domingo, 24 de enero de 2021

AYUNTAMIENTOS HINOJOSEÑOS EN EL RECUERDO

 

María Dolores Rubio de Medina, 2021.


En alguna ocasión, en este blog, he mostrado alguna fotografía tomada por los Hermanos Gómez Gil publicada en la prensa de la época, del edificio del Ayuntamiento de Hinojosa del Duque anterior a la Guerra Civil.


Tras la desgraciada contienda, por haber quedado totalmente destruida la Ayuntamiento, provisionalmente, la Corporación Local y el personal se instalaron en  en una casa cedida por D.ª Asuncion Leal en la calle Virgen de la Antigua –casa que pasó a ser propiedad de los Jareños que se construyeron en el solar dos casas– de la que recuerdo su patio con arcos lleno de cascotes de piedra. Repasando el álbum familiar, he dado con una fotografía que muestra la fachada de esa sede provisional. Es la primera casa que vemos al fondo, a la izquierda. Fijándonos con detalle, observamos en dos de los balcones los mástiles para colocar las banderas. 




Sede provisional del Ayuntamiento.
Primera casa del fondo, a la izquierda.


Tras la Guerra Civil se creó la Dirección General de Regiones Devastadas, entidad creada para facilitar la reconstrucción y reparación de los pueblos y ciudades más castigados durante la Guerra Civil. Una de sus siete oficinas comarcales estaba en Córdoba. Este ente, entre otras cosas, construyó las casas de los maestros de Regiones.


Pues bien, buceando entre los papeles del archivo de Regiones Devastadas de la Junta de Andalucía ha saltado la sorpresa. Al parecer existió un proyecto de reconstruir el Ayuntamiento con una espectacular fachada de estilo de neoclásico rematada con una torrecita con un reloj y un campanario. 

Como recuerdo de lo que no pudo ser, cuelgo las fotografías de este extraordinario proyecto que, de haberse realizado, hubiera embellecido muchísimo la estética de nuestra Plaza de la Constitución.



Alzado de la fachada principal completa





Detalle del remate frontal, con su reloj,
remate de templete y sus dos campanas.





Para las personas interesadas en bucear en las reconstrucciones y los proyectos de Hinojosa, recomiendo consultar el enlace que le permitirá descargarse, entre otras cosas, varios planos del Ayuntamiento y de la iglesia del Convento de los Carmelitas:



http://www.juntadeandalucia.es/fomentoyvivienda/portal-web/web/regiones_devastadas


jueves, 21 de enero de 2021

EL SERENO QUE PERDIÓ LA PORRA



© María Dolores Rubio de Medina, 2021.



Tiempos estos en los que se pierden o «se distraen» cosas pagadas con los dineros de los ciudadanos. De bienes que salen alegremente de las tesorerías de los Ayuntamientos, convenientemente surtidas (aunque nunca llueve a gusto de todos) por las correspondientes partidas presupuestarias que, previamente, se han obtenido ordeñando a los naturales, los residentes y los transeúntes.


En otros tiempos el dinero público se miraba con más  detenimiento, hasta el punto que su justificación y control por parte de la autoridad se ejercía con una minuciosidad atosigante, lo que en ocasiones llevaba a episodios hilarantes. Claro, que excepciones las hubo también en esas épocas.


Pues bien, rescato uno de esos episodios hilarantes, para ello me voy para atrás, a los tiempos de II República y aparece, para nuestro regocijo en las páginas del celebrado semanario Hinojosa, uno de esos episodios de control de las inversiones realizadas.


En una de las sesiones del Ayuntamiento hinojoseño, concretamente en la celebrada el 27 de abril de 1932 y presidida por el Alcalde-Presidente, a la sazón el Sr. Barbero Carrasco, uno de los concejales, el Sr. González (ignoro el partido al que pertenecía) pidió –agárrense, que vienen curvas- «que se imponga un correctivo, al sereno que perdió hace unas noches su porra de goma.» (Hinojosa, núm. 84, 1/5/1932).


Eso sí que eran sesiones ordinarias o plenos con todas de la ley, pues en ellas tenía cabida hasta discutir el paradero de «una porra de goma», y no las de los soporíferos plenos destinados a arreglar el alcantarillado, traer el agua o quitar pedruscos que entorpecían la circulación de las calles. Hay que señalar que, en los años treinta del siglo pasado, los ciudadanos tenían muy presentes las consecuencias de la I Guerra Mundial, por lo que  muchos estaban enormemente preocupados por la existencia de armamento. Los organismos internacionales entablaban negociaciones para poner de acuerdo a unos y otros. Así en febrero de 1932 se celebró una Conferencia para la reducción de armamento en Ginebra. Los Delegados de los 70 países participantes encontraron tanta dificultad para ponerse de acuerdo que las negociaciones se suspendieron en verano, y no se reanudaron hasta el año siguiente.


En este contexto deberá insertarse nuestra noticia sobre la misteriosa desaparición de una porra de goma, que era una herramienta que se probaba en muchas carnes humanas de la época. El misterio sobre el despiste del sereno se resuelve en el siguiente número del Hinojosa (núm. 85, 8/5/1932).  Gracias a un redactor que firma con el original seudónimo de DON PEPE, nos enteramos que el asunto del sereno y de su porra fue uno de los casos más pintorescos «que puedan darse en el ambiente pueblerino y ha servido de pábulo a los comentarios de la peor intención».


En efecto, no cuesta mucho imaginar a los hinojoseños haciendo «la noria»; es decir, paseando por la plaza dando vueltas a la tribuna o glorieta de los músicos, mientras echaban un ojo al sereno y trataban de contener la risa al pasar a su lado.


Resulta que, según DON PEPE, la distracción de la porra del atuendo oficial de nuestro protagonista más que a su descuido había obedecido a su diligencia. El sereno «inflamado por los más nobles y humanitarios sentimientos», derivados de las conversaciones del desarme que se realizaban en Ginebra, donde se discutía la manera de evitar que los pueblos «se aventuren otra vez por los caminos feroces de la guerra», era una de las personas muy interesadas en el tema de «acabar con las armas, desterrar los medios de destrucción».


El sereno a quien se pretendió sancionar, lo que merecía en realidad era «un homenaje de admiración y respeto», porque, según DON PEPE, «el pobre hombre se limitó a esconder su porrita de goma, para colaborar así con el desarme universal que ha de acordarse en breve. Ahora resulta que, en lugar de un correctivo, lo que está pidiendo ese funcionario municipal es un artístico pergamino con el estupendo titulo de PRIMER SERENO PACIFISTA».


Pues ya lo leen, las sorpresas que nos llevamos cuando miramos atrás. Mi conclusión es que los colodros, además de regocijarnos con la Catedral de la Sierra, el Pilar de los Llanos y otros monumentos y aledaños, podemos expandir nuestro orgullo por haber tenido el PRIMER SERENO PACIFISTA DE LA HISTORIA MUNDIAL.


¡Habrá que levantarle un monumento! ¿Al sereno o a la porra? 



Sevilla, 21 de enero de 2021. 

II Año del Glorioso Bicho Fiero.






lunes, 11 de enero de 2021

EL CARAMELO



© María Dolores Rubio de Medina, 2020


Cierto que el tema que trato no es novedoso, en alguna de las viejas revistas de Feria recuerdo haber leído algo sobre el famoso caramelo que en la II República ocupó las páginas del semanario Hinojosa, en concreto dentro del apartado «Fogonazos».  El periódico local realizó varias llamadas de atención a la Corporación para que retirase una piedra de gran tamaño de una calle de Hinojosa del Duque. 


Que un pedrusco colosal, cariñosamente bautizado como caramelo apareciese, al menos, 8 veces en las páginas del Hinojosa, que solo disponía de unas 8 hojas por número, salvo excepciones extraordinarias, demuestra el interés que el tema despertó en los lectores y, sobre todo, es prueba del ingenio de la redacción para zaherir al poder político local, criticando  su incapacidad para resolver problemas que interesan a la ciudadanía.


Fue el 1 de enero de 1931 cuando el Hinojosa publicó unas líneas que acabarían provocando una revolución en los lectores, a tenor de ese tira y afloja de los redactores del periódico con la persona ocupante de la alcaldía, que duró año y medio.

En el apartado «Fogonazos» que servía para realizar llamadas de atención y dar avisos,  aparecieron esta líneas:

«A la entrada de la calle Cristo hay, desde hace muchos meses, una piedra de colosales dimensiones. Parece puesta exclusivamente para que alguien se rompa la cabeza. ¿No podría el Sr. Alcalde ordenar el traslado de tan excelente ejemplar a otro sitio más apartado?».


Créanlo o no, un año después el chinato seguía en el mismo sitio, con lo que la redacción vuelve a hacer las delicias de  los ciudadanos, rebautizando el dichoso elemento.

Así, el 3 de enero de 1932, unas líneas dan cabal medida de la desidia municipal, pues el Hinojosa publica lo siguiente: «Continúa en posición cúbito supino, el caramelo de piedra avecinado a la entrada de la calle Cristo».


Pero «nanay, naranjitas de la China», otros quehaceres más importantes tendrían los ocupantes temporales –todo poder político es temporal, si no se gana en las urnas, se pierde con la visita de la de la guadaña– para prestar atención a ese problema. La mayoría de las veces, se llega al punto de no reconocer la realidad, sencillamente porque «quitar el chinato» hubiera sido dar la razón a los redactores del periódico. Así que, como el pedrusco seguía tan pimpante en el mismo sitio, los redactores vuelven a la carga y con bastante generosidad, pues pretenden quitarle trabajo al Ayuntamiento: «HINOJOSA solicita permiso a la Alcaldía para trasladar a otro lugar por cuenta propia, el caramelo magnífico que yace a la puerta de la taberna de Benito. ¡Y si el Ayuntamiento tiene mucho interés en él, no tenemos inconveniente alguno de subirlos a las oficinas para que sirva de pisapapeles.» (Hinojosa, 17 de enero de 1932).


Como ni permiso, ni pisapapeles, ni «ná», al cabo de poco más de dos meses, los redactores retoman el asalto. Esta vez lo plantean como un reto: «¿A que no es capaz el Ayuntamiento de mandar quitar la famosa piedra que hay a entrada de la calle Cristo?». (Hinojosa, 27 de marzo de 1932).


Por estas fechas, la opinión nacional e internacional estaba centrada en las noticias del secuestro del hijo del aviador Charles Lindbergh, secuestrado el 1 de abril de 1932 y que apareció muerto dos meses después, el 12 de mayo de 1932. En este contexto pudiera entenderse el siguiente comentario que apareció en el recuadro del «Fogonazo»:

«Ya apreció el niño Limberg. Brindemos al municipio la idea de obsequiarlo con ‘’caramelo’’ de la calle Cristo.

¡Esas golosinas son el encanto de chicos y grandes...!». (Hinojosa, 10 de abril de 1932).

Por la fecha del comentario, 10 de abril, es probable que los redactores hubieran dado por válido algún rumor sobre la aparición del niño secuestrado.


Será a finales del mes de mayo cuando nuestros amigos vuelvan a la carga. El Hinojosa del día 19 de mayo de 1932 deja claro que la Alcaldía se enfrenta a una redacción tenaz, que no cede en sus pretensiones, que ameniza con un humor delicioso. Para regocijo de grandes y chicos, suelta su «Fogonazo»: «Ante la resistencia de las autoridades a trasladar a lugar más apropiado el famoso caramelo de la calle Cristo, varios vecinos de ese lugar han decidido disolverlo con los ácidos corrosivos que llevan en suspensión las aguas residuales de algunas viviendas.

¡No sería posible taponar esos albañales!».

No solo era ya cuestión de facilitar el tránsito de los viandantes, de los animales de carga y de los escasos vehículos a motor que pasaban por la calle, sino que ahora le añaden un problema de salubridad pública. Una  queja constante y frecuente en la época, pues a la ausencia de alcantarillado que eliminase el problema de las aguas residuales y los malos olores, se añadía la falta de agua corriente, que no llegaría a Hinojosa hasta la mitad de los años 70.

Ni mencionando razones de salubridad, el Ayuntamiento cumple con sus  deberes, sigue a lo suyo, ignorando reclamos, por lo que. un mes después, nuestro simpáticos redactores, vuelven por su fueros y escriben: «Nos jugamos lo que quieran, a que el Ayuntamiento no es capaz de quitar el caramelo de la calle Cristo. Y lo lamentable del caso es que el público y nosotros sabemos por qué no pueden hacer ese traslado.» (Hinojosa, 19 de junio de 1932).

¿Qué razones son esas para no trasladar el chinato? Como no fuera que la Alcaldía no quisiera dar su brazo a torcer, no se me ocurre otra.


Ante la falta de repuesta, los redactores cambian de táctica y en lugar de dirigirse en abstracto al Ayuntamiento o a la Alcaldía, optan por realizar un alegato directo a las personas que forman la Corporación, con la intención de que las mismas respondan:

«Si algún concejal viviera en la calle Cristo a buen seguro que nadie arrojaría aguas sucias y pestilentes a ese lugar de la ciudad. Pero se da el caso que los señores ediles tienen su residencia bastante lejos de ese peligroso foco de infección». (Hinojosa, 3 de julio de 1932).


El Hinojosa publicó su último número el 12 de noviembre de 1933,  con la marcha de su «alma mater», Domingo Rex a Argel para ejercer como profesor, su vida llegó a su fin. Desde el mes del julio y hasta su desaparición, el caramelo no volvió a aparecer en sus páginas, cierto que la broma ya había dado de sí todo lo que podía dar, por lo que desconocemos si ganó el Hinojosa o ganó la Alcaldía, el primero, logrando su propósito de que se retirara la colosal piedra; la segunda, ignorando su labor.


Sevilla, 11 de enero de 2021.



La colección del periódico Hinojosa, está formada por 154 números, su número 1 se publicó el día 28 de septiembre de 1930 y el último el 12 de noviembre de 1933.













sábado, 19 de diciembre de 2020

DE NUEVO, LA NAVIDAD

El calendario tiene esas cosas, que esta compuesto cifras que llegan, quieras o no. De nuevo, este 24 de diciembre, será comienzo de las dos semanas más mágicas y bonitas del año, pero en un año distinto en el que cuesta creer que  volverá esa magia.

Nada mejor que volver los ojos a atrás, a la Escuela de Formación Profesional, convertida en un referente de la juventud hinojoseña y muchos otros pueblos de Los Pedroches, le permitía que pudieran tener una profesión al margen del campo, para rescatar esa magia. Eran tiempos en los que, la falta de grandes superficies y empresas cercanas, se suplía con la imaginación y las ganas de hacer cosas.

Eso sucedió en 1973, cuando en un muro del jardín exterior de la entrada, se colocó un Nacimiento de chapa hecho en los Talleres de la Escuela. 



Ese Nacimiento y su estrella, sobreponiéndose a la naturaleza, fue el primer NACIMIENTO "moderno y figurativo" que vieron mis ojos, y que hoy, traigo aquí, rescatado desde un álbum de diapositivas de mi padre, Pablo Manuel Rubio Ramos, en esos tiempos profesor del Centro.



                                                            
              FELIZ NAVIDAD,              
 CON LA ESPERANZA DE QUE, 
   ANTES QUE ACABE EL 2021,   
    PODAMOS ABRAZARNOS.      
                                                            

PODAMOS ABRAZARNOS.





miércoles, 16 de diciembre de 2020

EN TORNO A LA FUNDACIÓN E INAUGURACIÓN DEL CONVENTO DE PADRES CARMELITAS COMO CENTRO DE ENSEÑANZA EN HINOJOSA DEL DUQUE (CÓRDOBA), 1889-1890.

 

por   Feliciano Casillas Sánchez. 

Cronista de Belalcázar (Córdoba).


En un reciente artículo de DIARIO CÓRDOBA, dentro de la sección PROVINCIA, del martes 8 de diciembre del presente año de 2020, entre las páginas 16-17, titulado CARMELITAS EN HINOJOSA, más allá del legado humano, del profesor de Historia Isidro Rodríguez, éste realiza un somero recorrido por la institución del Convento de los Padres Carmelitas desde la fundación e inicios hasta su desaparición como centro de enseñanza, haciendo hincapié sobre todo en su legado y la huella que dejó en esta localidad. En el apartado titulado El comienzo, dice lo siguiente: «Sobre las ruinas de un convento franciscano del S.XVI, los carmelitas levantaban una nueva casa en Hinojosa del Duque el 24 de octubre de 1890. Por iniciativa del arcipreste Francisco de Paula Romero Bolloqui "El Condesito" y a instancias del Obispo de la diócesis, monseñor Herrero, el 22 de julio de ese año el ministro Fernández Villaverde firmaba la orden para fundar el nuevo convento. Apenas quedaban en pie los restos del viejo monasterio abandonado por el ímpetu desamortizador...».

En torno a esta nueva fundación religiosa de enseñanza en Hinojosa del Duque (Córdoba) nos centraremos, aportando el punto de vista de las crónicas de la época, en la última década del S.XIX, dentro de la Regencia de la Reina María Cristina (1885-1902), viuda de Alfonso XII, en un año, 1890, de cambio en el juego político prediseñado del turno pacífico entre los gobiernos del Partido Liberal de Práxedes Mateo Sagasta y el Partido Conservador que lideraba Antonio Cánovas del Castillo. Téngase en cuenta también que es la época del Papa León XIII, decidido renovador de la iglesia católica y la enseñanza, propugnando la fundación de nuevos centros en consonancia (y alerta frente a las doctrinas políticas del socialismo y el anarquismo) con los tiempos de revolución social y política, que luego plasmaría en la encíclica Rerum Novarum (15 de mayo de 1891).

Nos acercaremos a esta nueva fundación a través de las páginas de DIARIO DE CÓRDOBA, uno de los más importantes periódicos de la capital y la provincia, decano de la prensa, que arranca en 1849. Así veía en sus páginas, a finales de 1889, en el mes de noviembre, la nueva fundación en Hinojosa: «Nueva Comunidad.- Dice el Boletín Eclesiástico de este Obispado: "Indicada hace algún tiempo la idea de la fundación de un Convento de Religiosos en la importante villa de Hinojosa, el señor Arcipreste de la misma, Don Francisco Romero Bolloqui manifestó deseos de que la Comunidad fuera de los Padres que se dedican a la enseñanza, con el objeto de que, además de las utilidades que ha de reportar a todos los pueblos de aquella parte principalísima de la Diócesis la predicación y el ejercicio de los demás ministerios, obtuvieran la de poder educar a los jóvenes y, sin grandes sacrificios, estudiar la segunda enseñanza. Nuestro Excmo. e Ilmo. Prelado, atento siempre a todo lo que pueda contribuir al bien espiritual y utilidad de los fieles, trató con los superiores de diferentes Comunidades, habiéndose fijado por último en la de Padres Carmelitas calzados, con los cuales sentó las bases de la fundación. Hoy tenemos el gusto de anunciar que las obras del nuevo convento, construido de planta y a expensas del celoso Arcipreste, el citado Don Francisco Romero Bolloqui1, y de la Iglesia, reparada y dotada de todo lo referente al culto por nuestro excelente Prelado, van muy adelantadas, estando muy próxima la época en que podamos dar cuenta de su inauguración»2. En este breve artículo se dan las claves de esta nueva fundación, con una apuesta decidida por la enseñanza, y la elección de los Padres carmelitas como los más idóneos para realizar tal cometido, según los deseos de su promotor, Romero Bolloqui. Por estas fechas (noviembre de 1889) las obras sobre el antiguo Convento de San Diego de Alcalá3, en su renovación y transformación como nuevo centro de enseñanza, avanzan a buen ritmo, y para el próximo año de 1890 se espera su inauguración.

Entramos, con las páginas de Diario de Córdoba, en el nuevo año de 1890, donde se suceden las noticias sobre el nuevo centro de enseñanza, cuando han acabado las obras a finales del mes de julio, camino ya de su solemne inauguración: «Nuevo Colegio.- El día 15 de Octubre próximo tendrá lugar en la villa de Hinojosa, importante población de la sierra de Córdoba, la inauguración de un colegio de segunda enseñanza que ha fundado el distinguido sacerdote señor Don Francisco Romero Bolloqui, digno arcipreste de la villa referida, con el concurso del Excmo. e Ilmo. Sr. Obispo de la diócesis, que ha cooperado eficazmente al término de las obras de reedificación del local en el que el colegio se establece. La enseñanza estará a cargo de una comunidad de Carmelitas Calzados, cuya instalación fue aprobada por Real Orden de 22 de julio último. La inauguración del Convento y del colegio estará presidida personalmente por nuestro dignísimo Prelado. El Señor Romero, que ha desembolsado cuantiosas sumas para lograr su noble y civilizador propósito, dota a Hinojosa de un importante centro de enseñanza que ha de llevar indudablemente beneficios no despreciables a la juventud estudiosa, que desee aprovechar las ventajosas condiciones con que ha de facilitarse la enseñanza en el nuevo colegio»4.

Se acerca el momento de la inauguración del nuevo centro en el mes de octubre, y es importante contar con la presencia del máximo responsable de la jerarquía eclesiástica en Córdoba, el obispo Sebastián Herrero y Espinosa de los Monteros (1822-1903)5, el cual se ha retirado unos días de toda actividad para restablecerse en su salud: «Como oportunamente anunciamos, anteayer en el tren correo de la línea de Sevilla llegó a esta capital el Excmo. E Ilmo. Sr. Don Sebastián Herrero y Espinosa de los Monteros, dignísimo Prelado diocesano, después de permanecer algún tiempo en sus posesiones de Sanlúcar de Barrameda, a donde había acudido en busca del restablecimiento de su salud, que afortunadamente ha conseguido en gran parte gracias al descanso de las pesadas tareas que le impone su elevada jerarquía. En la semana próxima saldrá S.E.I. para Hinojosa del Duque con objeto de inaugurar el Convento y colegio de Padres Carmelitas, y si el tiempo lo permite, practicar la Santa Pastoral Visita. Saludamos respetuosamente al ilustre varón que rige la católica grey cordobesa»6. Siempre resultan curiosas y hasta graciosas las expresiones que se utilizan para referirse a figuras tanto políticas como religiosas, tratando de rematar estas líneas con el máximo respeto, pero rayando en la complacencia gratuita, que sin embargo no deja de sonrojar hasta al más recalcitrante.

Y llega el momento de su inauguración, que tiene lugar el 21 (no el 24, como señala el artículo reciente) de octubre de 1890, con la asistencia de Monseñor Herrero. Así se narró en las páginas de Diario de Córdoba: «HINOJOSA.- Octubre, 21.- "Como le ofrecía en mi anterior, le amplío algunas noticias que se relacionan con la estancia en esta población de nuestro respetable Prelado. A las nueve de la mañana el repique general de campanas anunció al vecindario que su ilustre huésped se dirigía a la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, donde S.E.I estuvo durante tres horas, administrando el sacramento de la Confirmación. A las doce próximamente abandonó el templo y se dirigió de nuevo a su hospedage, que como le decía en mi anterior, le estaba preparado en la casa del Arcipreste Señor Romero Bolloqui, y por la tarde continuó la visita de las demás iglesias. El Convento de religiosos Carmelitas fue objeto de un detenido examen. El señor Obispo recorrió todo el edificio, admirando la magnificencia de la obra y su artístico decorado. Después, y rodeado de multitud de personas que respetuosamente saludaban a nuestro ilustre Pastor, dirigiose a la Ermita de San Sebastián y más tarde a la de San Isidro, en donde se detuvo largo rato admirando cuanto de notable se encierra en el referido Santuario. Como le dejo indicado, el Excmo. Señor Obispo va acompañado a todas partes por este católico pueblo y sus autoridades, observándose la falta del digno secretario del Ayuntamiento Don Braulio Gómez Navarro, que actualmente se encuentra enfermo.- El Corresponsal»7. Se produce el inevitable y siempre esperado baño de multitudes que estas visitas generan (y buscan también) para deleite de los corresponsales de la prensa, en una crónica que quiere destacar a toda costa lo católicos y respetuosos que son en su inmensa mayoría los habitantes de los pueblos que se visitan para con estos actos de índole religiosa, del pastor rodeándose gozosamente de su fiel rebaño.

Comienza así a andar en octubre de 1890 un importante centro de enseñanza y formación en la localidad de Hinojosa del Duque, que se mantendría, a pesar de los avatares históricos y sus zarpazos ocasionales, hasta los años 70 del convulso S.XX.


Fecha cierre artículo: 

10 de diciembre de 2020.


*   *   *


1 Francisco de Paula Romero Bolloqui (1843-1876), destacado personaje histórico de Hinojosa. El padre Juan Ruiz, en su LA ILUSTRE Y NOBLE VILLA DE HINOJOSA DEL DUQUE, 1922, le dedicó las páginas 239 a 242, en una completa semblanza de la figura destacada en este artículo.


2 DIARIO DE CÓRDOBA, 5 de noviembre de 1889, pág. 3.

3 La creación del Convento de San Diego de Alcalá se debe a la iniciativa de los Alcaldes, Justicias y Regimiento de la villa de Hinojosa. El papa Sixto V, mediante bula, aprobaba su fundación el 13 de diciembre de 1589. Don Fernando Mohedano Saavedra, Provisor General del Obispado de Córdoba, puso en ejecución dicha bula el 13 de febrero de 1591. Para solar del convento se adquirieron unas casas, propiedad de Juan Martín Cuadrado. Los gastos de la obra fueron costeados por el municipio hinojoseño. La brevedad de su construcción indica que los primeros años de su existencia fueron modestos: el 30 de mayo de 1591, tres meses y medio después, era bendecido el nuevo convento con la asistencia del cabildo secular, clero y el pueblo. Su existencia duró, tras los avatares de la Guerra de la Independencia (1808- 1814), hasta la desamortización de Mendizábal en 1835. En Romero Fernández, Luis (Cronista de Hinojosa del Duque). «El Convento franciscano de San Diego de Alcalá, de Hinojosa del Duque, durante la Guerra de la Independencia», CRÓNICA DE CÓRDOBA Y SUS PUEBLOS, Tomo IV, Córdoba, 1995, pag.257. 

4 DIARIO DE CÓRDOBA, 15 de agosto de 1890, pág. 3.

5 Sebastián Herrero y Espinosa de los Monteros nace en Jerez de la Frontera, Cádiz, el 20 de enero de 1822. Obispo de varias diócesis, el 15 de marzo de 1883 se hace cargo de la diócesis de Córdoba, hasta que en 1893 en designado senador por el Arzobispado de Sevilla. El 22 de junio de 1903 el Papa León XIII le nombra Cardenal de Valencia, pero no dura mucho, pues el 9 de diciembre de 1903 muere en Valencia. Datos de: http://dbe.rah.es/biografias/35250/sebastian-herrero-y-espinosa-de-los-monteros

6 DIARIO DE CÓRDOBA, 3 de octubre de 1890, pág. 2.

7 DIARIO DE CÓRDOBA, 24 de octubre de 1890, pág. 3.

jueves, 10 de diciembre de 2020

DUELO EN LA VILLA DE HINOJOSA



© María Dolores Rubio de Medina, 2020

© Santos Ortega Gómez, 2020



Una de las pocas alegrías de este año tan difícil, la hemos encontrado gracias a las nuevas tecnologías que nos han permitido bucear en el maravilloso Archivo Histórico de la Nobleza. En mitad del confinamiento, Santos, echando mano de sus conocimientos de paleografía, rescató unos archivos digitales con esta leyenda: 

«Belalcázar

Caxon 16

Número 37

---------------------

Hinojosa

Mayo 15

Año 1631

Legajo 336.2 (19)

AH.N

Osuna»

Con esos mimbres, dedicó varias semanas a la traducción, leyendo la inexplicable letra enrevesada de los pergaminos digitalizados, hasta que consiguió transcribir el texto y me lo mandó para que lo leyese.

Los papeles recogían la declaraciones de los testigos que habían visto pelearse a dos hombres ilustrados delante de la Catedral de la Sierra, a plena luz del día. No sabemos por qué se dieron a estocadas, solo que uno atravesó corriendo la plaza, chillando: «algún cabrón cornudo dio de bofetadas a mi muchacho» y la liaron. ¡Vaya si la liaron! Se enfrentaron en un duelo desencadenando el testimonio de un muletilla, el de la mujer de un sastre, el de un zapatero, el de un vicario, el de un Padre de Menores (especie de Fiscal de la época), etc. 

Estupefactos, descubrimos que aquellas página amarillentas, conservadas en el Archivo de la Nobleza de Toledo, contenían la esencia de la Hinojosa del siglo XVII para lo bueno y para lo malo.

Pensamos que los testimonios darían buen juego para un «teatrito» que se representase ante el incomparable marco de la Iglesia de San Juan Bautista, el legado más grandioso que los hombres y mujeres hinojoseños dejaron a la posterioridad. Teníamos claro que no queríamos contar la Historia, sino hacer una comedia basada en hechos históricos, echando mano de los tópicos comunes que nos unen a los colodros, sin tener en cuenta el tiempo en que sucedieron.

En una semana, por esos inexplicables afanes que empujan a la gente a meterse en dónde no les llaman, nos encontramos con un manuscrito, que  nos cruzamos  una y otra vez –la de kilómetros que se ha hecho el manuscrito de Hinojosa a Sevilla, y a la inversa; el solito, saltándose por correo electrónico el confinamiento y el perímetro impuestos por pandemia– para quitar comas, poner puntos, corregir faltas, etc.


Un día dijimos: ¡hasta aquí hemos llegado! Y lo subimos a la plataforma NINFA de la Junta de Andalucía para registrarlo como OBRA DE TEATRO y así  acreditar que es nuestro y solo nuestro.

Dicen que tras ardua labor, vienen los tiempos de descanso, pero no. Nosotros no paramos. Seguimos dándole vueltas y más revueltas. Esa obra, por los malos tiempos del coronavirus, no se nos podía quedar en las tripas del ordenador esperando que se pudiera representar, muerta de risa.

Así que, otra vez, volvimos a las andadas, después de presentarla en Hinojosa en la soledad de la Plaza de la Constitución, entre las dos olas de la pandemia, volvimos a repasar faltas, quitar puntos, meter comas, corregir personajes, etc.



Los autores presentando el manuscrito frente
al escenario natural de la obra, la Catedral de la Sierra.


Pensamos en una portada, obra de Santos, a la que añadimos personajes recortados de los pliegos de cordel, todo porque nos encaprichamos con un «escribano», al que había que darle protagonismo como fuera. !Y se lo dimos¡




Portada.


Hecha la maqueta, la rematamos en plan padre Juan Ruiz, reproduciendo en la contra nuestras andanzas en forma de triángulo invertido.



Contraportada.



Y vuelta a empezar con las fatigas y desconsuelos, buscando una imprenta «apañá» que nos sacara del apuro, y tan magníficamente nos ha sacado, que hoy mismo, os presentamos nuestro librito:


Ante ustedes:


D U E L O    E N    L A    V I L L A    D E    H I N O J O S A










Ya sabemos que ustedes esperaban una sinopsis, pero nosotros a lo nuestro, a innovar para bien o para mal, que somos muy de don Quijote y como se dice en nuestra obrita:


«... cambiar el mundo amigo Sancho,

... no es locura ni utopia, sino justicia».


En Hinojosa del Duque y Sevilla, 

10 de diciembre de 2020.