parte el notable abogado don José Ortiz, fué a saludarle en nombre del pueblo agradecido. Se suspendieron las novilladas anunciadas.
El expediente para conceder al esforzado paladín de esta hazaña el premio á su valor quedó formado; se hicieron las gestiones, La cruz de Beneficencia fué con justicia concedida, y el 29 de Octubre, en un banquete dado a Machaquito en el Restaurant Francés por sus admiradores, para despedirle en su primer viaje á tierras mejicanas, su padrino, ¡más bien padre!, Señor Hurtado de Mendoza, que había regalado las insignias, las entrego a Clemente Peláez, que en la hora del brindis las colgó del pecho del torero campeón, entre los aplausos y los vítores de los noventa comensales.
Machaquito se sentía agobiado por la vistosidad de aquella insignia; su modestia ponía un rojo oscuro en su morena tez; mientras Dulzuras recitaba en uno de los brindis unas quintillas encomiásticas, el torero cordobés se despojaba cálidamente de la cruz y la guardaba en su bolsillo.
—Una cruz está guena pa con frá.
Machaquito, el héroe de Hinojosa, aparecía en los menús de aquel banquete retratado con el airoso calañé y la chaquetilla de terciopelo grana.
¡Los buenos tiempos del torero!
CLARIDADES.»

Como puede observarse por la detallada descripción, la exposición de Claridades da material suficiente como para montar una obra de teatro popular al estilo de «La vaquera de la Finojosa», basada en unas serranillas del Marqués de Santillana, cuyo montaje y representación, según parece, ha dado la vuelta al mundo.

IV. Parece que algunos periódicos, como señalé en la primera parte, se resisten a dejar de lado el impacto que la noticia causaba en los lectores, y por la senda del periodismo amarillo, reproducen la noticia, venga o no a cuento como una serpiente de verano. Es el caso del periódico Palmas y Pitos (Madrid) 27/10/1913, núm. 32, que dedica su página 4 a exponer en tres columnas la «Biografía de `Machaquito´». En su columna central dedica 8 líneas a este asunto: «Rafael ganó la cruz de Beneficencia el 29 de Agosto de 1902 en Hinojosa del Duque, pues habiéndose hundido uno de los tendidos, cayeron a la plaza infinidad de espectadores cuando acaba de salir un toro a la plaza. Rafael le mató rápidamente, evitando un día de luto a aquel vecindario».