domingo, 22 de julio de 2018

A VUELTAS CON LOS LIBROS Y LIBRETOS DE «LA VAQUERA DE LA FINOJOSA»


© María Dolores Rubio de Medina, 2018


Al margen de las famosas Serranillas del Marqués de Santillana (1398-1458), escritor que forma parte de los libros de textos escolares, la obra teatral más antigua que lleva el título de La vaquera de la Hinojosa fue escrita por Luis de Eguílaz (1830-1874). Este autor la imaginó para la actriz Cándida Dordalla, que representó el papel de Catalina, la vaquera, en las tablas del Teatro Príncipe de Madrid, siendo estrenada el día 6-9-1856.


La mitomanía de "La vaquera": obras de Eguílaz y Benítez, vídeos de la I y IV edición.

Se trata de una obra estructurada en tres actos; el primero con XI escenas, el segundo con XII escenas, y el tercero con VIII, más una «escena última». Entre los personajes se encuentran Íñigo López de Mendoza, el marqués de Santillana, y Jorge Manrique. Los escenarios principales de cada acto son: un valle limitado por altas montañas; una sala del castillo de Íñigo (acto segundo); y el interior de la casa de Alonso, padre de Catalina. 
La obra está situada en un lugar indeterminado de la geografía gallega, llamado «Hinojosa de la Frontera» (Hinojosa del Duero, a unos 100 kms. de la frontera portuguesa, es el lugar más real que se me ocurre), aunque a veces, se menciona Castilla, lo que genera dudas acerca del sitio de escenificación de los hechos.
Se trata de una obra de carácter amoroso, en el que un noble –López de Mendoza– conoce a una vaquera, de la que se enamora. La tía del noble que se hace llamar prima, desacredita a la vaquera acusándola de barragana, todo porque defiende el derecho de su «primo» a casarse con una mujer de su condición, para no dar disgustos a su madre. En el fondo, lucha por ser ella la futura esposa de su sobrino. A consecuencia del acto de Alonza, la tía del marqués, el deshonor cae sobre la vaquera y su familia; por ello el cabeza de familia, Alonso, pretende matar al causante de la deshonra. El amor de la pareja acaba imponiéndose ante los malentendidos y Alonso recupera, de esta manera, su honor.
La obra, escrita en verso, es de lectura muy difícil, con un lenguaje muy arcaico y sin hechos relevantes que destacar. En definitiva, se trata, en mi opinión, de un auténtico «truño», que carece de fuerza dramática por sí sola, puesto que las comparaciones en teatro amoroso llegamos hacerlas, en el subconsciente, con la obra Romeo y Julieta de Shakespeare, y la vaquera carece de los elementos dramáticos de aquella: un intenso amor entre los hijos de dos familias enfrentadas, que solo dura tres días y acaba con algunos muertos.
En las versiones teatrales populares que se representan en otros pueblos próximos a Hinojosa, como El alcalde de Zalamea o Fuente Obejuna, incluso en El halcón y la columna (Belálcazar), los libretos que sirven de soporte a las representaciones teatrales son sólidos, al estar basados en hechos históricos reales; y, sobre todo, porque las dos primeras obras teatrales sobresalen por haber sido escritas por autores que forman parte de la historia de la literatura mundial (Calderón de la Barca y Lope de Vega).
Los sucesos que sirven de soporte a las obras citadas, no son comparables con los de una obra teatral que se desarrolla en un pueblo donde nunca ha pasado nada, según Rafael Ramírez de Arellano –y lo cito por acudir a un autor no contaminado con la parafernalia de la vaquera que empezó a partir de 1998, con su primera representación–. Este investigador, en 1904, sin ninguna dudas señala a Hinojosa como el lugar al que se refiere el marqués de Santillana, cosa que a la fecha, no ha podido demostrarse. Para Ramírez de Arellano «…ningún hecho memorable se consigna en las historias de este pueblo [Hinojosa], y hoy, es villa bastante rica y poblada, sigue fuera del comercio de las letras, como todos los pueblos que están lejos de las vías de comunicación, y apenas para llegar a ellos, cuentan con caminos de herradura». 
Por otro lado también influye el hecho de que Eguílaz tenía fama de cerrar sus obras con malos finales y esta apreciación no es mía. La observación ya aparecía, con mucha ironía, en el maravilloso periódico que se editó en nuestra ciudad durante un tiempo, el llamado Hinojosa –Año III, 6/11/1932, núm. 110, pág. 7–, donde nos dejaron escrito que, según los críticos, lo mejor de las comedias de Eguílaz eran «siempre los versos de la última escena, porque lo mejor de las cosas malas, es acabar». Aclaro para evitar malentendidos, que el periódico tenía una clara inclinación por la  izquierda (y lo aclaro porque en este país la cultura de verdad parece que es patrimonio exclusivo de la izquierda y sólo parece prestarse atención a las opiniones de los «intelectuales» de esta inclinación), y fue un fervoroso defensor de la II República, sin que, por ello, se dejara ofuscar en sus firmes opiniones cuando consideraba que los gobernantes adoptaban decisiones inadecuadas; pero, dejemos la política y volvamos a lo nuestro, al final del texto, para que cada uno de nosotros podamos valorar si el Hinojosa acierta en su observación. 
El final son los últimos versos puestos en boca de Catalina, la vaquera, pronunciados después de que su padre rehabilitase su honor ante el pueblo, pues ha hija había sido acusada, falsamente por la tía del marqués, de barragana: 
¿Non soy ya vaquera de la Hinojosa?
                 …
Si una verdad sola
el mundo ha guardado,
cual roja amapola
que crece en los prados, 
y sola levanta
su hermoso calor,
¡esa verdad santa
se llama amor!



Exposición sobre "La vaquera" en el Centro Cultural de Hinojosa del Duque.

Cuando se representó por primera vez la obra de teatro popular La vaquera de la Finojosa, por los vecinos del pueblo, hace veinte años, el día 7-8-1988, ni el principio ni el final de la obra de Eguílaz importaban, por la sencilla razón que se desconocía su existencia; por lo que para representarla, se encargó expresamente la creación de un libreto al dramaturgo cordobés Francisco Benítez Castro (1944-2017).
Este autor, tristemente fallecido el pasado año, escribió una obra titulada La vaquera de la Finojosa. Retablo para un teatro popular. El texto gira sobre la representación –muy visual– de tres serranillas del Marqués de Santillana, la de la famosa vaquera, la de la serrana de Boxmediano y la serranilla de Menga de Manzanares. Consta de un Proemio y 12 escenas, en muchas de las cuales, el autor adopta el papel de director de obra y ofrece, hasta tres alternativas a la representación escénica, en función de la mayor o menor disponibilidad presupuestaria que hubiera para representar la obra. Muchas escenas carecen de diálogos, por ejemplo, la primera escena, es una simple representación visual de la entrada, en el escenario de la Plaza de la Constitución de Hinojosa del Duque, de los personajes. Este recurso permite llenar el enorme espacio de la mitad de la plaza con figurantes a pie o montados a caballo, todos ellos vestidos con recreaciones de vistosos ropajes del siglo XV, aproximadamente, los cuales protagonizan una espectacular y colorida puesta en escena, sin necesidad de diálogo.
El Proemio se inicia con el paso por el pueblo de la reina Isabel, la Católica, hecho del que no se han descubierto pruebas documentales históricas a la fecha(1), que al tener noticia de la representación, decide quedarse para verla como espectadora.  
El núcleo del argumento es muy similar a la obra de Eguílaz, se trata de un noble que escribe y representa las tres serranillas, entre ellas su enamoramiento de la vaquera y la defensa que hace esta de su integridad puesto que «non es deseosa/ de amar, nin lo espera», por lo que solo puede ofrecerle amistad al marqués, no amor; al mismo tiempo, la sombra de la posible deshonestidad de la muchacha se agita, sutilmente, a lo largo de la obra.
Se trata de un texto teatral de frases cortas, rápidas y con un desarrollo muy ágil, a diferencia del plomizo texto de Eguílaz, en el que se introducen modismos locales –por ejemplo, el famoso «¡Que barbaridad!», que tanto repiten las mujeres del coro–, gastronomía local (hornazo de fideos, olla de carnaval, rin-ran, cachorreñas, perrunas, etc.); así como la defensa a ultranza de la arquitectura local, representada, básicamente, por la Catedral de la Sierra, cuyos planos y futura construcción es mostrada por maestro de obras de la iglesia.
Las escenas se suceden unas a otras sin hilo argumental sólido que las una, lo que no ocurría en la obra de Eguílaz, muchas veces están enlazadas por grupos de mujeres del pueblo, que actúan al estilo de los coros de las tragedias griegas que introducen dramatismo al texto con sus ropajes muy teatrales y exagerados. Estas mujeres, hacen punto y aparte en el desarrollo de la trama principal, actúan como intermediarias que explican detalles de la obra para que el espectador pueda seguir el hilo argumental, al mismo tiempo cuentan otras cosas que nada tienen que ver con la trama, así nos adentran en las costumbres locales, como ocurre con el coro final, que explica, mientras el marqués abandona el pueblo sin el amor de la vaquera pero con su amistad, la ritualidad del pan en la fiesta de San Benito. 
En todo caso, cabe señalar que la obra de Benítez cuenta con un elemento muy útil y que, en estos tiempos, se ha convertido en un grito de lucha: la necesidad de recabar el consentimiento de la protagonista, cosa que no he detectado en la obra de Eguílaz, donde lo importante parece ser el consentimiento dado por el padre de la vaquera al requerimiento en amores que realiza el marqués, presuponiéndose un consentimiento tácito por parte de la amada.
En la escena X el marqués que se marcha, desea despedirse de la vaquera, y pide a la muchacha que informe de ello a su madre con la finalidad de pedirle el consentimiento para hablarla. La vaquera, muy atinada, responde como una mujer libre, fuera de su época: 
Preguntadme vos a mí
si yo quiero hablar con vos.


Cartel de la VI representación, fotografiado en el Centro Cultural de Hinojosa.



Lo que hasta ahora he escrito, no son mis impresiones sobre la representación teatral en sí misma considerada, sino tan solo las que he extraído de la lectura de los dos textos publicados en libro con el título de La vaquera de la Finojosa. Al margen, existen, al menos, siete libretos distintos sobre la obra de teatro, que cómo es lógico, recogen las adaptaciones y fusiones, realizadas por otros escritores y/o los directores de turno (1998, 1999, 2002, 2006, 2010, 2014 y 2018), los cuales, que yo sepa, no han sido publicados en formato libro y sobre los que es muy difícil documentarse, pues salvo excepciones; en muchos casos desconozco si son adaptaciones de la dirección o de profesionales de la escritura contratados para la ocasión.
La primera puesta en escena de la vaquera en Hinojosa del Duque, se realizó en el año 1998, coincidiendo con el VI centenario del nacimiento del Marques de Santillana, cuyo libreto se basó exclusivamente en la obra teatral de Benítez y fue dirigida por Francisco García. La obra tuvo una extraordinaria repercusión, por su espectacular puesta en escena en la que intervinieron unos 200 vecinos vestidos de época, los cuales la escenificaron acompañados de caballos, vacas, ovejas, etc. Su impacto fue un reclamo nacional e internacional para la ciudad, y ocurrió algo que pocas veces sucede con las noticias que no son una calamidad o una desgracia; el pueblo y la obra aparecieron, durante algunos minutos, en los telediarios nacionales. El éxito de público y de crítica sirvió para que, al año siguiente, en 1999, se representara por segunda vez, dirigida en esta ocasión por Mercedes Castro(2). La obra, por su coste y gran complejidad técnica, pasó a ser representada cada cuatro años, siendo el año 2002 cuando, por tercera vez, se representó de nuevo, basándose en la obra de Benítez y fue dirigida por Carlos María Blanco.
En la representación desarrollada en el año 2006, el director fue José Caballero Mansilla; parece ser que fue una fusión de las obras de Eguílaz y Benítez, con lo que podría haber sido este el primer año de la puesta en escena de ambas obras teatrales(3).
En la representación que se realizó en el año 2010, el libreto tuvo cambios significativos, pues se introduce al cardenal Mendoza como acompañante de la reina Isabel. 
En el año 2014, el libreto daba prioridad a la obra de Eguílaz. La redacción del texto fue realizada por Antonio Javier Cortes, el cual lo adoptó «a las calles» y la historia de Hinojosa del Duque (ABC de Sevilla, 4/8/2014). El autor, en la entrevista, aclaró la necesidad de adaptar un texto escrito en castellano antiguo de difícil su compresión, y especialmente para  introducir «localismos, gastronomía, historia del municipio, tradiciones populares». Al parecer, partir de una obra original con un lenguaje incompresible fue objeto de crítica, así mismo lo fue la forma que presentar la historia de la localidad, al introducir ciertos monumentos (Catedral y el Pilar de los Llanos) en el siglo XV, cuando aún no estaban construidos. Por todo ello, el adaptador insiste, en la citada entrevista, que se trata de una obra de ficción, que no es real.
La VII edición de la Vaquera, cuyo director es José Caballero, y que se va a representar en los días 2 al 5 de agosto de 2018 con 250 actores, contará con los precedentes de los años anteriores, experiencias que permiten que cada cuatro años, los problemas técnicos, de desarrollo y escenificación se puedan solventar con mayor facilidad. Se trata, como viene siendo habitual, de una fusión muy visual de géneros (teatro, danza, música) y de saberes por decirlo de alguna manera (comida, historia, arquitectura, antropología, oficios perdidos, etc.), que han dado lugar a un libreto renovado que mantiene unos textos de Luis Eguílez y Francisco Benítez, y en el que las piezas musicales han adquirido mucho protagonismo, al haber ido creciendo a lo largo de las VI ediciones anteriores.


Otra vista de la exposición del Centro Cultural.


¿Y por qué he escrito esto? Porque la pasión me puede, y ando por Sevilla diciendo que tienen que ir a ver La vaquera de la Finojosa y todos me piden que haga cómo cuando dices que vienes del cine. Te piden que les resumas el argumento. Siempre me quedo confusa, sin saber decir otra cosa que «es la escenificación teatral de unas serranillas del marqués de Santillana» y para salir del paso, recito eso de «…en un verde prado/ de rosas y flores, guardando ganado…», pues soy incapaz de explicar de forma coherente el argumento –especialmente cuando recuerdo el puzzle de la obra de Benítez–. ¡Ah, bendita sea la maravillosa poesía, cuya fuerza hace olvidar a mis interlocutores mi incapacidad para explicar la obra al estilo clásico, concretando la presentación, el nudo y el desenlace!


Anverso y reverso de una entrada para la representación de 2018.

La obra teatral de la Vaquera, sea de la convocatoria que sea, no nos dará una fácil repuesta a la popular pregunta ¿de qué va? si nos limitamos a explicar el contenido del libro, el libreto o la versión de la persona que la dirige. Eso es superficial, la obra de La Vaquera de la Finojosa tiene que verse con otros muchos ojos, con los de la apropiación de un mito, como un claro ejemplo de solidaridad local, como una lucha contra el olvido o como muestrario de nuestro patrimonio, entre otros.
Es la apropiación de un mito, de un símbolo universal como es la obra de uno de los escritores más conocidos y que forma parte de los libros de texto que nos acompañaron a lo largo de una etapa de nuestra formación escolar. Se ha logrado vincular el mito a un pueblo que lo ha mimado y hecho crecer como si el marqués se hubiera enamorado, de verdad, de una colodra.
Es la manifestación solidaria de un pueblo que lucha, que se presta de forma voluntaria y desinteresada a su desarrollo –en la versión actual 250 vecinos ocuparan el escenario–. Esta maravillosa gente ha dado –y da– su tiempo libre y su esfuerzo por un sueño: representa cómo vive, canta, lucha y ama un pueblo; y a los que trasmito mi agradecimiento por su labor titánica.
Es la lucha de Hinojosa contra el olvido y la despoblación, lo que se hace ofreciendo un producto teatral de altísima calidad visual y escenográfica tanto para ellos mismos, como para atraer el turismo; así como para ponerse en la mira de las noticias nacionales e internacionales. Aunque sería deseable, en el futuro, por la repercusión que tiene que Hinojosa acoja más de 2000 espectadores diarios, buena parte de ellos de fuera de la localidad, que tuviera mayor repercusión económica. Los días de la representación tendrían que ser explotados al estilo del Festival de Teatro de Almagro, que tiene diversas actividades paralelas para que la gente, además de asistir al teatro, compre, beba y coma el teatro y el patrimonio local, en el que haya rutas turísticas de personajes ataviados como la obra de teatro, así como mercadillos con productos locales. Recuerdo, por ejemplo, las comidas que aparecen en la obra de Cervantes y de las que he disfrutado, alguna vez en Almagro, de forma similar, los bares y restaurantes locales podrían preparar una carta basada en las comidas que se citan en la Vaquera.
Y por último, no hay que olvidar que se trata de una representación teatral en vivo, en la que la principal protagonista no es la vaquera, sino un edificio que ha sido construido y conservado, lentamente a lo largo de los siglos, y que es una auténtica gozada contemplar: la maravillosa Catedral de la Sierra, o iglesia de San Juan Bautista. 

Sevilla, 22 de julio de 2018.


  1. De momento lo que parece estar documentado es que el cadáver de su esposo, Fernando, el Católico, si pudo pasearse por Hinojosa o su término municipal, a tenor de lo que cuenta José Julio Martín Barba, «Guayas, lutos y exequias en el itinerario del cortejo fúnebre de Fernando el Católico», artículo publicado en la revista De Medio Aevo 9 (2016/1). ISSN-e 2255-5889; págs. 23-60.
  2. Hasta la fecha, la única mujer que ha ocupado el importantísimo cargo de Directora en las siete convocatorias representadas, sería deseable que la convocatoria siguiente, la VIII, fuera dirigida por una mujer. 
  3. La Web oficial en el momento que la consulté, daba información demasiado confusa de cada una de las representaciones realizadas, con lo que no me ha quedado claro en qué momento se produce realmente la fusión. La información que facilita la Web, aunque es sumamente útil para las personas interesadas puedan llegar al pueblo, no ofrece los datos técnicos y biográficos necesarios para realizar un estudio lo más acertado posible. También parecen existir dudas acerca de cuando aparece el personaje de la reina Isabel en escena por primera vez, cuando lo cierto es que en el libro de Benítez consta su presencia desde el primer momento.


Fuentes documentales: 


  • Benítez, Francisco: «La vaquera de la Finojosa», ediciones Duque,  Hinojosa del Duque, primera edición, 1999, 135 págs.
  • Eguílaz, Luis de: «La vaquera de la Finojosa», editor Alonso Gullón, Madrid, séptima edición, 1874, 77 págs.
  • Entrevista a Antonio Javier Cortés, en ABC de Sevilla, 4/8/2014, edición digital.
  • Hinojosa, crónicas independientes, Año III, núm. 110, 6/11/1932.
  • Ramírez de Arellano, Rafael: «Inventario artístico y monumental de la provincia de Córdoba». La obra original fue publicada en 1904, he utilizado la versión editada por la Diputación Provincial de Córdoba en 1983. Pág. 646.
  • Web Oficial: www.lavaqueradelafinojosa.es/
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sábado, 23 de junio de 2018

Tres documentos sobre la prostitución en Hinojosa del Duque



© María Dolores Rubio de Medina, 2018


Estos días, releyendo «Flor Nueva de Romances Viejos» de Menéndez Pidal —curiosamente en una edición de la Dirección General de Enseñanza Primaria, de 1968, con una estampilla en tinta azul del «águila franquista»—, he dado con los tristes versos de doña Urraca, en los que dice en el Romance Undécimo de «Los Romances de Cid», cuando despojada de la herencia de las tierras del reino por su condición de mujer, llora y anuncia su venganza a su padre, el rey Fernando:

(...)
«¡y a mí, porque soy mujer,
deiásme desheredada!
Irme he yo de tierra en tierra
como una mujer errada; 
mi lindo cuerpo daría
a quien bien se me antojara,
a los moros por dinero
y a los cristianos de gracia;
de lo que ganar pudiere,
haré bien por vuestra alma.»

Leído el párrafo, he recordado que alguna vez dije que escribiría en este Blog algunas notas sobre cómo han llevado nuestros paisanos «aquestas vergüenzas de la carne»; así que me pongo a cumplir lo dicho, porque aunque Tierno Galván (fue alcalde de Madrid) decía que las promesas electorales están para no cumplirlas, nada dejó dicho, que yo sepa, de las no electorales, con lo que no hay librillo en la materia que me libre de cumplirla.

Así que me pongo a la tarea como una mera cronista de hechos. Me limito a reproducir textos que me han impresionado o inquietado, sin realizar valoraciones morales, legales o religiosas sobre su contenido. Será el lector el que deberá sacar, o no, sus conclusiones conforme a sus creencias o su falta de creencias: sus leyes o su falta de leyes; su moral o su falta de ella; en definitiva, sus más o sus menos.

Sin embargo, las notas que reproduzco, llevan por sí solas el toque religioso, legal, moral o marxista, incluso la aculturación para ejercer con dignidad el oficio más viejo del mundo, que dicen. 

Solo realizo esta observación respeto al Documento Núm. 3: hace años que me mostraron esa instancia dirigida a un alcalde de nuestro pasado, firmada el día 5 de junio de 1935 y, aún hoy, me asalta el asombro cuando leo la petición por su redacción educada y su extraordinario dominio del lenguaje y de las leyes existentes, ¡y fue escrita hace más de ochenta años!

Documento Núm. 1:

Procede del Archivo de Osuna (Archivo PARES: Osuna, C336, D.68). Es una queja dirigida al Duque de Béjar en diciembre de 1632.

«Excellentissimo señor.

Gaspar perez Cañas ? , y Franco Lopez, y Morales, fuimos a pedirle al Pe guardian en nombre de todos los vecinos, que confrentan sus corrales con una callejuela, que en ella se hacen muchas offensas de Dios, donde se an cogido hombres y mugeres de noche y es un Lugar publico donde se ofende a Dios suplicamos a vsa. excellencia la mande tapar, para que se eviten estas offensas de Dios, que todo el lugar le dará mil Bendiciones a vsa. excellencia, y al convento (???), y aseguraremos nuestras casas, y crea vsa. excellencia que si no fuera por la prisa que llevara todas las firmas de nosotros, aquí van algunas, que por no cansar a vsa. excellencia no van todas. Ntro. señor nos ??? excellencia de su villa de la Hinojosa y de diciembre de 1632.»

Siguen al pie cuatro firmas.




Documento Núm. 2

Son dos notas incluidas en la pág. 6 del Semanario "Hinojosa", de fecha de 8 de noviembre de 1931, una de las secciones recoge ciertas las Notas de la Alcaldía, y entre otros asuntos, impone una multa de 25 pesetas a una persona por «escándalo y transitar por la Plaza de la Constitución acompañado de una mujer de la vida alegre». 

         La segunda noticia es un serio toque acerca de lo que representa este problema en la sociedad, y se incluye en el apartado FOGONAZOS. La explotación sexual se vincula con ¡"la explotación en el trabajo"!, así puede comprobarse con la lectura de los tres párrafos de la columna:

«Desparecida —por fortuna— la trata de negros, subsiste para el baldón de la civilización y del sentimiento, la explotación inicua de pobres mujeres que han de vender los lacios encantos de su cuerpo, por unas miserables monedas: es lo que se conoce por el nombre de trata de blancas.

¿Qué actitud deben observar ante este vergonzoso negocio los hombres que hicieron del ideal socialista, el note y guía de sus vidas? Imaginamos que no es muy difícil determinar y concretar esa opinión, si recordamos que uno de los postulados esenciales del Partido es combatir la explotación en el trabajo. Al ser así, ¿qué de anatemas y condenaciones debe suscitar en la conciencia de un socialista auténtico, el escandaloso lucro que las ama de casa públicas consiguen con la mercancía humana de las pobres pupilas? Para éstas, toda la consideración, el respeto, la piedad, es poco nuestro juicio. Pero las que gozan, triunfan y suben a expensas de tantas tragedias, solo merecen el aislamiento y el vacío, por constituir la burguesía más pintoresca y oprobiosa que puede existir en un régimen capitalista.

¿Qué piensan de todo esto, los socialistas de Hinojosa?»




Documento Núm. 3:

«SR ALCALDE-PRESIDENTE DEL EXCMO AYUNTAMIENTO DE ESTA CIUDAD.

XXX de la XXX XXX, mayor de edad, soltera, de profesión su sexo, natural de Madrid y vecina de Córdoba, con domicilio accidentalmente en esta Ciudad de Hinojosa del Duque en calle XXXX, número XX, provisto de su correspondiente cédula personal N.º XXX, Tarifa 3ª Clase 13ª expedida en Córdoba en primero de Junio del año actual, a V.S. con el debido respeto expone: Que creyendo reunir las condiciones y requisito que las vigentes disposiciones regulen y determinan para la instalación de Centros ó casas de «Lenocinio» y deseando la recurrente establecer provisionalmente una, en la citada casa donde habita, es por lo que,

SÚPLICA

a V.S. previos los informes y reconocimientos de sanidad correspondientes, se digne concederle la apertura de dicha casa, en la inteligencia, que tan pronto como encuentre otra, en extremos más apartados de la población efectuará su traslado.

Gracia que espera merecer de la reconocida rectitud de la digna y superior autoridad de V.S. cuya vida se conserve muchos años.

Hinojosa del Duque a 5 de junio de 1935.»

Y todo ello lo materializa en un escrito realizado en su papel oficial con su correspondiente número de serie, sus sellos, sus timbres y su nombre enterito en la firma (solo he dejado el garabato), como puede verse.






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Sevilla, 23 de junio de 2018. 

domingo, 10 de junio de 2018

La levitación del P. Cristóbal de Sta. Catalina en Hinojosa del Duque y el grabado que le atribuye la fundación de su Hospital de Jesús Nazareno.


© María Dolores Rubio de Medina, 2018

En la Biblioteca Nacional de España se conserva un libro titulado Vida, y Virtudes del Venerable Siervo de Dios el Padre Christoval de Santa Catalina, que fue escrito por Fr. Francisco de Posadas, en concreto uno perteneciente a su tercera impresión que fue publicada en el año 1690. En la «razón» (así se llama una especie del prólogo del libro) relativa a su tercera impresión (pág. 2) leemos respecto al Padre Cristóbal de Santa Catalina: que «fundó el Hospital de Jesús de Nazareno à expensas de las limosnas de los piadosos Cordoveses; (…) Y como era el Señor, cuya mano promovía esta grande obra, ha tenido tan felices progresos, que se la entendido à once fundaciones, como son la de Cordova, Pozo-Blanco, Hinojosa, Merida, Mòntoro, Baena, Rambla, Málaga, Ecija, Castro del Rio y Luque, principandole algunas de las primeras en vida del Venerable Padre , y por su dirección».

Como se observa, en el párrafo transcrito, que es muy cercano al año de su muerte, pues el Padre Cristóbal vivió de 1638-1690,  en ningún caso se indica que el Padre Cristóbal fuera el fundador del Hospital de Jesús Nazareno de Hinojosa del Duque (Córdoba). Aunque, si es cierto que contiene alguna otra cosa bastante inquietante, relacionada con Hinojosa del Duque.

En las págs 279-280 del libro Vida, y Virtudes del Venerable Siervo de Dios el Padre Christoval de Santa Catalina, se relaciona al padre Cristóbal con Hinojosa, cuando se resalta su vida de humilde penitente, elegido por Dios, y capaz de alguna peculiaridad propia de Santa Teresa de Jesús. Es decir, de aquella rareza de mostrarse volando. 

Para probar sus extraordinarias cualidades como hombre religioso, el libro cuenta lo que le sucedió en esta localidad, «donde estando hospedado en la casa de un bienhechor del Hospital, y recogido en Oracion, quando entrò la muger del dueño de la casa à llamarle, para que comiese, lo hallò levantado en el ayre, y puesto en Cruz: que esta manera levanta Dios de la tierra a los que con afecto viven fuera de ella».  



El párrafo polémico se subraya en amarillo.


He adjuntado pantallazo de las páginas del libro citado como prueba de que no me lo invento. A menos que el padre Cristóbal de Santa Catalina hubiera preparado un truco de magia para pasar a la posterioridad levitando (aclaro que es un comentario irónico, pero la verdad que me ha dejado de una pieza leer que en mi pueblo se hubiera producido tan extraordinario fenómeno, según un libro del siglo XVII) y sorprender a la mujer, el escritor es todo un liante, con lo que cualquier cosa que recoja el libro debería tomarse con mucha mesura, pero de lo que no hay duda es de que la fecha de funcionamiento del Hospital de Jesús Nazareno podría ser anterior a la que consta en los documentos oficiales de la entidad, probablemente se estableció en el año 1689 como señala el padre Juan Ruíz, lo que coincidiría con el contenido de este libro.

El grabado con la imagen del padre Cristóbal que se reproduce en este libro, en el que consta como Fundador de la Hospitalidad de Pobres de Jesús de Nazareno de la ciudad de Córdoba, podría haber tenido como modelo al propio religioso, pues se trata de una tercera reimpresión que se imprimió el mismo año de su muerte, y como veremos, podría haber sido la imagen sobre la que se realizaron otros grabados posteriores. La imagen es la siguiente:

Grabado del libro "Vida y Virtudes del Venerabal Siervo de 
Dios del Padre Christoval de Santa Catalina".


En la Biblioteca Nacional de España se conserva otro libro, editado en el año 1740, y que se titula: Breve historial narración del principio, y progresos del Hospital de Jesus Nazareno de esta ciudad de Cordoba, que a gloria de Dios, y bien de sus almas, erigido su venerable siervo el P. Christoval de Sta. Catalina, escrito por el Doct. Julian Díaz Serrano. Este libro deja claro que el Hospital de Jesús Nazareno de Hinojosa se fundó bajo las Reglas del Padre Cristobal de Santa Catalina, no por él mismo, pues en la pág. 14 se lee: «El Hospital de la Villa de Hinojosa, se empezó a fundar en 1692, poco después del fallecimiento de N.V.P.». El grabado con la imagen del padre Cristóbal de Santa Catalina que contiene, parece haberse realizado partiendo del grabado del libro de 1690 –o alguna de sus ediciones anteriores–, pues tienen idéntica semejanza de rasgos, gestos y ropajes, siendo el siguiente: 


Grabado del libro editado en 1740.

Si avanzamos en el tiempo y consultamos el libro del padre Juan Ruiz: La ilustre y noble villa de Hinojosa del Duque (1923), observamos que ya se ha producido un cambio de la relación del padre Cristóbal con Hinojosa, pues dice que el hospital de Jesús Nazareno fue fundado en 1689 por el venerable sacerdote secular D. Cristóbal de Santa Catalina. Fecha que no coincide con el libro de 1740 (la señala en 1692) ni con la documentación histórica correspondiente al expediente del Hospital como Fundación, a la que no debió de tener acceso el padre Juan Ruiz, la cual señala que la institución no fue fundada por el padre Cristóbal, sino por personas desconocidas bajo las Reglas o Instituto primitivo del Venerable padre Cristóbal de Santa Catalina; aunque según algún documento, el fundador podría haber sido el hermano Diego de la Cruz. En el expediente oficial constan datos de su funcionamiento desde el 14 de septiembre de 1693. El padre Juan Ruiz, menciona, también, los años en que fueron creados el resto de los Hospitales de la misma Congregación: Córdoba en 1573, Pozoblanco en 1685, Castro del Rio en 1741, Luque en 1756 –que en 1923 ya había dejado de existir–, Montoro en 1778 y Villanueva de Córdoba en 1818. 

Por las razones expuestas, porque históricamente parece estar claro que el padre Cristóbal no fue el fundador del Hospital de Hinojosa, es por lo que me ha sorprendido encontrar un grabado en la web «Memoria Digital de Cataluña», con este título: «El V.P. Christobal de Sta. Cathalina presbitero fundador de la Hospitalidad de Pobres de Jesús Nazareno de la villa de Hinojosa de Cordoba». 

El grabado es del siglo XVIII, aunque no consta el año exacto de su creación, solo se precisa que se creó alrededor del año 1700). El citado grabado pertenece al «Font Gravats de la Biblioteca de Reserva (Universitat de Barcelona)». Se trata de una lámina con las siguientes dimensiones. 220 x 148 mm, cuyos derechos, a la fecha, son de Domino Público. Este grabado, parece ser una copia del grabado del libro de 1690 mencionado anteriormente,  o alguna de sus ediciones anteriores, con la particularidad que directamente considera al retratado fundador del Hospital de Jesus Nazareno al padre Cristóbal de Santa Catalina.

Grabado del s. XVIII perteneciente a la Universidad de Barcelona.
Cita al padre Cristóbal como fundador del Hospital de Hinojosa.

Como observamos, la particularidad de los tres grabados anteriores es que son de rasgos similares, sirviendo el del libro de 1690 -que recuérdese, es de una tercera edición por lo que sin duda la primera edición se publicó en vida del padre Cristobal– para realizar los demás. Esto se confirma con la existencia de un cuarto grabado que se conserva en la Biblioteca Nacional de España, del que es autor Juan Diez. Es del año 1769 y lleva la  siguiente leyenda: «El pasmo de Penitencia de los Desiertos, el P. de los Pobres, El Heroe en las Virtudes, el Fundador de la Hospitalidad de Pobres Hnos. y Hnas. de Jesus. Naz.º El V.º Pº y Siervo de Dios Xtoval de Sta. Catalina Presb.º, Natural de Merida, murió en Cord.va en 24 de julio de 1690. Yaze su Cuerpo en el Hosp. de Cor.va. Casa 1ª del Instituto. Escribir su vida el V.ª.P.F.   Fran.co Posadas. Y se dedica a el ?? y R.mo Sr. D. Martin de Barzia, Obro. de Cor.va. Juez en los Procesos para la Beatificación del dho. V. P. Xptoval».


Grabado de Juan Diez (1769) perteneciente a la Biblioteca Nacional de España.

Finalmente, en la fachada de la «Residencia de Jesús Nazareno» de Hinojosa del Duque, en la actualidad, se encuentra inserta la imagen del padre Cristóbal que todos los hinojoseños conservamos en nuestros recuerdos, una moderna silueta de forja –artesanía muy reputada de la localidad– de cuerpo entero del religioso. Aunque en nada se asemejan sus rasgos a los de los grabados, tiene cierta particularidad, lo miro y «lo hallò levantado en el ayre» como en el libro; por otro lado, no está de más señalar que pocos saben que el conocido, históricamente, como «Hospital de la Caridad» por estar situado en la calle con este nombre, tiene un nombre oficial que es casi desconocido: «Fundación Hospital Jesús Nazareno de Hinojosa». 

Entre las ramas del árbol, la imagen en forja del padre Cristóbal de Santa Catalina.
Al fondo, el campanario de la Parroquia de San Isidro Labrador o iglesia de la Caridad.





Sevilla, 10 de junio de 2018.

domingo, 6 de mayo de 2018

SELLOS OFICIALES DEL AYUNTAMIENTO DE HINOJOSA DEL DUQUE EN EL SIGLO XIX


Acotación histórica sobre los sellos oficiales que se utilizaban en el siglo XIX en el Ayuntamiento de Hinojosa del Duque, la nota procede del archivo PARES y al parecer es la contestación que realiza el alcalde D. Alfonso Romero Marta en 1877 a un requerimiento oficial. El emblema de los sellos llevan las armas de Castilla.


 SELLO NÚMERO 1.º                           SELLO NÚMERO 2.º


El literal del documento localizado y que se contiene en dos folios, dice lo siguiente.

      «De los datos recogidos en el Archivo Municipal de esta Villa resulta que antes del año 1850 se empleaba alguna vez papel timbrado con el lema Presidencia del Ayuntamiento Constitucional de Hinojosa del Duque, y desde el año 1850 en adelante aparece ya en los actos oficiales el seña marcado con el número 1.º y lema de Ayuntamiento Constitucional de Hinojosa del Duque y despues de esta época, o sea de 1843 [o 1853] otro sello también de marcar con el número 2.º y con el lema Alcaldía Constitucional de Hinojosa del Duque llebando uno y otro el emblema de las armas de Castilla.

                          Hinojosa 14 enero 1877
                          Fdo. El Alcalde
                          Alfonso Romero Marta.»




FIRMA DEL ALCALDE.