lunes, 1 de marzo de 2021

ENTREVISTA EN LA SER DE LOS PEDROCHES POR "DUELO EN LA VILLA DE HINOJOSA"



Agradecemos a la SER DE LOS PEDROCHES el interés que han mostrado por nuestra obra de teatro, surgida entre las brumas del confinamiento por el COVID-19 y publicada en el pasado año 2020.

    Si tuvieren interés en conocer el proceso de creación de la obra de teatro,  las fuentes en las que está basada y cómo era nuestra villa -Hinojosa del Duque- en el siglo XVII, lo descubrirá, en parte, escuchando la entrevista que fue emitida el pasado 26 de febrero de 2021 en este enlace. 


 ENTREVISTA EN LA SER A SANTOS ORTEGA GÓMEZ

   


    Los coautores: 

Santos Ortega Gómez y MD Rubio de Medina    

sábado, 13 de febrero de 2021

3197 PASOS



© María Dolores Rubio de Medina, 2021.



Como lectora conocí a Gloria Cambrón Pimentel por su novela La Mula Roja (2017); mucho antes, la conocí de vista, que no de trato, pues somos vecinas en Hinojosa del Duque. Ahora tenemos contacto telemático, que no personal, pues nuestras casas del pueblo no suelen acogernos a ambas al mismo tiempo, cosas de la modernidad o con un toque menos poético, de la necesidad de ganarnos la vida porque «no se vive del cuento» y hay que trabajar mucho para llenar la vida de cuentos.


A Gloria la conocí, como decía, leyendo su tercera novela, La Mula Roja; desde entonces no ha dejado de trabajar la narrativa al margen del cauce tradicional de las editoriales tradicionalistas, tan esquivas y ajenas para los que construyen libros a nivel local. Es una escritora que no escribe lo que el mercado editorial, dirigido a una población educada en las redes sociales, demanda; sino que ha optado por narrar lo cotidiano, la lentitud en la que transcurre el tiempo y las ritualidades de los pueblos pequeños envueltos en un ambiente dominado por la religiosidad y el qué dirán.






Si en La Mula Roja nos mostró, desde una Hinojosa que ya no existe, la reconstrucción de una familia destrozada por una bomba, a la que según Gloria «no le ocurrió nada diferente de lo habitual en época de guerra; pero no por ello, esta historia ha dejado de impresionarme toda mi vida», en 3197 pasos sigue recuperando las historias de esa gran familia rural que es Hinojosa. Cuenta lo que sucede cuando se vive en un pueblo y los vecinos de calle, con sus gracias o desgracias, te «prestan» el material narrativo suficiente para dar rienda suelta al oficio de escritora rural. Con ese bagaje, saca adelante sus historias, por su cuenta, con mucha valentía, autopublicándose el resultado para tener el control no sólo sobre la forma de contar la historia, sino también para elegir su maquetación, qué imagen quieres colocar en portada y cómo quieres venderla.


En 3197 pasos he descubierto a una escritora que va avanzando hacia su madurez narrativa, mostrando la Hinojosa de finales de los 60, principios de los 70, del siglo pasado. Es una obra en la que los diálogos ocupan una parte muy importante de la escritura, al reproducir cómo hablan los colodros, con una gran economía de frases que  hace que las reduzcan a su expresión mínima. Estos recursos son propios de pueblos donde la gente se cruza en las calles abrasadas por el sol o las heladas; y las conversaciones son rápidas para escapar cuando antes de los rigores de la naturaleza. Economizar las palabras juntándolas es una peculiaridad propia. 




Cuando se selecciona una novela, lo habitual es realizar una critica o una sinopsis. Lo primero lo he hecho rara vez en mi vida porque siempre son opiniones personales sin validez alguna; también tiendo a huir de lo segundo, porque son los lectores los que tienen que descubrir qué pasa en 3197 pasos y qué misterio se esconde detrás de este título.


Mi intención al dedicar una entrada a Gloria Cambrón Pimentel en este blog, es –dentro de mis posibilidades–, la de dar a conocer la obra de una escritora que, como Pío Baroja en La fiesta de los discretos (1917), muestra cómo vive, ama, sueña y entierra la gente que permanece en un entorno rural, sobreponiéndose a ese opresivo y moralizador «qué dirán» que se esconde detrás de cada esquina, al de los mirones que se sientan en las terrazas de los bares o al fresco de la calle para ver pasar a sus vecinos. Esa atmósfera que también describe Carmen Laforet en Nada y que tantas iniciativas y sueños trunca, sobre todo, cuando los reproches parten de la propia familia. Como Baroja y Laforet, Gloria, situando el escenario en Hinojosa del Duque, reconstruye como Hinojosa juzga a Hinojosa, contando la vida de una familia. 


Finalizo dando la enhorabuena a Gloria Cambrón Pimentel por 3197 pasos, ya preparada para recibir su siguiente obra, cuando tenga bien a sorprendernos con ella.



En Sevilla, 13 de febrero de 2021. 


II Año del Glorioso Bicho Fiero.






sábado, 6 de febrero de 2021

UNA ABERRACIÓN MENOS



© María Dolores Rubio de Medina, 2021.


En este tiempo tan difícil, en que la retirada de una Cruz en la Aguilar de la Frontera ha acaparado los titulares de la prensa, las televisiones y las redes sociales, me ha llegado por el móvil una fotografía esperanzadora, que recoge el momento en que una grúa retira del exterior de un edificio religioso, un elemento sin simbología religiosa.


En el exterior de la ermita de la Virgen del Castillo de Hinojosa del Duque, situada en un lateral de la Plaza de la Catedral, al lado de la portada barroca con arco de medio punto, columnas laterales acanaladas y rematada por los escudos de los Zuñiga y Sotomayor, una hornacina y una espadaña escasamente estilizada, habían incrustado, tiempos ha, un kiosco de chapa, que estuvo destinado a la venta de prensa y chucherías. Aprovechando una esquina del edificio religioso, el kiosco se había levantado con dos paredes y un techo, una economía de medios que provocaba espanto porque se cargaba la majestuosidad de la ermita.



Fachada de la ermita de la Virgen del Castillo
con el kiosco de chapa incrustado en una esquina.

Confieso que más de una vez busqué en las normas de patrimonio si se podía justificar la existencia de ese elemento metálico incrustado en el exterior de un edificio catalogado cómo  monumental; pero siempre dejaba para más adelante revisar la  jurisprudencia para localizar sentencias que fundamentaran la posible retirada de ese elemento urbano.



Obsérvese como el entorno monumental ha sido maltratado por
elementos metálicos: kiosco, bancos de hierro y soporte para pegar carteles.


Hoy me llega la noticia de que el kiosco, por la jubilación de su titular, ha sido retirado del lugar donde estaba incrustado. Al menos, durante más de un cuarto de siglo –a caballo entre dos siglos–, el kiosco ha roto la armonía de uno de los monumentos más significativos de nuestra Plaza Mayor; causando la perplejidad de todos los espíritus cultos y sensibles que contemplaban como la simplicidad de un edificio –de granito, ladrillo y cal– era rota por un elemento incrustado en una esquina.




Huella dejada por el kiosco ya retirado.


La ermita de la Virgen del Castillo, que hoy alberga provisionalmente una de las devociones más amadas por los hinojoseños, el Cristo de las Injurias mientras se procede a restaurar su propia ermita, ha sido objeto de una intervención, cuyo resultado, afortunadamente, no ha sido la retirada de una Cruz; sino la retirada de una parte del mobiliario urbano, el de un kiosco sin valor histórico, hecho que también debería ser noticia porque devuelve el esplendor que merecen esos muros; que esperamos que más pronto que tarde, sean adecentados.





Sevilla, 6 de febrero de 2021. 

II Año del Glorioso Bicho Fiero.






domingo, 24 de enero de 2021

AYUNTAMIENTOS HINOJOSEÑOS EN EL RECUERDO

 

María Dolores Rubio de Medina, 2021.


En alguna ocasión, en este blog, he mostrado alguna fotografía tomada por los Hermanos Gómez Gil publicada en la prensa de la época, del edificio del Ayuntamiento de Hinojosa del Duque anterior a la Guerra Civil.


Tras la desgraciada contienda, por haber quedado totalmente destruida la Ayuntamiento, provisionalmente, la Corporación Local y el personal se instalaron en  en una casa cedida por D.ª Asuncion Leal en la calle Virgen de la Antigua –casa que pasó a ser propiedad de los Jareños que se construyeron en el solar dos casas– de la que recuerdo su patio con arcos lleno de cascotes de piedra. Repasando el álbum familiar, he dado con una fotografía que muestra la fachada de esa sede provisional. Es la primera casa que vemos al fondo, a la izquierda. Fijándonos con detalle, observamos en dos de los balcones los mástiles para colocar las banderas. 




Sede provisional del Ayuntamiento.
Primera casa del fondo, a la izquierda.


Tras la Guerra Civil se creó la Dirección General de Regiones Devastadas, entidad creada para facilitar la reconstrucción y reparación de los pueblos y ciudades más castigados durante la Guerra Civil. Una de sus siete oficinas comarcales estaba en Córdoba. Este ente, entre otras cosas, construyó las casas de los maestros de Regiones.


Pues bien, buceando entre los papeles del archivo de Regiones Devastadas de la Junta de Andalucía ha saltado la sorpresa. Al parecer existió un proyecto de reconstruir el Ayuntamiento con una espectacular fachada de estilo de neoclásico rematada con una torrecita con un reloj y un campanario. 

Como recuerdo de lo que no pudo ser, cuelgo las fotografías de este extraordinario proyecto que, de haberse realizado, hubiera embellecido muchísimo la estética de nuestra Plaza de la Constitución.



Alzado de la fachada principal completa





Detalle del remate frontal, con su reloj,
remate de templete y sus dos campanas.





Para las personas interesadas en bucear en las reconstrucciones y los proyectos de Hinojosa, recomiendo consultar el enlace que le permitirá descargarse, entre otras cosas, varios planos del Ayuntamiento y de la iglesia del Convento de los Carmelitas:



http://www.juntadeandalucia.es/fomentoyvivienda/portal-web/web/regiones_devastadas


jueves, 21 de enero de 2021

EL SERENO QUE PERDIÓ LA PORRA



© María Dolores Rubio de Medina, 2021.



Tiempos estos en los que se pierden o «se distraen» cosas pagadas con los dineros de los ciudadanos. De bienes que salen alegremente de las tesorerías de los Ayuntamientos, convenientemente surtidas (aunque nunca llueve a gusto de todos) por las correspondientes partidas presupuestarias que, previamente, se han obtenido ordeñando a los naturales, los residentes y los transeúntes.


En otros tiempos el dinero público se miraba con más  detenimiento, hasta el punto que su justificación y control por parte de la autoridad se ejercía con una minuciosidad atosigante, lo que en ocasiones llevaba a episodios hilarantes. Claro, que excepciones las hubo también en esas épocas.


Pues bien, rescato uno de esos episodios hilarantes, para ello me voy para atrás, a los tiempos de II República y aparece, para nuestro regocijo en las páginas del celebrado semanario Hinojosa, uno de esos episodios de control de las inversiones realizadas.


En una de las sesiones del Ayuntamiento hinojoseño, concretamente en la celebrada el 27 de abril de 1932 y presidida por el Alcalde-Presidente, a la sazón el Sr. Barbero Carrasco, uno de los concejales, el Sr. González (ignoro el partido al que pertenecía) pidió –agárrense, que vienen curvas- «que se imponga un correctivo, al sereno que perdió hace unas noches su porra de goma.» (Hinojosa, núm. 84, 1/5/1932).


Eso sí que eran sesiones ordinarias o plenos con todas de la ley, pues en ellas tenía cabida hasta discutir el paradero de «una porra de goma», y no las de los soporíferos plenos destinados a arreglar el alcantarillado, traer el agua o quitar pedruscos que entorpecían la circulación de las calles. Hay que señalar que, en los años treinta del siglo pasado, los ciudadanos tenían muy presentes las consecuencias de la I Guerra Mundial, por lo que  muchos estaban enormemente preocupados por la existencia de armamento. Los organismos internacionales entablaban negociaciones para poner de acuerdo a unos y otros. Así en febrero de 1932 se celebró una Conferencia para la reducción de armamento en Ginebra. Los Delegados de los 70 países participantes encontraron tanta dificultad para ponerse de acuerdo que las negociaciones se suspendieron en verano, y no se reanudaron hasta el año siguiente.


En este contexto deberá insertarse nuestra noticia sobre la misteriosa desaparición de una porra de goma, que era una herramienta que se probaba en muchas carnes humanas de la época. El misterio sobre el despiste del sereno se resuelve en el siguiente número del Hinojosa (núm. 85, 8/5/1932).  Gracias a un redactor que firma con el original seudónimo de DON PEPE, nos enteramos que el asunto del sereno y de su porra fue uno de los casos más pintorescos «que puedan darse en el ambiente pueblerino y ha servido de pábulo a los comentarios de la peor intención».


En efecto, no cuesta mucho imaginar a los hinojoseños haciendo «la noria»; es decir, paseando por la plaza dando vueltas a la tribuna o glorieta de los músicos, mientras echaban un ojo al sereno y trataban de contener la risa al pasar a su lado.


Resulta que, según DON PEPE, la distracción de la porra del atuendo oficial de nuestro protagonista más que a su descuido había obedecido a su diligencia. El sereno «inflamado por los más nobles y humanitarios sentimientos», derivados de las conversaciones del desarme que se realizaban en Ginebra, donde se discutía la manera de evitar que los pueblos «se aventuren otra vez por los caminos feroces de la guerra», era una de las personas muy interesadas en el tema de «acabar con las armas, desterrar los medios de destrucción».


El sereno a quien se pretendió sancionar, lo que merecía en realidad era «un homenaje de admiración y respeto», porque, según DON PEPE, «el pobre hombre se limitó a esconder su porrita de goma, para colaborar así con el desarme universal que ha de acordarse en breve. Ahora resulta que, en lugar de un correctivo, lo que está pidiendo ese funcionario municipal es un artístico pergamino con el estupendo titulo de PRIMER SERENO PACIFISTA».


Pues ya lo leen, las sorpresas que nos llevamos cuando miramos atrás. Mi conclusión es que los colodros, además de regocijarnos con la Catedral de la Sierra, el Pilar de los Llanos y otros monumentos y aledaños, podemos expandir nuestro orgullo por haber tenido el PRIMER SERENO PACIFISTA DE LA HISTORIA MUNDIAL.


¡Habrá que levantarle un monumento! ¿Al sereno o a la porra? 



Sevilla, 21 de enero de 2021. 

II Año del Glorioso Bicho Fiero.






lunes, 11 de enero de 2021

EL CARAMELO



© María Dolores Rubio de Medina, 2020


Cierto que el tema que trato no es novedoso, en alguna de las viejas revistas de Feria recuerdo haber leído algo sobre el famoso caramelo que en la II República ocupó las páginas del semanario Hinojosa, en concreto dentro del apartado «Fogonazos».  El periódico local realizó varias llamadas de atención a la Corporación para que retirase una piedra de gran tamaño de una calle de Hinojosa del Duque. 


Que un pedrusco colosal, cariñosamente bautizado como caramelo apareciese, al menos, 8 veces en las páginas del Hinojosa, que solo disponía de unas 8 hojas por número, salvo excepciones extraordinarias, demuestra el interés que el tema despertó en los lectores y, sobre todo, es prueba del ingenio de la redacción para zaherir al poder político local, criticando  su incapacidad para resolver problemas que interesan a la ciudadanía.


Fue el 1 de enero de 1931 cuando el Hinojosa publicó unas líneas que acabarían provocando una revolución en los lectores, a tenor de ese tira y afloja de los redactores del periódico con la persona ocupante de la alcaldía, que duró año y medio.

En el apartado «Fogonazos» que servía para realizar llamadas de atención y dar avisos,  aparecieron esta líneas:

«A la entrada de la calle Cristo hay, desde hace muchos meses, una piedra de colosales dimensiones. Parece puesta exclusivamente para que alguien se rompa la cabeza. ¿No podría el Sr. Alcalde ordenar el traslado de tan excelente ejemplar a otro sitio más apartado?».


Créanlo o no, un año después el chinato seguía en el mismo sitio, con lo que la redacción vuelve a hacer las delicias de  los ciudadanos, rebautizando el dichoso elemento.

Así, el 3 de enero de 1932, unas líneas dan cabal medida de la desidia municipal, pues el Hinojosa publica lo siguiente: «Continúa en posición cúbito supino, el caramelo de piedra avecinado a la entrada de la calle Cristo».


Pero «nanay, naranjitas de la China», otros quehaceres más importantes tendrían los ocupantes temporales –todo poder político es temporal, si no se gana en las urnas, se pierde con la visita de la de la guadaña– para prestar atención a ese problema. La mayoría de las veces, se llega al punto de no reconocer la realidad, sencillamente porque «quitar el chinato» hubiera sido dar la razón a los redactores del periódico. Así que, como el pedrusco seguía tan pimpante en el mismo sitio, los redactores vuelven a la carga y con bastante generosidad, pues pretenden quitarle trabajo al Ayuntamiento: «HINOJOSA solicita permiso a la Alcaldía para trasladar a otro lugar por cuenta propia, el caramelo magnífico que yace a la puerta de la taberna de Benito. ¡Y si el Ayuntamiento tiene mucho interés en él, no tenemos inconveniente alguno de subirlos a las oficinas para que sirva de pisapapeles.» (Hinojosa, 17 de enero de 1932).


Como ni permiso, ni pisapapeles, ni «ná», al cabo de poco más de dos meses, los redactores retoman el asalto. Esta vez lo plantean como un reto: «¿A que no es capaz el Ayuntamiento de mandar quitar la famosa piedra que hay a entrada de la calle Cristo?». (Hinojosa, 27 de marzo de 1932).


Por estas fechas, la opinión nacional e internacional estaba centrada en las noticias del secuestro del hijo del aviador Charles Lindbergh, secuestrado el 1 de abril de 1932 y que apareció muerto dos meses después, el 12 de mayo de 1932. En este contexto pudiera entenderse el siguiente comentario que apareció en el recuadro del «Fogonazo»:

«Ya apreció el niño Limberg. Brindemos al municipio la idea de obsequiarlo con ‘’caramelo’’ de la calle Cristo.

¡Esas golosinas son el encanto de chicos y grandes...!». (Hinojosa, 10 de abril de 1932).

Por la fecha del comentario, 10 de abril, es probable que los redactores hubieran dado por válido algún rumor sobre la aparición del niño secuestrado.


Será a finales del mes de mayo cuando nuestros amigos vuelvan a la carga. El Hinojosa del día 19 de mayo de 1932 deja claro que la Alcaldía se enfrenta a una redacción tenaz, que no cede en sus pretensiones, que ameniza con un humor delicioso. Para regocijo de grandes y chicos, suelta su «Fogonazo»: «Ante la resistencia de las autoridades a trasladar a lugar más apropiado el famoso caramelo de la calle Cristo, varios vecinos de ese lugar han decidido disolverlo con los ácidos corrosivos que llevan en suspensión las aguas residuales de algunas viviendas.

¡No sería posible taponar esos albañales!».

No solo era ya cuestión de facilitar el tránsito de los viandantes, de los animales de carga y de los escasos vehículos a motor que pasaban por la calle, sino que ahora le añaden un problema de salubridad pública. Una  queja constante y frecuente en la época, pues a la ausencia de alcantarillado que eliminase el problema de las aguas residuales y los malos olores, se añadía la falta de agua corriente, que no llegaría a Hinojosa hasta la mitad de los años 70.

Ni mencionando razones de salubridad, el Ayuntamiento cumple con sus  deberes, sigue a lo suyo, ignorando reclamos, por lo que. un mes después, nuestro simpáticos redactores, vuelven por su fueros y escriben: «Nos jugamos lo que quieran, a que el Ayuntamiento no es capaz de quitar el caramelo de la calle Cristo. Y lo lamentable del caso es que el público y nosotros sabemos por qué no pueden hacer ese traslado.» (Hinojosa, 19 de junio de 1932).

¿Qué razones son esas para no trasladar el chinato? Como no fuera que la Alcaldía no quisiera dar su brazo a torcer, no se me ocurre otra.


Ante la falta de repuesta, los redactores cambian de táctica y en lugar de dirigirse en abstracto al Ayuntamiento o a la Alcaldía, optan por realizar un alegato directo a las personas que forman la Corporación, con la intención de que las mismas respondan:

«Si algún concejal viviera en la calle Cristo a buen seguro que nadie arrojaría aguas sucias y pestilentes a ese lugar de la ciudad. Pero se da el caso que los señores ediles tienen su residencia bastante lejos de ese peligroso foco de infección». (Hinojosa, 3 de julio de 1932).


El Hinojosa publicó su último número el 12 de noviembre de 1933,  con la marcha de su «alma mater», Domingo Rex a Argel para ejercer como profesor, su vida llegó a su fin. Desde el mes del julio y hasta su desaparición, el caramelo no volvió a aparecer en sus páginas, cierto que la broma ya había dado de sí todo lo que podía dar, por lo que desconocemos si ganó el Hinojosa o ganó la Alcaldía, el primero, logrando su propósito de que se retirara la colosal piedra; la segunda, ignorando su labor.


Sevilla, 11 de enero de 2021.



La colección del periódico Hinojosa, está formada por 154 números, su número 1 se publicó el día 28 de septiembre de 1930 y el último el 12 de noviembre de 1933.













sábado, 19 de diciembre de 2020

DE NUEVO, LA NAVIDAD

El calendario tiene esas cosas, que esta compuesto cifras que llegan, quieras o no. De nuevo, este 24 de diciembre, será comienzo de las dos semanas más mágicas y bonitas del año, pero en un año distinto en el que cuesta creer que  volverá esa magia.

Nada mejor que volver los ojos a atrás, a la Escuela de Formación Profesional, convertida en un referente de la juventud hinojoseña y muchos otros pueblos de Los Pedroches, le permitía que pudieran tener una profesión al margen del campo, para rescatar esa magia. Eran tiempos en los que, la falta de grandes superficies y empresas cercanas, se suplía con la imaginación y las ganas de hacer cosas.

Eso sucedió en 1973, cuando en un muro del jardín exterior de la entrada, se colocó un Nacimiento de chapa hecho en los Talleres de la Escuela. 



Ese Nacimiento y su estrella, sobreponiéndose a la naturaleza, fue el primer NACIMIENTO "moderno y figurativo" que vieron mis ojos, y que hoy, traigo aquí, rescatado desde un álbum de diapositivas de mi padre, Pablo Manuel Rubio Ramos, en esos tiempos profesor del Centro.



                                                            
              FELIZ NAVIDAD,              
 CON LA ESPERANZA DE QUE, 
   ANTES QUE ACABE EL 2021,   
    PODAMOS ABRAZARNOS.      
                                                            

PODAMOS ABRAZARNOS.